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Oenegés denuncian al CIE de la Zona Franca por la falta de ventilación

Entidades alertan del "riesgo sanitario" de los internos que viven sin aire condicionado ni pueden abrir las ventanas

Dos ONG, Irídia y Migrastudium, presentan una queja formal al juez de control pidiendo su cierre cautelar

Elisenda Colell

Centro de Internamiento de la Zona Franca de Barcelona. 

Centro de Internamiento de la Zona Franca de Barcelona.  / FERRAN NADEU

Los internos del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca, en Barcelona, llevan varias semanas viviendo como si estuvieran en una sauna. Básicamente, porque no tienen ningún modo de aguantar las elevadas temperaturas. Es lo que aseguran dos onegés, Migrastudium y el colectivo Irídia, que aseguran que la ventilación del centro no funciona, y no se pueden abrir las ventanas. Estas entidades dicen que han podido corroborar la situación hablando con varios internos y este miércoles han elevado una queja al juez de control del centro, pidiendo su cese temporal. Temen por posibles golpes de calor y deshidrataciones, que ponen en riesgo las vidas de estas personas.

"Están viviendo en situaciones insalubres que ponen en riesgo su salud" alerta Pau Vidal, coordinador del proyecto CIE Migrastudium, que se dedica a visitar y acompañar las personas que están en el centro privadas de libertad. La entidad avisa que tanto el pasado miércoles 23 de julio, como el pasado lunes 29 de julio, una treintena de internos elevaron una queja a la dirección del centro. Protestaban porque tanto en las celdas, como en los espacios comunes, no tienen ninguna forma de mitigar el calor y las elevadas temperaturas, que este verano han llegado a los 40 grados en la ciudad. "Estamos como en una sauna, enfermos de tanto calor" manifestaron los internos. Algunos de ellos, para pedir abrir las ventanas, plantearon una huelga de hambre durante la semana pasada.

Las ventanas del centro tienen una barra de hierro soldada que impide que se puedan abrir para que corra el aire. El patio no tiene ninguna fuente, y el acceso al agua se tiene que hacer en los lavabos escoltados por algún policía. Los visitadores del centro han podido constatar como los internos "goteaban sudor", y los mismos agentes les manifestaban que el aire condicionado estaba estropeado. De hecho, después de comer, los internos deben ser reubicados a sus celdas. Algo que algunos de ellos se han negado a hacer debido al sofocante calor, según estas oenegés.

Hoy las entidades han planteado una queja formal al juez de control del CIE, el juzgado de instrucción número 30. Piden una inspección inmediata, y que se cierre de forma temporal hasta que no reparen el aire acondicionado, permitan la ventilación e instalen fuentes en los patios. De hecho, la semana pasada cerraron el CIE de Múrcia porque el sistema de refirigeración estaba estropeado.