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Reforma pendiente

El Ayuntamiento de Barcelona reclama de nuevo a la Generalitat la competencia sobre el Port Olímpic

La teniente de alcalde Janet Sanz espera que el Govern actúe tras las elecciones municipales

El consistorio apuesta por una reforma que prime el uso vecinal del puerto frente al comercial

Lourdes Barragán

El Port Olímpic de Barcelona.

El Port Olímpic de Barcelona. / Albert Bertran

La teniente alcalde de BarcelonaJanet Sanz, ha vuelto a poner este miércoles sobre la mesa el proyecto del ayuntamiento de reformar (o “reconquistar”) el litoral catalán. La palabra ‘reconquista’ no es casualidad: según Sanz, zonas portuarias como el Port Olímpic tienen que volver a priorizar su uso por parte de los ciudadanos antes que regirse por el “beneficio económico”, ya que “se trata de una zona compuesta por 11 barrios donde las personas viven y trabajan en base a su relación con el mar”. La responsable de Urbanismo se ha expresado en estos términos en la ponencia del Parlament sobre el proyecto de ley de ordenación del litoral de la Generalitat.

Reforma urbanística

Sanz también ha subrayado que las zonas costeras barcelonesas necesitan una reconfiguración urbanística “como pocas” que, sin embargo, no ha llegado. En cambio, otras que sí parecían haber llegado, como el proyecto del consistorio para reformar el Port Olímpic, se encuentran paralizadas. En este caso, porque no se ha activado la prometida delegación de competencias por parte de la Generalitat, preceptiva para avanzar. 

Del bloqueo de este plan, que fue aprobado por el pleno municipal el año pasado, la teniente alcalde ya había advertido el pasado mes de mayo, a pocos días de las elecciones autonómicas y municipales. En ese momento, Sanz atribuyó las razones a “intereses electoralistas”, algo que ha vuelto a reiterar esta misma tarde. “Ahora que estamos en periodo poselectoral, lo lógico sería que siguiese adelante”, ha declarado, refiriéndose a la reforma de la zona portuaria.

Traspaso de las competencias

Para hacer posible dicha reforma, la Generalitat aceptó transferir las competencias para la gestión del Port Olímpic al ayuntamiento. A este traspaso se supedita un proyecto municipal basado en el uso vecinal y público del terreno (duplicando el espacio público o impulsando actividades náuticas y deportivas) frente al ocio nocturno.

“La Generalitat tiene la oportunidad de revertir la economía local en este proyecto legislativo”, dice Sanz, “y es un buen ejemplo para demostrar una nueva manera de hacer”. Cree, además, que no ejecutarlo sería “parecerse a lo que hace siempre el Estado”, aludiendo a que “menospreciar” la costa catalana supondría “no entender la identidad propia de la ciudad”.

Medidas ante la emergencia climática

El proyecto de puerto ciudadano no solo pretende ampliar los servicios públicos, también ayudar a “hacer frente a la emergencia climática” por sus medidas de peatonalización de zonas como el espigón de Marina, entre la torre Mapfre y el hotel Arts.

Especialmente estos días, la capital catalana está en alerta desde que hace una semana Bruselas pidió a la Comunidad de Madrid y al Área Metropolitana de Barcelona su colaboración para la adopción de medidas que mejoren la calidad del aire.

Meses antes, a mediados de mayo, la Generalitat declaró el estado emergencia climática en Catalunya, aunque la ley de cambio climático, una normativa autonómica aprobada en el 2017 que contempla (entre otras medidas) la reducción de emisiones, está parcialmente suspendida por el Tribunal Constitucional.