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Un colectivo vulnerable

Barcelona atiende al doble de jóvenes magrebís que hace un año

El ayuntamiento dispone de dos centros para mayores de 18 y la Generalitat se queda con los menores

Óscar Hernández / Fidel Masreal

Menores no acompañados duermen en la iglesia de Santa Anna, en Barcelona, el pasado julio.

Menores no acompañados duermen en la iglesia de Santa Anna, en Barcelona, el pasado julio. / Ferran Nadeu

La cifra de jóvenes extranjeros mayores de 18 años de origen magrebí atendidos por el Ayuntamiento de Barcelona se ha disparado en los últimos tres años. Si en el 2016 el Servei d'Inserció Social del consistorio atendió a 20, en el 2017 fueron 31 y en el 2018, 75. Y entre enero y abril del presente año, ya ha atendido a 55, por lo que, si se mantiene esta tendencia, a finales de este 2019 la cifra superaría los 160. Estos números se refieren únicamente a los jóvenes desamparados de origen magrebí, que suponen aproximadamente la mitad del total, es decir de todas las nacionalidades, según los datos facilitados por fuentes municipales.

Estos jóvenes extranjeros han cumplido ya los 18 años y, por tanto, si no tienen medios para subsistir la responsabilidad de atenderlos es competencia del ayuntamiento, ya que la Generalitat sólo tutela a los menores no acompañados (menas) hasta que cumplen los 18. momento en el que muchos quedan desamparados. Barcelona dispone de dos centros específicos para atender a estos jóvenes sin hogar, uno en la Barceloneta y otro en el Eixample, y ambos están llenos. Un equipo de educadores los detecta en la calle y trata de ofrecerles alojamiento y formación. En los últimos días, muchos acuden a dormir y alimentarse a la iglesia de Santa Anna, en Ciutat Vella.

Consecuencias por los ataques a centros

El hecho de que algunos de estos jóvenes o menores no acompañados (menas) hayan protagonizado faltas o delitos ha provocado en algunos casos protestas de vecinos contra los centros que los acogen, como ha pasado en el Maresme. El 'conseller' de Afers Socials, Chakir el Homrani, advirtió ayer de que atacar y ocupar centros de acogida de menas "debe tener consecuencias" y "no se debe permitir", en relación al ataque, la semana pasada de un centro de El Masnou, en el que resultaron heridas cuatro personas y que la Generalitat atribuyó a simpatizantes de la ultra derecha.

En respuesta a una pregunta de Junts per Cat en la sesión de control del Parlament al Govern, El Homrani admitió que la Generalitat tiene por delante "un reto importante, el de apoyar a los niños que están en situación de desprotección en nuestro país, puesto que nuestra obligación es proteger a los más vulnerables", ha reflexionado el 'conseller'.

Orígenes diferentes

Después de apuntar que los menas no son "un colectivo homogéneo" porque tienen "orígenes diferentes y circunstancias sociales y familiares diversas", El Homrani ha hecho un llamamiento para preservar "la convivencia" y "ser capaces de proteger y dar instrumentos a estos jóvenes a fin de que puedan tengan una vida digna".

"No podemos permitir situaciones como las que hemos visto", ha recalcado el 'conseller' de Trabajo antes de advertir que un ataque como el sufrido por un centro de la Generalitat "debe tener sus consecuencias".