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EN BUSCA DE UNA CIUDAD HABITABLE

Barcelona abrirá un carril bus en Aragó y eliminará un vial en Mallorca

El consistorio trabaja el plan con entidades y asociaciones y planea convertir en 'zonas 30' el paseo de Sant Joan y Gran de Gràcia

El ayuntamiento declarará la emergencia ambiental en enero y pide limitar la actividad de puerto y aeropuerto

Carlos Márquez Daniel

Patinetes, bicis, motos, coches, autobuses y peatones comparten espacio en el renovado paseo de Sant Joan.

Patinetes, bicis, motos, coches, autobuses y peatones comparten espacio en el renovado paseo de Sant Joan. / JORDI COTRINA

Tras un mandato en el que se han ido sentando tímidamente las bases de una nueva movilidad, más amiga del medio ambiente, lmesa sobre la emergencia climática, reunida ayer debía marcar un punto de inflexión: el inicio de medidas de mayor alcance y, lo más importante, la implicación del tejido asociativo y la sociedad civil en la construcción de una ciudad más habitable. El consistorio ha debatido con todos los agentes implicados en la crisis climática para hacerles partícipes de la urgencia de “desplegar acciones que lleven a la ciudad a una reducción drástica de las emisiones de gases con efecto invernadero”. Mientras se discute y se sientan las bases -legales, sociales y económicas- de una nueva estructura urbana, el gobierno local ha anunciado, entre otras medidas, que pintará un carril bus en Aragó, impulsará nuevas supermanzanas y convertirá calles de más de un carril en zonas 30, como Sant Joan, Gran de Gràcia o Sicília. En enero, con la puesta en marcha de la zona de bajas emisiones (veto a los vehículos más contaminantes dentro del perímetro de las rondas) se aprobará el decreto municipal de emergencia climática. 

No debería sorprender a nadie que esta reunión y este documento de intenciones se presenten al inicio del mandato. Porque no, la ciudad no está peor hoy que hace un año, o dos, por mucho récord de temperaturas que se haya batido en junio. De haberse hecho antes, sin embargo, el coste electoral habría sido impredecible. De este modo, y a cuatro años de volver a sacar las urnas municipales, el gobierno tiene margen de sobra para desplegar, ampliar, experimentar, corregir, potenciar o anular. También ayuda contar con un gobierno más estable, de 18 concejales. Parece quedar claro que la crisis climática será el eje principal del consistorio, o como mínimo, de las áreas que queden en manos de Barcelona en Comú. En este sentido, tiene mérito que el actual gobierno se atreva a tocar la calle de Aragó, la única gran arteria sin pasillo para el transporte público, la avenida de la que depende buena parte de la fluidez de toda la capital catalana. Lo tienen, por ejemplo, Gran Via, Diagonal y la Meridiana, las tres calles, por cierto, con carril bici, otra diferencia respecto de Aragó. Está previsto pintarlo en toda la longitud de la calle y lo usarán, por ahora, autocares discrecionales y taxis. Está por ver si TMB opta por insertar alguna de sus líneas, pero a nadie se le escapa que una calle tan recta es ideal para la nueva red ortogonal

Algo menos de polución

Durante la pasada edición del Mobile World Congress, en febrero, ya se instaló el corredor para el bus y el taxi entre Vilamarí y Casanova, de manera que fuera más ágil poder alcanzar el recinto ferial de la plaza de Espanya. A nivel de movilidad, también se eliminará un carril en Mallorca, de Diagonal a Meridiana (se debatirá con los vecinos qué uso darle) y se pintará carril bus en Carmen Amaya con paseo Calvell. También se pacificarán entornos de escuelas, se potenciará la recogida selectiva de basuras y las energías renovables y se creará una mesa para reducir el plástico de un solo uso. En total, y básicamente gracias a la implementación de la zona de bajas emisiones, el consistorio calcula que el año que viene se reducirá un 6% el dióxido de carbono en la ciudad, más de 200.000 toneladas. En cuanto a las supermanzanas, se ampliarán las de Sant Antoni y Horta y se iniciarán los estudios para implantar las de Sant Gervasi-La Bonanova y otras dos en el Eixample.   

En la mesa han participado cerca de 300 personas perteneciente a 200 entidades, asociaciones, gremios y administraciones públicas. Entre ellas, el puerto y el aeropuerto, este último, representado a través del subdelegado del Gobierno. Una de las ideas que ha sobrevolado el encuentro es la de poner techo al crecimiento de ambas infraestructuras. Una propuesta que chirría con los planes de ampliación que ya están en marcha en ambos ámbitos. También se ha hablado del peaje urbano, un plan que hace un año, en palabras de un responsable de Movilidad del consistorio, "no se planteaba", pero que ahora sí es una de las medidas (eternamente) pendientes de estudio.

Palo al Govern

La teniente de alcalde de Urbanismo, Janet Sanz, ha recordado que la crisis climática tiene un margen de maniobra de 12 años. A partir del 2030, según los expertos, se entrará en un camino sin retorno a nivel de medio ambiente. Por eso ha urgido a la Generalitat, el Estado y la Unión Europea a legislar para que las ciudades puedan llevar a cabo todas las reformas necesarias para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero. El decreto de emergencia climática previsto para el 1 de enero será poco más que una declaración de intenciones. Por eso, ha señalado la concejala de Barcelona en Comú, "se la quiere dotar de contenido, no como han hecho otras administraciones", en una clara referencia al decreto aprobado por el Govern hace un par de meses. Ada Colau también ha hecho referencia a las administraciones que aprueban "decretos fake" y ha defendido que su intención es que la capital catalana disponga de un decreto "concreto, real, valiente y ambicioso". "La ciudad, como el planeta, es finita, no podemos hablar de crecimiento infinito".