BARCELONEANDO

Un espacio para el arte urbano

Con su programa de residencias, talleres, exposiciones y debates, B-Murals se reivindica como centro de reflexión de la creatividad en el espacio público

Exteriores de la Nau Bostik, sede de B-Murals, decorados con obras de artistas urbanos.

Exteriores de la Nau Bostik, sede de B-Murals, decorados con obras de artistas urbanos. / JOAN CORTADELLAS

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Es una verdad aceptada que lo que existe entre Barcelona y el arte urbano es una relación de amor y odio, algo así como una pareja que sabe que en el fondo hay amor pero por qué no nos llevamos mal de vez en cuando, si pasa en las mejores parejas. La estricta ordenanza cívica promulgada por el ayuntamiento hace más de una década marcó lo que parecía un divorcio definitivo, pero cuando hay amor todo se puede, y en los últimos años, vigente aún la norma, el arte urbano ha encontrado grietas, resquicios, el consistorio se ha relajado, hay arte tolerado, una actitud en general que con altos y bajos parece tender hacia la reconciliación: parece que nos queremos. Puede que sea fruto de ese reojo empático con el que ahora mira la autoridad al artista la existencia de un proyecto como B-Murals, centro de arte urbano único en Barcelona que quiere, para decirlo sin más prosopopeya, normalizar.

Los murales que decoran la Nau Bostik son responsabilidad de B-Murals, que ha instalado allí su sede

Está en la Nau Bostik, ese antiguo núcleo de naves fabriles de La Sagrera convertido en efervescente espacio de autogestión, "espacio de creación y difusión de la cultura", según la web, uno de esos lugares viejos reciclados en modernos donde todo parece joven o mejor dicho juvenil. Allí se ha instalado B-Murals, probablemente el proyecto estrella de Difusor, entidad pionera en la gestión del arte urbano legal y responsable entre otros proyectos del festival Open Walls Conference. "Teníamos necesidad de tener un espacio de encuentro, un punto de encuentro para el festival. De ahí nace B-Murals –dicen los responsables del proyecto, Ana Manaia y Xavier Ballaz–. Ahora, nuestra intención es servir de soporte a la actividad de los artistas urbanos. Tenemos un espacio expositivo y un taller, y el objetivo es hacer residencias para artistas, que ya hemos empezado, y evidentemente exposiciones, además de que tenemos disponibles los muros para los artistas. Siempre viene gente a pintar".

Trato museístico

Los murales que decoran la Nau Bostik se ven desde lejos y ya anuncian que algo de este orden de las cosas ocurre aquí; de este orden artístico y urbano de las cosas. Es colorido, naturalmente. Los muros de la Bostik son vastos y espaciosos y son muchos, y hay obras de muchos también: Gambin Rot, El Xupet Negre, Jaz, SheOne, Twee Muizen, Elisa, Javier de Riba, Greg Jager, Elisa Capdevila, Irene López León, entre otros. B-Murals respira intención de equipararse con centros de arte urbano europeos consolidados como el Millennium Iconoclast Museum of Art de Bruselas (Mima), el Urban Nation Museum de Berlín o el Street Art Today de Ámsterdam, donde el arte urbano para empezar es considerado arte, cuestión que aquí no está del todo asumida, o no del todo asumida por algunos sectores; y además, un arte digno de trato museístico.

Obras de artistas de B-Murals en los exteriores de la Nau Bostik. / JOAN CORTADELLAS

"El ayuntamiento va dando pasitos, ha entendido que hay beneficios en el arte urbano y que con tanta ley cívica se estaba quedando atrás con respecto a otras ciudades que se están beneficiando de este fenómeno. A pesar de las dificultades, Barcelona ha sido una ciudad referente y necesitaba un espacio así. Este año había un presupuesto específico para el arte urbano, pero todos sabemos que el emprendimiento cultural es arriesgado y que no podemos vivir solo de los patrocinadores privados. Estamos aportando patrimonio artístico a la ciudad en condiciones precarias, y un proyecto como este necesita de subvenciones potentes. Creemos que es evidente que hace falta un sitio donde se reflexione sobre cómo se articula la creatividad en el espacio público».

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La última frase articula a su vez la esencia o filosofía de B-Murals: hay que reflexionar sobre esto. B-Murals es un sitio abierto, como la calle, con vocación de ayuda y difusión, de dar a conocer a los artistas consolidados y de respaldar a los locales que apenas empiezan. El B-Murals Festival & Conferences celebrado en junio con la asistencia de una veintena de artistas, continuación del Open Walls Conference, significó la puesta de largo de este proyecto que, volviendo al principio, viene a representar la parte dulce de la relación entre Barcelona y el arte urbano. Que dure.