29 feb 2020

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El riesgo de un producto de riesgo en el suburbano

TMB espera dejar el metro libre de amianto en el 2022

La red del metro alberga 293 toneladas de fibrocemento, que se suman a las 109 retiradas

La empresa finaliza el inventario del peligroso material que espera retirar o encapsular en tres años

Óscar Hernández

Unos carteles por riesgo de amianto alarman a los pasajeros del metro de Barcelona.

Unos carteles por riesgo de amianto alarman a los pasajeros del metro de Barcelona. / ALBERT BERTRAN

Transportes Metropolitanos de Barcelona (TMB) ha anunciado hoy la finalización del inventario de todos los elementos con amianto, y más concretamente fibrocemento (material constructivo con  fibras de amianto), que hay en toda la red de metro. Se han identificado 293,4 toneladas de material con fibrocemento, que se suman a los 109 toneladas ya retiradas. Pese a ello, TMB asegura que en mayo del 2022 el 95% de este material peligroso habrá sido retirado o tratado, y el 5%, encapsulado y señalizado.

En el informe dado a conocer hoy, TMB sostiene que la finalización del inventario es el paso previo y necesario a la retirada de todo este material peligroso, que se realizará en los próximos tres años. Las piezas que se han identificado son planchas, paneles, tubos y canalizaciones, entre otras. El inventario ahora finalizado fue encargado en el 2017 con el objetivo de poder planificar su retirada.

En 834 sitios

Después de numerosas inspecciones y estudios, se ha confirmado la existencia de fibrocemento con amianto en 834 localizaciones, la mayoria de las cuales (422) son planchas y paneles que suman 22.755 metros cuadrados. De tubos y canales se han detectado 7.768 metros lineales en 240 sitios.

Según TMB, el Consell de Relacions Laborals de la Generalitat determinó a principios del 2017 que en Catalunya había 4.074.739 toneladas de fibrocemento. "Por tanto –afirma la empresa de transportes– "la presencia de este material en instalaciones y dependencias del metro de Barcelona representa el 0,007% del total existente en el país".

El riesgo de la rotura

El fibrocemento es un material compuesto de cemento y de fibras de amianto que se utilizó de forma habitual en la construccion de edificios y naves industriales en la segunda mitad del siglo XX. Una de las marcas comerciales que más se conoce es Uralita. El desprendimiento de las fibras peligrosas, que pueden provocar enfermedades pulmonares graves, se produce en caso de rotura de las piezas, lo que dificulta su retirada.

La retirada de las 283,4 toneladas de fibrocemento que quedan se realizará en tres años, hasta mayo del 2022, con un coste de cinco millones de euros y afectará al 95% del amianto detectado. "Para los elementos enterrados o empotrados, sin posibilidad de acceso sin realizar obras de gran envcrgadura, se ha previsto encapsularlos y señalizarlos", añade TMB.

Una de las mayores obras de retirada de amianto –además de la que ya se hizo en Semana Santa en la estación de Verneda (línea 2), donde se sacaron todas las placas del falso techo– es la del taller de reparación de trenes que hay en la Sagrera. Se trata de unos 3.000 mnetros cuadrados del techo que son de uralita. "Actualmente está en fase de licitación la redacción del proyecto constructivo para que se pueda ejecutar en el 2020 con las máximas garantías para las personas que trabajan y viven en el entorno".

La salud de los trabajadores

TMB continúa con los exámenes médicos de los trabajadores del metro expuestos al amiando. "Con datos del 20 de junio, de las 1.064 personas convocadas a visita médica, ya habían pasado 928 (87,2%)". En total se han diagnosticado 26 casos de manifestaciones pleurales por presunta exposición al amianto. "Ninguna de estas afecciones se pude considerar patologia grave y no ha requerido tratamiento médico", dice la compañia.