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INICIATIVA POPULAR EN NOU BARRIS

La Prosperitat se organiza para defender su huerto okupado comunitario

Los vecinos quieren evitar el desaolojo del solar, donde piden quedarse hasta que haya un proyecto alternativo

El espacio, que llevaba 10 años abandonado y lleno de ratas, sirve de punto de encuentro y cohesión social

Helena López

Solar bautizado por los vecinos como ’Date una huerta’, en la Prosperitat.

Solar bautizado por los vecinos como ’Date una huerta’, en la Prosperitat. / JOAN CORTADELLAS

Entraron durante las fiestas de Sant Xibeco, patrón oficioso del barrio, y se convirtió rápido en la casa de todos, en noviembre hará tres años.

Encontraron la puerta abierta, así que fue más sencillo de lo que esperaban. El objetivo era crear un huerto y un jardín, "poder pisar tierra en la ciudad", señala Jordi, miembro desde el primer día de 'Date una huerta', como llamaron al espacio, en el corazón de la Prosperitat. Buscaban un solar con dos requisitos claros: tenía que tener sol -indispensable para que allí se hiciera la vida-, y no ser de un particular (o, lo que es lo mismo, ser de un banco o de un fondo de inversión). El terreno en el 79 de la calle de Joaquim Valls -la calle mayor del barrio, la única peatonal- cumplía ambos requisitos con creces. El esplendor de las enormes coles lombardas, las reinas del huerto, dan fe de ello. 

Definen el lugar como un espacio "diferente y diferenciado" que funciona de forma libertaria. Donde nadie tiene la obligación de regalar ni de limpiar, pero que acostumbra a estar limpio y regado. Tanto la parte del huerto como la del colorido jardín están exultantes. En las paredes, no menos coloridos murales, y pancartas de los distintos actos que han ido celebrando durante su historia. Actos con entidades de perfiles muy distinto. De las escuelas del barrio -cuyos alumnos son visitantes habituales- a la asociación Lola no estás sola, entidad que trabaja con mujeres sin hogar, o el 'casal' de personas mayores.

Conexión con los orígenes

Que esto es mucho más que un huerto y un jardín okupados en el que se organizan charlas y presentaciones lo demuestran, por ejemplo, las caras de ilusión al tocar la tierra, las plantas, de los mayores del barrio, muchos de origen rural, quienes a su vejez, disfrutan recordando su infancia en el campo.

Para el primer intento de desahucio, en febrero, prepararon un gran caldo. Para este, si nada cambia, este viernes, prepararán un gazpacho. Todo con productos de su cosecha, a la que no piensan renunciar. Este viernes esperan ser muchos, ya que cuentan con el apoyo de todo el tejido vecinal y asociativo no solo de la Prosperitat, sino de todo Nou Barris. También están con ellos los vecinos más cercanos, como Rosa Bernabeu, nacida, criada y crecida en la finca colindante. "Ojalá se queden aquí para siempre", señala la mujer, quien recuerda que antes de su entrada en el solar le entraban en casa "ratas como caballos". Comparten consejos sobre agricultura y gato, que pasa de una parcela a otra indistintamente.  

Mano tendida

La mediación entre el gobierno del distrito, la asociación de vecinos y la propiedad, el fondo Cerberus tras comprárselo al BBVA, logró parar el primer desalojo del solar, que llevaba diez años abandonado antes de la verde okupación. Fuentes municipales aseguran que han planteado un acuerdo de cesión en favor del ayuntamiento, pero no ha sido posible. "Los representantes de la propiedad nos han comunicado que quieren seguir con el procedimiento judicial para recuperar el espacio y después venderlo", asegura una voz municipal, quien añade que, pese a la negativa, han seguido intentando llegar a un acuerdo para que los huertos puedan quedarse de forma temporal, hasta que haya un proyecto definitivo para los terrenos. Los miembros de Date una Huerta se han comprometido a irse cuando vayan a construir. "Lo que no haremos -advierten- es dejar que esto se vuelva a convertir en un nido de ratas".