Ir a contenido

CONSTITUCIÓN DEL AYUNTAMIENTO

Maragall a Colau: "Tomamos nota"

"No queremos caricias ni consejos interesados; no seremos aliados dóciles de un supuesto progresismo intocable o indiscutible", ha señalado el líder de ERC

"Yo he elegido, pero tú también", le ha recordado Valls a la alcaldesa antes de dejar constancia de lo evidente: "la he votado para evitar un alcalde independentista"

Helena López

Manuel Valls se dirige a Ada Colau, este sábado en el Saló de Cent.

Manuel Valls se dirige a Ada Colau, este sábado en el Saló de Cent. / JORDI COTRINA

Es difícil decir quién mostraba una cara más triste, si Ada Colau, quien a juzgar por su rostro nadie diría que estaba revalidando la alcaldía, o Ernest Maragall, el ganador la pasada noche del 26 de mayo, quien confirmaba como "21 votos pesan más que las convicciones republicanas y progresistas". Lo hacía sin ahorrar dureza ni esconder su resentimiento en referencia a los ocho votos del PSC y, sobre todo, a los tres 'regalados' por Manuel Valls "para evitar que Barcelona tenga un alcalde independentista", como el propio Valls se ha encargado de recordar a Colau y al mundo entero, poniendo en cuarentena esa gratuidad.

Un 'regalo' que no podía resultar más incómodo para Colau, cuya mirada abatida hablaba por ella, y que ha marcado prácticamente todas las intervenciones de la tensa investidura. "Yo he elegido, pero tú también has elegido", le ha recordado el exsocialista a la alcaldesa. Recuerdo que también tendrá bien presente Maragall, quien ha asegurado que "toman nota". "No nos tienda la mano, por favor. Hoy no", le ha reprochado sin ocultar su enfado, quizá decepción, el hermano del alcalde olímpico. "Que nadie pretenda explicarnos nada sobre cuál debe ser nuestro rol ahora. No necesitamos caricias ni consejos interesados. No seremos aliados dóciles de un supuesto progresismo intocable o indiscutible", ha pedido el líder republicano.

"A la altura del 1 de octubre"

Tras afear su decisión a Colau, Maragall ha asegurado que ERC estaba allí "para gobernar". "Gobernaremos desde la oposición y tomaremos la iniciativa. Lo haremos desde donde nos ha tocado: desde la oposición. Desde donde el señor Valls y Collboni ha decidido que nos tocaba. Pero lo haremos con el mismo entusiasmo y convicción", ha señalado el republicano antes de afirmar que espera "estar a la altura de lo que representó el 1 de octubre y el 3 de octubre". "Cada minuto en esta casa estará impregnado de la huella y la acción política de mi hermano, Pasqual", concluyó Maragall. 

En la misma línea que Maragall -aquí no se rompió la política de bloques-, el jefe de filas de JxCat en Barcelona, Joaquim Forn, echó en cara a la reelegida alcaldesa Ada Colau que se haya prestado a ser un "instrumento útil" de los "poderosos" en el marco de una "operación política" para evitar que un independentista como Ernest Maragall, de ERC, llegue a la alcaldía.

Como gesto simbólico, todos los concejales de Junts per Catalunya votaron a Maragall.

Forn, el otro protagonista

El 'exconseller' de Interior comenzó su alocución recordando a los "exiliados" y a los "presos políticos" y afirmó que a pesar de su "situación personal", privado de libertad, no está a favor de un discurso de "confrontación". "No lo haré porque estoy convencido de que la única manera en la que se nos va a permitir avanzar como ciudad y como sociedad es a través del diálogo y la búsqueda de consensos", afirmó el que fuera concejal durante 18 años en Barcelona, quien mostraba un aspecto mucho más tranquilo y relajado que la propia alcaldesa, pese a haber llegado custodiado por un espectacular despliegue policial y haber sido trasladado a Soto del Real nada más terminar el acto.

Mientras Colau era abucheada en la plaza, Joaquim Forn fue aplaudido y arropado tanto en el Saló de Cent como en la calle, donde sus seguidores fueron mil veces más visibles que los de la alcaldesa, cuyo glorioso paseíllo por una abarrotada y exultante plaza de Sant Jaume hace cuatro años se tornó ayer casi en infierno. 

Tras el paseíllo más duro para la alcaldesa, la protocolaria visita al president de la Generalitat, en la que se vivió un momento de tensión cuando Manuel Valls negó el saludo al presidente de la Generalitat, Quim Torra. Los dos concejales barceloneses del PP, Josep Bou y Óscar Ramírez, decidieron directamente no asistir a la tradicional recepción.

Temas: Ada Colau