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OFERTA DE ÚLTIMA HORA

El último cartucho de ERC

Maragall agota sus posibilidades de negociación al ofrecer 'in extremis' a Colau una alcaldía rotatoria que los 'comuns' ignoran

Júlia Regué

Ernest Maragall propone hablar seriamente sobre dividirse la alcaldía de Barcelona con Ada Colau. / MARTA SIERRA (ACN / VÍDEO: GERARD ARTIGAS / ACN)

La maniobra de última hora de ERC no le guardó la vara a su candidato. Ernest Maragall sorprendió este viernes a media mañana con una propuesta de alcaldía rotativa en la que se abría a cederle la silla dos años a Ada Colau, una opción que había descartado hasta entonces. La planteó porque horas antes la alcaldesa en funciones había asegurado en una entrevista en TV-3 que, como ese escenario no se le había ofertado, se decantaba por un gobierno con el PSC. 

Pero la consulta a las bases de los comuns ya estaba en marcha y eso no recondujo los resultados que dieron el plácet a la decisión preferida por la dirección: un pacto con el PSC con los votos de Manuel Valls.  

"Pongamos el contador a cero. Anuncie que abandona ser alcaldesa con los votos de Valls y sentémonos y hablemos de todo [...] incluso de dividir la alcaldía", sugirió Maragall, "eso que llaman dos más dos". Justificó el no haberla puesto antes sobre la mesa porque es algo que "no le corresponde" a la primera fuerza, sino "a la que quiere plantear una mayoría distinta", 

El dirigente republicano emplazó, a apenas de 24 horas del inicio de la sesión constitutiva del Ayuntamiento barcelonés, que retomaran las negociaciones donde las dejaron. La propuesta inicial de ERC consistía en un "acuerdo programático", una "distribución equitativa al 50% de responsabilidades y cargos" y un "liderazgo compartido" con "reparto de roles y de tiempo al máximo nivel". 

Sin éxito

La por entonces alcaldesa en funciones no respondió a la oferta. Alegó ante los periodistas que "formalmente" no la había recibido, ni  ella ni su equipo negociador se le había trasladado el ofrecimiento.
En ERC la decisión de Barcelona en Comú (BComú) sentó como un jarro de agua fría aunque ante los periodistas mantuvieron la compostura. No compareció Maragall, tampoco su número dos, Elisenda Alamany, sino el presidente de la federación de ERC en la capital catalana: Robert Fabregat.

Se apartaron las elegancias discursivas y se dejó paso a la contundencia, con el portazo ya no había nada más que negociar: "Ada Colau y la dirección de los comuns apuestan por aceptar los votos de la derecha a cambio de la silla de la alcaldía", proclamó Fabregat. Y dudó de que lo decidido en la consulta represente la voluntad de los que confiaron en BComú en las urnas el pasado 26 de mayo. 

"Ha sido poco transparente, poco honesta. Hemos querido hablar de la ciudad y lo único importante para ella era la alcaldía", apostilló Fabregat, quien encendió las alarmas: "Se abrirá un período de desconfianza" con los comuns, avisó, aunque no quiso "tirar la toalla" hasta ver lo que sucede en el hemiciclo.