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Ernest Maragall suspende los contactos con Ada Colau

Emplaza a los 'comuns' a elegir entre el pacto con ERC o la carambola "aberrante" de PSC y Valls

La última oferta republicana es una vicealcaldía y un gobierno municipal de Barcelona al 50%

Xabi Barrena

Ernest Maragall explica que ha abierto un paréntesis en los contactos con Ada Colau. / ENRIC FONTCUBERTA (EFE / VÍDEO: EFE)

”Nos teníamos que hacer respetar”. Así ponderó un alto cargo de ERC la medida tomada por Ernest Maragall de “abrir un paréntesis” en los contactos con la alcadesa en funciones Ada Colau. Una suspensión temporal, que nunca una ruptura de las negociaciones, que pretende presionar a Barcelona en Comú (BeC) para que se defina y elija entre, palabras del propio Maragall, “un proyecto de ciudad progresista que genere estabilidad con ERC, y el invento de la aberración del voto y la inestabilidad de un gobierno supeditado y siempre pendiente y condicionado por la figura y el voto de Manuel Valls".

En la ejecutiva nacional de los republicanos algunas voces se alzaron el lunes para preguntarse si acaso ERC no estaba yendo demasiado despacio en las negociaciones para hacerse con la alcaldía de Barcelona y se estaba dejando demasiado margen a Colau. Por la tarde vino la primera medida correctora, la petición de reunión de Maragall con Jaume Collboni para demostrar que entre socialistas y republicanos un muro altísimo se levanta. El PSC se lo puso más fácil a ERC negándose, siquiera, “a sentarse con el ganador de las elecciones”, describió Maragall. 

Ernest Maragall, en rueda de prensa. / nazaret romero (Acn)

Con todo, el martes, ya casi fuera del ‘prime time’, Ada Colau, aparentemente ajena a la urticaria mutua entre socialistas y republicanos, emitió un nuevo vídeo en el que percutió, una vez más, en su propuesta de gobierno municipal tripartito entre ERC, su fuerza y el PSC.

El dominio de ICV

“Colau está en manos de ICV”, analizó una voz de los republicanos en referencia al poder que atesora lo que otrora fuera el partido que representaba a la izquierda transformadora y que fue, en primera instancia, embebido por el movimiento popular de Colau. “Y lo que pretenden es alargar la farsa de la propuesta del tripartito, que es imposible, para llegar al sábado 15 sin acuerdos aparentes, proponer como alcaldesa a Colau y que, mágicamente, sea elegida pasivamente con los votos de PSC y Valls”.

 Ante esto, y “tras la activación de la ‘Operación Casta’”, ironiza una fuente republicana con el “interés de determinados poderes económicos por ayudar al retorno” de la alcaldesa en funciones, ERC decidió salir el miércoles a la palestra y suspender los contactos hasta que BeC decida si quiere negociar y pactar con los republicanos o bien con los socialistas y Valls. “Que se defina y que cese en la subasta de la alcaldía que está realizando”, aseveró Maragall.

El candidato republicano, que ofreció a Colau retomar de inmediato las negociaciones, detalló los ejes de la oferta republicana con lo que pretenden seducir tanto a Colau como a los militantes de BeC que ven con sumo desagrado deber una eventual alcaldía al exministro francés, muy en la línea de lo que dijo la propia Colau en campaña. De hecho, ERC pretende que esa oposición interna de los ‘comuns’ ante el ‘favor’ de Valls ejerza de contrapeso a la acción en pos del poder municipal de ICV

Algo parecido a vicealcaldía

Por un lado, ERC ofrece un gobierno paritario entre ambas fuerzas, como reflejo de lo expresado por las urnas, en que ambos partidos empataron a 10 concejales y la ventaja de ERC no alcanzó los 5.000 votos.

Y, sobre todo, el ‘exconseller’ anunció la creación de una nueva figura institucional "del más alto nivel político y de representación" dentro del gobierno municipal para dar un rol "especial y específico" a la actual alcaldesa, dentro de un eventual gobierno de coalición entre republicanos y comunes."Es una figura que no ha existido nunca en el Ayuntamiento de Barcelona, como no ha existido hasta ahora un escenario electoral como el que hay ahora en la ciudad", explicó Maragall.

Maragall no ha querido entrar en concretar cómo imagina esta figura, pero sí ha deslizado que quizá habría que hacer "adaptaciones reglamentarias internas" para darle cobertura. De todo lo anterior se deduce que ese nuevo cargo se parece mucho más a una vicealcaldía que a una tenencia de alcaldía.

En la secuencia que imaginaban los republicanos -si ellos no obligaban a definirse a Colau- se transitaba hacia una consulta interna en BeC “en que se blanquearía el apoyo de Valls” y  meramente se preguntaría por la voluntad de que Colau vuelva a ser o no alcaldesa.

Fuentes republicanas reconocen que la decisión está en manos de Colau y tampoco se rasgan las vestiduras si no pueden alcanzar, ahora, la muy ansiada alcaldía de Barcelona. “Esto es una carrera de fondo y el día 16”, la mañana siguiente a la elección del alcalde, “habrá que gobernar Barcelona”, sentencia una voz clave en el entramado republicano en la ciudad.