Ir a contenido

PACTOS EN LA CAPITAL CATALANA

Valls ofrece sus votos "sin condiciones" a un gobierno Colau-Collboni y Cs se desmarca

El exprimer ministro francés argumenta que la alcaldía "no puede caer en manos del independentismo"

Los naranjas desautorizan a su candidato y aseguran que solo negociarán una investidura con el PSC

Júlia Regué

Manuel Valls valora los resultados de las elecciones del 26-M.

Manuel Valls valora los resultados de las elecciones del 26-M. / TONI ALBIR (EFE)

Manuel Valls Ciudadanos (Cs) ya despampanan sus encontronazos. El exprimer ministro francés ofreció este miércoles sus concejales a Ada Colau y Jaume Collboni "sin condiciones previas ni ultimátums" para "evitar un alcalde independentista" en Barcelona. Lo hizo en una rueda de prensa en solitario en la que habló en nombre de los seis concejales electos, incluidos los de Cs. La dirección nacional de los naranjas tardó menos de media hora en emitir un breve comunicado de desmarque en el que barrían a la alcaldesa en funciones y se abrían a negociar solo con el candidato socialista y con restricciones sobre la mesa. "Si hubiera que impedir que haya un alcalde independentista o populista los concejales de Cs negociarían con un candidato que no sea ni independentista ni populista. A pesar de las diferencias que hay, la opción que reúne esas condiciones es Collboni", clarificaba el texto que, a modo de enmienda a la totalidad, apostaba por una ciudad "constitucionalista".

El líder de Barcelona pel Canvi - Cs inauguraba así una nueva polémica después de su advertencia de ruptura si pactan con Vox en algún municipio o comunidad. Valls argumentó su doble tendida de mano contra el secesionismo y dijo que era una "cuestión de principios y de valores" evitar que el ganador de las elecciones, Ernest Maragall, alce la vara. "A menudo, en política, hay que escoger la decisión que sea menos mala", justificó, a sabiendas de que su campaña se ha desarrollado en ataques por igual a ERC y BComú y que abrir las puertas a Colau supone una reculada discursiva que sus esponsors no están dispuestos a aceptar. "Aunque la solución no resulte fácil, no hay subterfugio o escapatoria posible", censuró, desdeñando por "imposible" un tripartito de izquierdas y poniendo en valor la mayoría absoluta de BComú, PSC y su partido: "La prioridad es evitar que Barcelona sea la palanca del independentismo y la capital de una república imaginaria", recordó, aventurando un portazo de Cs.

Los tres concejales naranjas (Mariluz GuilarteMarilén Barceló y Paco Sierra) no escucharon el discurso en la sala pero fuentes de Cs insisten en que su disciplina de partido les obligará a actuar con consecuencia si Valls sigue el cauce de sus ideas junto al exministro socialista Celestino Corbacho y la número cuatro de la papeleta, Eva Parera. La ruptura de esta alianza se apresura y el líder se sobrepuso a las filas naranjas diciendo que a él no se le "impone ninguna línea roja". Trató de rebajar la tensión que crecía y dijo que trabajan "bien" juntos, al menos, de momento. Quiso reforzar su tesis con una fotografía en Twitter comiendo los seis juntos tras la desautorización de Cs.

Sin vetos

Collboni recogió el guante en una entrevista en Cuatro. Agradeció el "gesto de gran responsabilidad y generosidad" y espetó que lo tendrá en cuenta "en la dirección de tener un gobierno pro Barcelona de orientación progresista". Tanto él como el exprimer ministro francés emplazaron a Colau a mover ficha para estrecharse las manos. "No pedimos nada, no entramos en ninguna negociación", insistió Valls con benevolencia, dejando claro que su disposición es para una investidura y que no pide nada a cambio, mucho menos un asiento en el futuro gobierno municipal que podrían cimentar a los que eleva a socios. "No digo cómo se deben hacer las cosas, pero me ofrezco para encontrar esta solución", clarificó.

Preguntado por si reniega de las declaraciones en la que acusaba a Maragall y Colau de ser "dos caras de la misma moneda", se escudó en que "en un momento histórico como este" hay que "ser capaces de ir más allá de lo que ha sido la campaña y el sentido de algunas frases". En cuanto a un eventual veto al nombre de la alcaldesa en funciones, dijo que él "no habla" de nombres y "aún menos" hace consideraciones "con sobreactuación excluyendo a una persona u otra". "No entramos diciendo 'a este no'. Esta solución es para evitar un alcalde independentista", aseveró para resituar la discusión. 

Valls asumió que los resultados electorales quedan lejos de sus expectativas, pero sentenció que "como servidor público" se compromete a seguir adelante: "He venido a Barcelona para quedarme y me quedo". La pelota está ahora en el tejado de Colau, que deberá decidir si pone por delante un veto a Maragall teniendo que aceptar unos incómodos votos de Valls para recuperar el mando del consistorio.