14 jul 2020

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ELECCIONES MUNICIPALES

Los seis posibles gobiernos para Barcelona

Maragall, alcalde en casi todas las fórmulas, se propone gobernar en solitario por ahora

Colau podría mantener el cargo si acepta el apoyo del PSC y de Valls en la investidura

Toni Sust

Ernest Maragall en un taxi el pasado lunes.

Ernest Maragall en un taxi el pasado lunes. / ÁLVARO MONGE

Ernest Maragall tiene 19 días para desbrozar el camino que le separa de la investidura como nuevo alcalde de Barcelona. Casi tres semanas en las que empezará un largo debate sobre las posibles fórmulas de gobierno que los resultados de las elecciones municipales del domingo hacen posibles. En casi todas, o en todas menos una, Maragall es el alcalde. En esa otra opción, Ada Colau, o mejor dicho Barcelona en Comú, conserva alguna posibilidad de retener la vara de mando municipal, mediante una operación en la que tendría que recibir el apoyo de Manuel Valls y del PSC. Por los socialistas no será, si se atiende a la posición de Miquel Iceta: “Haremos lo que haga falta para que Barcelona no tenga un gobierno independentista”.

Todos los ayuntamientos se constituyen el próximo 15 de junio, en una sesión en la que se produce la investidura de los alcaldes, a menos de que alguien recurra el resultado, lo que podría retrasar dos semanas la cita. Maragall precisa de 21 votos para ser elegido por mayoría absoluta. En el 2015, Colau los tuvo: la apoyaron su propio grupo, los 10 concejales de BComú, los cinco de ERC, los cuatro del PSC y uno de los tres de la CUP.

Pero si en la primera votación nadie logra los 21 votos, habrá una segunda. Si en esta tampoco se da una mayoría absoluta a favor de uno de los alcaldables, el cabeza de lista de la fuerza con más votos se convierte automáticamente en alcalde. Es decir, Maragall. Otra cosa es con qué apoyo dirige a partir de entonces Barcelona.

Abanico de posibilidades

Las posibilidades de gobierno en la ciudad a la vista de los resultados del domingo, con pactos y sin ellos, son seis, aunque algunas resultan más probables que otras. La primera, y la que ahora mismo parece más realista, es la de que ERC gobierne en solitario, por lo menos durante unos meses, hasta que se produzcan unas elecciones autonómicas que no tienen fecha pero que según los que saben de estas cosas podrían tener lugar antes de la Navidad.

Maragall ha insistido este lunes en apostar por una segunda fórmula, la que ha defendido en campaña, la de un tripartito con BComú y JxCat, que sumaría 25 concejales y que sus dos socios potenciales rechazan. Con ese argumento ha abierto Maragall la puerta a mandar en solitario, por el hecho de que ‘comuns’ y posconvergentes se vetan mutuamente.

Gobernar sin socio alguno sería duro para los republicanos, pero también lo ha sido para Barcelona en Comú con un concejal más durante dos años y medio de los cuatro del mandato. Cierto es que Colau no logró aprobar unos presupuestos de forma ordinaria, y que se dejó muchos proyectos en el tintero por su mínima mayoría.

ERC afrontaría, de confirmarse esta vía, meses de considerable precariedad. De entrada, o un concejal debería asumir la  dirección de dos de los diez distritos de la ciudad o el propio Maragall, siendo alcalde, tendría que ser también titular de uno de ellos.

El pacto de 20 concejales

Otra posibilidad es un pacto entre los dos partidos que han quedado en primera y segunda posición. ERC y BComú suman 20 concejales, lo que en la práctica les permitiría ganar las votaciones del plenario y de las comisiones sin despeinarse demasiado: sólo les faltaría un representante. Este acuerdo alumbraría un gobierno estable, pero generaría un daño potencial para ERC: agrias protestas de JxCat y del independentismo, o de parte del independentismo, que no entendería que Maragall prefiriera a Colau antes que a su socio en el ‘procés’.

El pacto independentista recién aludido tiene un problema numérico claro: ERC y JxCat suman 15 concejales, los mismos que BComú y el PSC en el año y medio en el que compartieron gobierno en el anterior mandato. No es una cifra que garantice ganar votaciones: solo la suma de BComú y el PSC, 18 representantes, ya les derrotaría. Y no parece lógico esperar ayuda del resto de grupos, Ciutadans o el PP, si es que el PP se mantiene en el consistorio. Si los populares caen y uno de sus concejales va a ERC o JxCat ya sumarían 16, aunque eso no cambiaría nada.

BComú-PSC y Valls

Una alianza entre Barcelona en Comú y el PSC, que como se ha dicho, sumaría 18 concejales, presentaría una laguna relevante: no tendría la alcaldía, porque juntas no llegan a los 21 concejales y porque ninguna de las dos es la candidatura que ha ganado las municipales. Aquí entraría la lista de Manuel Valls, a la que, según conocedores de la propuesta, el PSC está ofreciendo que ambos grupos voten a Barcelona en Comú para evitar un alcalde independentista en Barcelona. Incluso se dice que de los seis concejales elegidos de la lista del exprimer ministro francés tres se quedarían en el grupo de Ciutadans y otros tres se irían por su cuenta, convirtiéndose en no adscritos. Estos últimos son los que votarían a BComú.

A Colau le bastaría con tres de esos seis ediles, más los del PSC, para seguir siendo la alcaldesa, aunque según algunas versiones ella sería vetada y la alcaldía recaería en Joan Subirats, segundo de la lista de los ‘comuns’.  Se trata de una posibilidad que fuentes de Barcelona en Comú descartan totalmente, argumentando que la candidata ya ha explicitado que solo quiere hablar con ERC y con el PSC.

Colau, junto con Janet Sanz, Joan Subirats y Jordi Martí en su comparecencia este lunes. / ACN / NAZARET ROMERO

El tripartito ERC-BComú-PSC

Colau ha comparecido este lunes y lo ha hecho con un tono muy distinto al de la cordialidad mostrada en la noche electoral, cuando felicitó a Maragall y ERC y reconoció su victoria. Un día más tarde, la todavía alcaldesa ha afirmado que la intervención del candidato, posterior a la suya, “fue muy decepcionante”: “Se limitó a hablar en clave catalana y casi no mencionó el proyecto y las políticas de ciudad”.

Ha subrayado que Barcelona en Comú empató a concejales con los republicanos y que ganó en seis distritos. Y ha advertido a Maragall contra una “lectura independentista” del resultado. Los barceloneses, ha dicho, demostraron con su voto que Barcelona “es una ciudad de izquierdas”. ERC, BComú y el PSC suman 28 concejales, ha recordado, y ese es el pacto que propone. Por eso ha abogado por abrir conversaciones con republicanos y socialistas, y ha rechazado sentarse con JxCat y con Ciutadans.