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INICIATIVA DE SALUD COMUNITARIA EN EL RAVAL

Partidos y entidades mueven ficha para salvar el gimnasio social Sant Pau

La cooperativa que había anunciado su cierre por las deudas se reúne con cuatro de los alcaldables para buscar la viabilidad del proyecto

Los impulsores del espacio, al que acuden 900 personas vulnerables sin pagar, aseguran percibir voluntad política para redirigir la situación

Helena López

Usuarios del gimnasio Sant Pau, esta semana.

Usuarios del gimnasio Sant Pau, esta semana. / JORDI COTRINA

Maria Assumpció Vila, síndica de greuges de la ciudad, tiene el despacho a pocos metros del gimnasio, en la acera de Sant Antoni de la Ronda de Sant Pau, así que, ni les llamó. Se plantó allí directamente. No podía quedarse de brazos cruzados tras enterarse del anuncio del cierre. No fue la única que, al leer la noticia en EL PERIÓDICO, no solo se puso las manos en la cabeza, sino que pensó que había que hacer alguna cosa, y la hizo. Las muestras de apoyo, públicas y privadas no han cesado desde que saltó la noticia hace justo una semana. Ningún conocer de la iniciativa podía creer que "nadie hiciera nada" por salvar este gimnasio cooperativo con 80 años de historia en el corazón del Ravalproyecto de salud comunitaria de referencia que nunca ha tenido un no para nadie, donde conviven 'niños de la calle' con los alumnos de los colegios del barrio, manteros con vecinas del Raval 'de toda la vida' que no se pierden una clase de 'aqua gym', prostitutas con religiosas, todas vecinas. Un gimnasio que escucha al barrio y siempre encuentra soluciones: de un vestuario para personas 'trans' para que nadie se marche a casa sin duchar a grupos de piscina para bebés para madres musulmanas que no se sentían cómodas bañándose en bañador.

La defensora de los barceloneses ha hecho público este jueves su apoyo explícito al proyecto con un hilo de tuits. "Su viabilidad depende del compromiso político y del apoyo de las entidades", señala Vila, quien también recuerda que para que el proyecto pueda seguir son necesarios tres requisitos: liquidar la deuda acumulada -150.000 euros-, que el ayuntamiento cumpla con lo aprobado en pleno y compre el edificio y un convenio económico para cubrir los gastos de las 900 personas vulnerables que acuden al gimnasio sin pagar, gran parte de ellas derivadas por los propios servicios sociales municipales. Otra, por entidades del tercer sector.

'Obra social'

En la cooperativa se muestran optimistas. Este jueves ya se habían reunido con dos alcaldables y otros dos se habían interesado en el proyecto y habían cerrado citas para este viernes. Se han reunido también por primera vez con el departamento de Benestar i Familia de la Generalitat y dos entidades bancarias, dos bancos, se han puesto en contacto con ellos para proponerles "una solución económica". "Tenemos claro que no podemos aceptar el dinero si no hay un plan de viabilidad que asegure el futuro del proyecto, y eso pasa porque el ayuntamiento compre el edificio y firmemos un convenio, algo que ahora vemos más cerca dado el interés mostrado por la mayoría de grupos tras anunciar el cierre", señala la misma voz. 

Otro de los detalles que les hace ser optimistas es que están hablando con los cabeza de lista de las distintas formaciones -a petición de los mismos, no perseguidos por ellos-, algo que hasta ahora tampoco había sucedido (la magia de la campaña).

El primero de los alcaldables que ha mostrado su apoyo público al proyecto fue el independentista Jordi Graupera, con un vídeo grabado en el interior de la piscina del gimnasio; y este jueves la CUP ha colgado otra grabación en la que plantea -como ya hizo en su momento, al César, lo que es del César- expropiar el edificio para salvar el proyecto. Otros grupos trabaja en sus producciones, en breve en sus redes sociales.