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VUELCO EN LA INVESTIGACIÓN

Los Mossos impidieron que los autores del 'caso Bachata' se mataran entre ellos

El pinchazo telefónico a tres implicados en un apuñalamiento evita que dos de ellos asesinen al tercero

La policía dejó las escuchas y salió a detenerlos porque ya estaban comprando la pistola para el crimen

Guillem Sànchez

Una patrulla de los Mossos, en una foto de archivo.

Una patrulla de los Mossos, en una foto de archivo. / FERRAN NADEU / ARCHIVO

El 'caso Bachata' dio un vuelco hace pocas semanas que dejó a los investigadores de los Mossos d’Esquadra boquiabiertos. Hacía meses que los policías habían pinchado el teléfono a unos jóvenes colombianos a quienes seguían desde que apuñalaron a un joven en la discoteca del Eixample de Barcelona que había dado nombre al caso. La intervención de los móviles pretendía únicamente discernir quién de los tres era el autor material de aquella cuchillada pero acabó impidiendo que se mataran entre ellos. Porque eso era precisamente lo que dos de los implicados habían planeado hacer con el tercero.

'Caso Bachata 1'

El sábado 19 de enero, de madrugada, tres jóvenes de origen colombiano se enzarzaron en una pelea a la salida de la discoteca Bachata de Barcelona. Le asestaron una puñalada a otro joven, a quien hirieron de gravedad. La Unitat d’Investigació del distrito Eixample de Barcelona arrancó el 'caso Bachata'.

A través de las cámaras de seguridad, identificaron a los tres implicados y lograron arrestar a uno de ellos a los pocos días. El problema es que los agentes desconocían quién había clavado el cuchillo y, en consecuencia, era el autor material de la puñalada. Decidieron pedir al juez permiso para pinchar los teléfonos. Intervinieron las líneas de dos de los tres implicados, que además eran hermanos.  

Los dos hermanos

Desde entonces y hasta hace pocas semanas, los agentes que escuchaban la conversación de los dos hermanos fueron reuniendo las pruebas que necesitaban para incriminarlos y daban por cerrado el 'caso Bachata'. Pero poco antes de proceder a la detención de los tres, los dos hermanos se enfadaron con su amigo, el tercer investigado.

Tanto fue subiendo el tono de la pelea que uno de los hermanos le propuso al otro asesinar a su amigo, con el que habían participado en el apuñalamiento del Bachata en enero de este año. El motivo era que había expulsado a uno de los hermanos de un piso ocupado. En realidad, los tres viven en domicilios ocupados.

Los agentes que escuchaban las conversaciones pronto se dieron cuenta de que no era un simple calentón. Estaban decididos a liquidar a su colega y habían trazado un plan para asesinarlo. El 'caso Bachata 1' dio paso al 'caso Bachata 2'.

'Caso Bachata 2'

Para asesinarlo, comenzaron buscando el modo de conseguir una pistola y trataron también de buscar cómplices. Encontraron a dos. Pero uno de los dos decidió quedarse al margen, un acto de cordura que ha escaseado en esta trama de sangre caliente.

La misión que debía llevar a cabo el cómplice era la de asegurarse de que la víctima estuviera en su domicilio ocupado de Ripollet (Vallès Occidental) cuando los dos hermanos fueran a buscarlo. Después se lo llevarían a punta de pistola hasta un lugar retirado donde apretarían el gatillo y abandonarían el cuerpo.

Los Mossos tuvieron que activar el 11 de mayo un dispositivo para impedir que llevaran a cabo su ejecución. Hicieron vigilancias con 14 agentes de paisano en los domicilios de los dos sospechosos: en Terrassa (Vallès Occidental) y en Viladecavalls (Baix Llobregat). También cerca de la casa de su objetivo, en Ripollet. Finalmente, y gracias al seguimiento de los teléfonos móviles, sorprendieron a uno de los hermanos en Barcelona, cuando se disponía a adquirir el arma con el que iba a cometer el crimen.  

Fuentes policiales consultadas por EL PERIÓDICO admiten que el desenlace del caso Bachata no era el que esperaban. Literalmente, los agentes que seguían con los auriculares las conversaciones no daban crédito al ver cómo una riña entre amigos iba a zanjarse con una pistola. 

Los tres implicados en el asunto, de 21, 22 y 23 años, respectivamente, han quedado arrestados por un delito de conspiración de asesinato. Ninguno de ellos, además del incidente del Bachata, un local que frecuentaban para bailar los fines de semana, contaba con antecedentes policiales de peso.