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CONTAMINACIÓN ACÚSTICA Y ATMOSFÉRICA

Los vecinos de la calle Provença, hartos de la Zona Bus de la Pedrera

Los afectados denuncian las molestias generadas por los autocares que transitan a diario por su calle

La asociación de vecinos de la Dreta de l'Eixample propone mover las plazas de estacionamiento a Aragó

Luis Benavides

Autocares y turistas en la calle de Provença, junto a la Pedrera, esta semana.

Autocares y turistas en la calle de Provença, junto a la Pedrera, esta semana. / FERRAN NADEU

Vivir al lado de la siempre concurrida Pedrera se ha convertido en un auténtico suplicio para los vecinos de la calle de Provença entre el paseo de Gràcia y Pau Claris. El problema no son tanto los turistas que transitan la calle como los autocares que estacionan en ese tramo desde hace cosa de tres años. Aunque una señal indica que solo tienen 10 minutos para encochar y desencochar pasajeros, muchos chóferes hacen tiempo en este punto con el motor encendido, cuando no dan vueltas a la manzana para evitar la multa del agente encargado de vigilar la Zona Bus.

“No podemos abrir las ventanas de casa para ventilarla un poco porque entra el humo de los autocares”, explica uno de los vecinos más beligerantes, Javier Fontanet, un ingeniero jubilado que lleva tres años poniendo reclamaciones en el Distrito del Eixample por la que considera un uso intensivo del espacio público por parte de empresas privadas, las de los autocares turísticos de agencias. Ha contabilizado entre 80 y 100 vehículos -en ocasiones infrautilizados o vacíos- al día. “Los tenemos aquí los siete días de la semana, desde primera hora del día hasta altas horas de la noche”,  cuenta Fontanet, harto de llamar a la Guardia Urbana para que acudan cuando los chóferes incumplen la normativa y también harto de escuchar que faltan efectivos.

Malos humos

Fontanet vive en el lado mar de la calle y, dentro de lo que cabe, tiene suerte. Los que están un poco peor en este tramo son los que viven en el lado montaña, donde paran estos grandes vehículos.“Mi piso da justo a la zona bus y lo que más me molesta, además de los humos, son los pitidos de marcha atrás. Empiezan a las seis de la mañana y los escucho muchos días hasta las doce de la noche”, cuenta Anna Mundó, de 63 años, vecina de toda la vida de la calle de Provença. “Crecí en este edificio –continúa- y te puedo asegurar que nunca hemos estado tan mal como ahora”. Hace tres años convirtieron los aparcamientos de la zona azul del lado mar en un carril bici de doble sentido y los del lado montaña, en uno de los 19 espacios de zona bus de 10 minutos repartidos por la ciudad.

Además de estas zonas de aparcamiento, actualmente hay otras 17 Zonas Bus donde está permitido aparcar hasta dos horas (Estadi Olímpic, Paral·lel, Diputació, Jocs del 92...), con un precio que varía en función del barrio, y tres zonas que funcionan con una reserva previa: Parc Güell, Sagrada Família y Font de Montjuïc.

Mover la Zona Bus a Aragó

La solución a su particular calvario diario, explican los vecinos afectados, pasa por mover esta zona de estacionamiento exclusiva para autocares y buscar una más adecuada. Provença, con apenas 12 metros de anchura, es demasiado estrecha, aseguran. “Tampoco queremos pasar el muerto a otra calle. Esto no sería necesario se cumpliera la regla de los 10 minutos, pero para eso es necesario que vigilen más y pongan muchas multas”, puntualiza Mundó.

En las últimas reuniones con representantes del gobierno municipal los vecinos, con el apoyo de la Associació de Veïns i Veïnes de la Dreta de l’Eixample, han sugerido mover esas plazas de Zona Bus a la calle de Aragón, a tres manzanas, entre Llúria y paseo de Gràcia.“Nos parece una buena solución provisional. Aragó es una vía mucho más amplia, con cinco carriles, y no comportaría molestias a los vecinos porque la mayoría de los edificios en ese tramo acogen oficinas”, explica el presidente de la asociación de vecinos, Jaume Artigues, convencido de la necesidad de un cambio de modelo en el que los turistas se muevan por la ciudad en transporte público. “Muchos de los autocares que paran en Provença están relacionados con los cruceros. Dejan a los cruceristas en el centro y hacen tiempo allí o dan vueltas, contaminando y congestionando la ciudad, porque no quieren irse hasta la Estació del Nord, que además se ha quedado pequeña, o Sants”, añade Artigues.

A partir del 1 de enero del 2020 se estima que unos 50.000 vehículos dejarán de entrar y transitar por la ciudad de Barcelona con la entrada en vigor de la Zona de Bajas Emisiones permanente, por lo que restar un carril a la calle de Aragó no parece tan descabellado. “Durante dos años tuvieron cortados por las obras de la estación de Rodalies y no pasó nada”, apunta Fontanet. El Ayuntamiento de Barcelona estudia esta opción, después de descartar otros emplazamientos próximos. “Es cierto que Aragó cumple con algunos requisitos , sobre todo por anchura y tipo de residencia, pero no tiene suficiente consenso”, confiesa el director de movilidad del consistorio, Adrià Gomila, quien admite que ahora mismo existe un “debate abierto” sobre la conveniencia o no de poner más plazas de Zona Bus en el corazón del Eixample.

En la calle de Provença el ayuntamiento redujo a tres el número de plazas de autocar para intentar disuadir a los conductores de autocar que van allí para hacer tiempo, pero se ha demostrado que la estrategia no ha funcionado. Gomila reconoce que eso ha provocado que algunos autocares esperen en doble fila mientras el resto de autocares encochan o desencochan pasajeros. “Si ponemos más plazas, se puede incrementar el uso de los autocares por el efecto llamada. Si ponemos pocas, como en Provença, las operaciones se realizan de manera desordenada”, defiende el director de movilidad. Sea como sea, todo apunta a que la respuesta definitiva a las quejas de los vecinos de Provença –si llega- será en el próximo mandato y será muy diferente en función del color político en el consistorio. 

La Sagrada Família, libre de autocares

La circulación de autocares alrededor del templo de la Sagrada Família no está permitida desde junio del 2012, a excepción de los que dispongan de una parada reservada con antelación. Para encochar y desencochar pasajeros de autocares discrecionales en esta parada reservada, situada en Sardenya con Mallorca, es condición indispensable haber adquirido la entrada de grupo para visitar la basílica. Además, solo lo pueden solicitar los grupos escolares (hasta bachillerato) y grupos con personas con movilidad reducida, según detalla la web de Zona Bus.  Joan Itxaso, portavoz de la Associació de Veïns i Veïnes de la Sagrada Família, valora siete años después positivamente este logro, pero con reservas. “Dimos el visto bueno a condición de que se ampliaran las aceras en las calles de Marina y Sardenya, y todavía estamos esperando”, explica este representante vecinal.

Las paradas de 10 minutos más próximas están situadas en la Diagonal con Marina y con la Plaça de Neruda. Y las de dos horas, en Diagonal con Consell de Cent y con Lepant.  La entidad vecinal está urgiendo al consistorio para que promueva las visitas en grupos reducidos. Cuando suben o bajan por la calle grupos muy numerosos, las aceras se colapsan, aseguran.

“En verano del 2014 recibimos unos 3,2 millones de turistas y ahora son 4,6 millones. Hace tiempo que oímos hablar de redistribuir el turismo, pero en la práctica eso no se nota”, apostilla Itxaso.