11 ago 2020

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Colau reprocha a la Generalitat seis residencias geriátricas pendientes

La alcaldesa recuerda que ERC gestiona la competencia y pide que se traspase al consistorio

Promete añadir 50 millones a los 136 destinados a programas para la vejez en el mandato anterior

Toni Sust

Colau, en la presentación del programa de Barceloa en Comú para la gente mayor.

Colau, en la presentación del programa de Barceloa en Comú para la gente mayor. / ALBERT BERTRAN

No es un dardo tirado al azar. Ada Colau ha presentado este martes su programa para la gente mayor, y ha destacado entre sus propuestas la de que la Generalitat traspase el ayuntamiento “la competencia y los recursos” para la construcción de residencias geriátricas. Una petición que ha formulado después de denunciar que en el 2005 el Gobierno catalán y el consistorio acordaron la construcción por parte del primero de 10 residencias geriátricas de las que ha subrayado que sólo se han hecho cuatro.

Los solares ya están previstos, y de hecho Colau ha presentado sus propuestas para la tercera edad a unos metros de uno de ellos, situado junto al parque de Antoni Santiburcio, en Sant Andreu, cerca del límite con Santa Coloma de Gramenet.

Reunión infructuosa

El dardo iba dirigido a ERC, partido al que corresponde la gestión de estas residencias como titular de la Conselleria de Treball, Afers Socials i Famílies. Porque además de recordar el pacto incumplido del 2005, Colau ha explicado que la teniente de alcalde de Derechos Sociales, Laia Ortiz, se reunió durante el mandato anterior con los responsables del departamento y recibió una negativa tajante a la posibilidad de que se reactivara la construcción de las residencias.

Lo ha explicado la propia Ortiz, presente en el acto, que no repite en la lista de Barcelona en Comú. “Nos dijeron que ni un euro”, ha afirmado Ortiz sobre la posición de Treball, Afers Socials i Famílies.

Maragall, Artadi y la edad

Colau ha prometido incrementar en 50 millones el presupuesto dedicado por el ayuntamiento a programas de atención a los mayores, que en el anterior mandato ha ascendido a 136 millones de euros. En Barcelona, ha precisado, hay 350.000 personas de más de 65 años de las que 90.0000 viven solas. De esas 90.000, 55.000 tienen más de 75 años. En la ciudad, la esperanza de vida es de 87 años en las mujeres y de 81 años en los hombres.

El acto lo tenía todo para acabar hablando de la edad de Ernest Maragall, de 76 años, algo por lo que ha recibido ataques directos y jocosos de su rival directa en la pugna entre candidaturas independentistas. La número dos de la lista que encabeza Joaquim Forn, Elsa Artadi, afirmó la semana pasada sobre Maragall en una entrevista concedida al medio en francés Equinox, que opera en Barcelona: “Empezó a trabajar en el ayuntamiento en 1965. No es que yo no hubiera nacido, es que mis padres no estaban ni casados”. El republicano replicó: “A falta de argumentos y propuestas se intenta situar el debate en el terreno de la descalificación personal. Ustedes me ven y juzgan si tienen base o no. ¿Tengo energía? Sí".

Colau, preguntada por el ataque de Artadi a Maragall, ha optado por no entrar en el tema, a menos de que no haya entendido la pregunta. En todo caso, es una cuestión considerablemente pantanoso.  Existen antecedentes de casos similares. En 1995, el PSC atacó a Jordi Pujol por su edad, que entonces era de 65 años. El entonces candidato socialista a la presidencia de la Generalitat, Joaquim Nadal, aseguró sobre Pujol: "Flaquea física y anímicamente, en sus argumentos y en todos los campos". El aludido lo consideró de “mal gusto” y el tema quedó más o menos zanjado, en parte porque quedó claro que no era un mensaje que la gente acogiera positivamente.