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EDUCACIÓN PÚBLICA

Los alumnos de la Escola La Mar Bella serán realojados en módulos mientras duren las obras

El ampa denuncia la falta de espacio en el centro y los altos niveles de ruido que deben soportar los alumnos

Luis Benavides

Concentración de familias y alumnos de la Escola La Mar Bella, este jueves.

Concentración de familias y alumnos de la Escola La Mar Bella, este jueves. / JOAN MATEU PARRA

El número de alumnos en la escuela La Mar Bella del Poblenou aumenta cada año en unos 25 alumnos desde el curso 2016-2017, cuando pasó de tener una a dos líneas, y la falta de espacio comienza a ser preocupante, según denuncia el ampa. Las familias aceptaron el cambio de modelo, aunque preferían el original, porque el Consorci d’Educació de Barcelona les prometió que en tres años ampliarían y mejorarían las instalaciones. Tras varios parones, las obras para dar cabida al número creciente de alumnos van con retraso y los que están sufriendo los inconvenientes, denuncian las familias, son los más pequeños. 

En vista de la demora de las obras y las molestias que conllevan, el ampa ha pedido una reubicación en los módulos que actualmente ocupan los alumnos del instituto Maria Espinalt, en la calle de Llacuna, y que quedarán libres en septiembre. Este realojo provisional ha sido finalmente aprobado en una reunión a cuatro bandas (dirección, ampa, distrito y consorcio) celebrada este jueves por la tarde -y precedida por una ruidosa bienvenida por parte de las familias a ritmo de cacerolada-. El acuerdo, todavía sin formalizar, ha servido por lo pronto para que se desconvoque una manifestación que tenía previsto recorrer mañana viernes por la tarde la rambla del Poblenou y acabar con una sentada frente a la sede del Distrito. Hasta que no esté negro sobre blanco, las familias no bajarán la guardia. “Estamos a la espera de fechas, pero les damos dos semanas de margen”, explica un portavoz del ampa de la Escola La Mar Bella, Joan Lluís Quilis.

Esas aulas prefabricadas están comprometidas con otro centro educativo, la escuela Flor de Maig, con la que estarían dispuestos a compartir espacio y servicios comunes como el comedor. “Nos parece la opción más razonable, siempre y cuando se pueda consensuar con la dirección de esa escuela y todos estén conformes. No queremos que desvistan un santo para vestir otro”, puntualiza Quilis.

Los padres y madres consideran que la reubicación, aunque pueda suponer un sobrecoste, es el menor de los males mientras duren las obras. “Mis hijos llegan a casa afónicos porque con el ruido de las obras están forzando la voz todo el día”, explica la madre de dos niños de tres y ocho años, Marta González, también miembro del ampa. “Al margen del ruido y el polvo –continúa-, nos preocupa que las obras estén tan pegadas al patio porque es peligroso.”

Sucesión de retrasos

El proyecto inicial incluía la reforma del edificio principal, la ampliación de un segundo edificio de una a tres plantas y la construcción de un pabellón que acogería el nuevo gimnasio y varias aulas complementarias. La primera empresa constructora contractada renunció a la obra –con la multa correspondiente- y una segunda empresa contratada, que se comprometió a tirar adelante el proyecto sin el pabellón, realizó un parón parcial después de ocho meses alegando imprevistos con los correspondientes sobrecostes asociados. Tras valorar “los pros y contras”, el Consorci d’Educació de Barcelona ha decidido asumir parte del incremento de costes de la obra si están justificados y licitará el gimnasio breve (para que esté listo en agosto del 2020). Con todo, fuentes del consorcio confían con finalizar el segundo edificio en septiembre y  reformar el principal a finales de año.

El Consorci d’Educació de Barcelona descarga la culpa de los retrasos en las empresas constructoras. Todos los imprevistos han sido debidamente informados –la comisión de seguimiento se reúne mensualmente- y la comunicación con la comunidad educativa es "fluida", añaden fuentes del consorcio. Sea como sea, el ampa exige un nuevo calendario "realista" y planes alternativos por si surgen más imprevistos.

Temas: Poblenou