30 oct 2020

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equipamiento en discusión

El Zoo va a la huelga inquieto por su futuro

El pleno municipal debate un plan estratégico del recinto de marcado acento animalista

Carles Cols

Los trabajadores del Zoo, en huelga.

Los trabajadores del Zoo, en huelga. / DANNY CAMINAL

Para bestiales, las huelgas del metro, pero esta vez ha sido la plantilla del Zoo de Barcelona la que ha celebrado una primera jornada de paro laboral de las nueve que tiene previsto realizar según cómo termine este viernes el pleno municipal en el que se debatirá y votará el futuro del recinto. La huelga, por tratarse de un zoo, tiene sus condicionantes. El parque se ha cerrado al público. Los cuidados a los animales no han visto afectados. Servicios máximos en esta materia.

Lo que está sobre la mesa es el capítulo final de un debate que impulsó el gobierno de Ada Colau a principios de mandato. Abrió las puertas del ayuntamiento a los grupos animalistas para que propusieran qué hacer con el zoológico, un equipamiento con el sambenito de anticuado. Aunque tarde, el frente científico reaccionó y salió en defensa de la labor de los zoos como piezas indispensables para la conservación de las especies amenazadas, más incluso ahora, con el cambio climático como evidencia incuestionable.

Al pleno del Ayuntamiento de Barcelona llega este viernes un texto controvertido, al menos desde la perspectiva de los trabajadores del zoo, porque crea un extraño organismo externo, el llamado comité de ética, de incierta composición aún, que debería ser el que determinara qué especies tiene permiso para procrear y cuáles no. Actualmente, el zoo dispone de un equipo similar, pero que trabaja de forma coordinada con las organizaciones internacionales de conservación de la naturaleza. El texto que aprueben los grupos municipales puede convertir el Zoo de Barcelona en un planeta sin órbita.

¿Santuarios?

Los trabajadores del recinto animalista creen que el plan estratégico que impulsará el pleno puede propiciar una progresiva decadencia por falta de inversión, repetir poco a poco lo que ya ha ocurrido con el acuario de los delfines, que es obsoleto y anticuado, en otras instalaciones, explican fuentes del comité de empresa. La inquietud de los trabajadores la acentúa el hecho de que en el mismo pleno municipal y de forma paralela se votará la iniciativa ciudadana Zoo Siglo XXI, muy activa a lo largo del mandato, que tenía como primera meta el cierre del zoológico y que finalmente ha modulado su discurso. Actualmente defiende, en línea con lo que se supone que debería sostener el comité ético, que en el zoo solo se reproduzcan especies que puedan ser reintroducidas en sus hábitats naturales o en santuarios acondicionados para ser su nuevo hogar. La buena fe de esta iniciativa, que le ha permtido recoger firmas suficientes como para llevar el tema al pleno municipal, choca con la realidad, según àrte de la comunidad científica. El cambio climático, advierten, puede poner en situación de peligro a especies que ahora no lo están, y ello en estrechos márgenes de tiempo. Perder la diversidad genética que aportan los zoológicos puede ser contraproducente, avisan.

El consistorio saliente (el de este viernes es el último pleno del mandato) dejará a los concejales que resulten elegidos el próximo 26 de mayo un plan estratégico en el que se definirán las líneas maestras del zoo, al menos, sobre el papel. La realidad suele ser más tozuda. El actual gobierno, por ejemplo, tenía previsto finalizar el mandato sin delfines en la ciudad, una idea sobre la que el consenso es mayoritario, pero las opciones de ejecutar la medida de forma satisfactoria son infinitesimales.