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FLOTAS MÁS SOSTENIBLES

La nueva generación de cruceros 'limpios' a gas desembarca en Barcelona

La utilización de este combustible licuado reduce un 80% las emisiones de óxidos de nitrógeno

El viernes llega la primera nave sostenible y en seis años habrá más de una veintena navegando

Patricia Castán

Cruceros en el Moll Adossat, el pasado 24 de abril. 

Cruceros en el Moll Adossat, el pasado 24 de abril.  / JOAN CORTADELLAS

A primera vista nada los delata. Parecen los mismos megacruceros atracados en el Moll Adossat de los últimos años, en competición por el tamaño y la espectacularidad. Pero si se observa con detenimiento revelan su particularidad más preciada y que marcará la evolución del sector a corto plazo: sus chimeneas no dejan un rastro de humo negro. Los nuevos cruceros 'limpios' de gas natural licuado (GNL) están empezando a salir del horno y a marcar la revolución de la vacaciones en el mar. El primero, el 'Aida Nova', atracará en Barcelona este viernes. Aunque este año solo habrá tres en funcionamiento, antes del 2026 se les habrán sumado al menos una veintena.

La transformación tecnológica que permite utilizar este tipo de energía pasa forzosamente por la capacidad de los puertos para poder suministrarla. En Barcelona se ha adaptado la planta de Enagas (la primera regasificadora de Europa construida en un puerto, en 1969), para que no solo reciba gas licuado (llegado por mar y para nutrir la red urbana) sino que lo suministre a los nuevos barcos que lo utilicen como combustible. Por las dimensiones de los buques, esta operación se hará mediante una gabarra. 

El AidaNova, que llegará a Barcelona el viernes.

El Port de Barcelona, el número uno de cruceros de Europa, tiene justamente entre sus retos de futuro avanzar hacia la sostenibilidad medioambiental y atraer a los buques más modernos y por tanto menos contaminantes. En este sentido, su presidenta, Mercè Conesa, destaca que el 58% de los cruceros que atracan en la capital catalana tienen menos de 10 años. Ello implica, aunque no sean de gas licuado, que cuentan con motores más avanzados y filtros que reducen el impacto del gasoil. Además, desde el ámbito de los ferris también se ha dado un salto cualitativo con los de motores auxiliares para funcionar con gas al menos cuando durante el atraque. Es el caso del Abel Matutes de Baleària.

El Port calcula que este combustible alternativo para reducir contaminantes supone un 80% menos de emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx), un 40% menos de emisiones de dióxidos de carbono (CO2), elimina los óxidos de azufre y las partículas en suspensión.

Desde la capital catalana

De los tres primeros barcos con dicho suministro en funcionamiento este año, dos operarán en Barcelona. El primero es el mencionado 'Aida Nova', del grupo Carnival Corporation, estrenado en diciembre y que realizará varias escalas en la ciudad a lo largo de la temporada. Esta naviera, muy enfocada en el mercado alemán, ha incorporado en dicho crucero (para 5.200 pasajeros) otras mejoras para reducir el consumo de agua a bordo y ser más eficiente energéticamente (desde luces LED y a nuevos sistemas de reciclaje), por ejemplo.

En octubre llegará otra nave de la misma corporación, el 'Costa Smeralda' (Costa Cruceros), con la misma capacidad y también de 337 metros de eslora. La naviera lo concibe como un "revolucinario diseño verde" que supondrá "un enorme avance medioambiental", explican. En el 2021 inaugurarán otro más con el mismo combustible.

Otra compañía que a corto plazo estrenará cinco barcos de GNL y con fuerte presencia en Barcelona es MSC Cruceros, dos de los cuales pertenecerán a la futurista World Class y serán para un máximo de 6.850 pasajeros. Y también harán lo propio Royal Caribbean y Norweggian Cruise Line. Una transformación lenta pero que va a más, a la vista de los nuevos encargos de las grandes navieras.

Imagen del Costa Smeralda, que se estrenará en octubre y recalará en Barcelona.

La evolución de las flotas hacia este carburante llega justo en un momento en que el gobierno municipal de Ada Colau ha sido muy incisivo sobre este sector en Barcelona. No obstante, un estudio encargado a Barcelona Regional mostró que pese a los obvios efectos contaminantes de la actividad, su efecto en el conjunto del puerto era menor a la de ferris y cargueros. En la ciudad, los buques de crucero suponen un 1,2% de las emisiones de óxidos de nitrógeno (toda la actividad del puerto suma un 7,6%, la industria representa un 8,3%, y el tráfico en las calles casi un 60%, por ejemplo). 

Consumo según ubicación

En la actualidad, estos barcos usan el llamado 'heavy fuel oil' en alta mar (con más azufre, hasta que en el 2020 se limite sustancialmente por normativa), uno de menor concentración cuando llegan al litoral de rutas regulares y el conocido como 'marine gasoil' en puerto, con un 0,1% de azufre.

Para incentivar la llegada de barcos poco contaminantes, a las bonificaciones de tasas que  contempla la ley el Port de Barcelona agrega un 30%. En la mayor cita sectorial de cruceros, la semana pasada en Miami, el Port presentó sus iniciativas y avances al respecto.

Una docena de novedades en el 2019 y 838 escalas

Igual que una pasarela de moda o un escaparate en una avenida de primera línea comercial, el puerto barcelonés se convierte cada año en mirador de las últimas novedades del efervescende mercado crucerístico. Los grandes estrenos incluyen casi siempre en sus rutas europeas a la ciudad y la mejor infraestructura para estos buques del continente. Este año habrá una docena de primeras veces, de los que ocho serán barcos de nueva factura y con más prestaciones con las que desbancar a sus rivales.

Más allá de las ventajes medioambientales de atraer lo más moderno de las flotas, la ventaja de contar con estrenos anuales es que los millones de fans de este tipo de viajes están dispuestos a repetir rutas ya conocidas para descubrir los nuevos hoteles flotantes. Es decir, incentivan al crucerista repetidor, que además suele hacer un turismo menos acelerado o concentrado en los iconos de la capital catalana.

Los nuevos fichajes están encabezados por el MSC Bellísima que ya está haciendo rutas regulares desde la ciudad. Pero todos los pesos pesados traerán sus joyas de la temporada, amén de algunos que aún no habían visitado el puerto local: Costa Smeralda, Spectrum of the Seas (Royal Caribbean) -en una escala de camino a Asia-, Sky Princess, Nieuw Statendam (Holland America), Celebrity Edge, Mein Schiff 2, AidaNova, Spirit of Discovery, MSC Grandiosa, Viking Jupiter y Le Bouganville.  

El Port se vuelve a enfocar en mantener o reducir los flujos estivales, mientras se intenta crecer solo en temporada baja (un 17% el año pasado), que ya representa uno de cada tres cruceristas de la ciudad. Varias navieras han vuelto a mantener itinerarios invernales este año, lo que ha permitido cerrar este primer trimestre con unos 300.000 cruceristas. La previsión, según fuentes portuarias, es rebasar los tres millones a lo largo del año, en un total de 838 escalas.

Ese intento de minimizar los efectos secundarios de días de afluencia punta se ha articulado desde el grupo de trabajado creado por el puerto en colaboración con el ayuntamiento y la patronal de los cruceros CLIA. Uno de sus cometidos es que los cruceristas en escala de un día diversifiquen visitas y formas de movilidad. No obstante, enfatizan fuentes de la infraestructura local, se siguen promoviendo sobre todo los cruceros que empiezan y/o acaban en la capital catalana como puerto base. Esta cuota de viajeros creció un 16% en el 2018 pasado y son los que gastan una media de 230 diarios durante su pernoctación, recuerda su presidenta, Mercè Conesa.  

La modernización de las instalaciones para dotarlas de más prestaciones y comodidad pasa también por la combinación de inversión público-privada. La ampliación del muelle Adossat supondrá posiblemente que MSC opere una nueva terminal (ha solicitado la concesión), mientras que Royal Caribbean aspirar a gestionar la C, previa reforma integral.

Temas: Cruceros Turismo