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TRAS UNA CESIÓN EN PRECARIO

Un grupo de vecinos quiere recuperar su huerto urbano en Glòries

Los usuarios del espacio Jardín Comestible-Entre Encants, desahuciado en el proyecto de reurbanización de la plaza, reivindican una nueva ubicación

La asociación que gestionaba las parcelas suministraba alimentos saludables a familias vulnerables del entorno

Luis Benavides

Usuarios del Jardín Comestible de Glòries, junto a la zona donde empezaban sus parcelas

Usuarios del Jardín Comestible de Glòries, junto a la zona donde empezaban sus parcelas / ALBERT BERTRAN

Cuando llegaron las excavadoras y destrozaron sus parcelas rebosantes de verduras y plantas aromáticas fue un mazazo muy duro. Solo encontraron consuelo pensando que el proyecto de transformación de la plaza de Glòries incluía otro huerto urbano de similares características, que la pérdida sería pasajera. Ahora, casi un año después de la irrupción de las máquinas, los casi 60 usuarios de ese espacio de horticultura han descubierto que su añorado vergel ya no aparece en los planes a corto plazo del consistorio. Se ha esfumado y con él, su punto de encuentro favorito. “El huerto tenía una función educativa y social muy importante, pero sobre todo daba de comer a muchas familias de la zona”, subraya Linda Ruiz, de 62 años, usuaria de la parcela y representante de la asociación Jardín Comestible y Espai Entre Encants.

El huerto urbano ocupaba una superficie de 1.100 metros cuadrados y estaba situado entre las calles de Cartagena y Independència, donde ahora hay una gran explanada de césped, zonas de juegos infantiles y nodos de biodiversidad. El desaparecido jardín comestible arrancó en el 2015 de la mano de la Associació Nàfent.  “Veníamos a trabajar la tierra como usuarios, pero a los dos años nos rebelamos. Nos sentimos explotados porque mientras nosotros trabajábamos a diario, ellos hacían muy poco y cobraban de una subvención”, afirma Ruiz, quien creó junto a sus compañeros la asociación y consiguieron encargarse de la mitad de las parcelas.  “Cuando ellos dejaron de recibir subvenciones abandonaron su parte. La limpiamos y plantamos habas”, recuerda.

La asociación liderada por Ruiz descubrió que su huerto urbano comunitario ya no entraba en los planes del futuro del ayuntamiento en una reunión coorganizada por las cuatro asociaciones de vecinos afectadas por la reforma de la plaza, celebrada el pasado 27 de marzo en La Farinera del Clot. La reunión tenía como objetivo explicar a los vecinos y entidades del territorio el estado de las obras, que avanzan a buen ritmo, pero Ruiz y sus acompañantes se llevaron un gran disgusto al ver cómo sus parcelas habían desaparecido de los mapas proyectados en la pantalla. En el turno de preguntas pidieron el micrófono y compartieron su malestar. 

Proyecto sin ánimo de lucro

Jardín Comestible y Espai Entre Encants han enviado un documento al ayuntamiento en el que explican todo el trabajo realizado en las parcelas y la filosofía de su proyecto. A saber: voluntariado, sin ánimo de lucro, cero pesticidas, talleres abiertos a  las escuelas y al público en general...  Y además tienen recogidas unas 300 firmas solicitando un nuevo emplazamiento.  “Aquí venían niños de la escuela de Els Encants y de la ‘escola bressol’. Les encantaba plantar, ver crecer las plantas, recoger… Lo tenían al lado y es mucho mejor que verlo en la pantalla del ordenador”, relata Julián Mateo, de 66 años, que ejercía gustoso de monitor y ahora echa de menos la actividad en el huerto. “Nos daba mucha vida y nos mantenía activos, rodeados de naturaleza. Ahora solo me queda pasear”, añade Mateo.  

Una de las más veteranas del huerto es Zaida Rodríguez, de 76 años, una de las más asiduas. Raro era el día en que no estaba en su parcela.  “Como vivo al lado, a 15 minutos, me acercaba varias veces al día. Me ayudó mucho con la depresión. Cuando estaba con las plantas no pensaba en nada”, explica esta vecina, quien solo podrá seguir plantando si consiguen una reubicación en el entorno de Glòries. “Todos somos vecinos de la zona y si tenemos que desplazarnos muy lejos no podremos seguir. Vivo sola con mi perrito y tengo mucho trabajo en casa con mi nieta. No me puedo alejar mucho”, asegura.

Fuentes municipales explican que las personas que gestionaban el huerto provisional ya sabían desde el primer momento que era una localización provisional. Y que si bien la parte urbanizada del parque no contempla otros huertos, sí que está previsto en un futuro instalar unas parcelas en el margen mar del Rec Comtal (un canal de unos 13 kilómetros que conectaba Montcada y la actual Ciutat Vella). Pero ejecutar el tan deseado nuevo espacio de horticultura requiere años, los que tarde el ayuntamiento en gestionar las fincas situadas en la parte montaña del parque, que ahora son privadas. Los más de 60 socios de la asociación, en su gran mayoría jubilados, no quieren esperar tanto y piden una alternativa en el mismo barrio. Ya llevan un año de brazos cruzados y sin el huerto son un poco menos felices.