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'LA CATALUNYA QUE VE'

Agenda 2030: una hoja de ruta para afrontar retos globales cada vez más urgentes

Representantes de la administración pública, empresa privada, escuelas de negocio y universidades debaten sobre los objetivos para el desarrollo sostenible marcados por Naciones Unidas

Luis Benavides

Agenda 2030: una hoja de ruta para afrontar retos globales cada vez más urgentes

ÁLVARO MONGE

836 millones de personas viven en la pobreza extrema. Más de un tercio de los alimentos del mundo se desperdician. La escasez de agua afecta a más del 40% de la población mundial. La Agenda 2030 sobre el desarrollo sostenible es una hoja de ruta que intenta dar respuesta a estos fenómenos globales y a muchos otros como la educación, la igualdad y la lucha contra el cambio climático. Pero, ¿qué se entiende por un desarrollo sostenible? Este término hace referencia al desarrollo que satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones para satisfacer las propias.  

Bajo esta premisa, el documento consensuado internacionalmente por la asamblea general de Naciones Unidas en septiembre del 2015 se articula a partir de 17 objetivos para el desarrollo sostenible (ODS) que se interrelacionan entre sí. Para hablar de este plan global, con objetivos tan fáciles de compartir como complejos de conseguir, la Generalitat de Catalunya y EL PERIÓDICO organizó este martes un debate en la sala Pau Gil del recinto modernista de Sant Pau moderado por el redactor jefe de Economía Agustí Sala.

La iniciativa contó con la participación de representantes de la administración pública, empresa privada, sindicatos, escuelas de negocio y universidades. Juntos reflexionaron sobre los retos, actuaciones y transformaciones que debería conseguir Catalunya para tirar adelante este plan. “Como indican los científicos y estamos comprobando nosotros mismos, hay una serie de retos que cada vez son más urgentes y requieren un enfoque transversal, la participación de todos los actores y no solo de los gobiernos”, explicó el director del Consell Assessor per al Desenvolupament Sostenible de la Generalitat de Catalunya, Arnau Queralt i Bassa, quien reconoce que cuando habla de la Agenda 2030 “una parte del público desconecta” porque asocian este informe con política internacional, alejada de su realidad. “Los objetivos del desarrollo sostenible son a todos los niveles y por eso decimos ‘transformar Catalunya para mejorar el mundo’. Somos un país desarrollado, pero parte de nuestras acciones tienen un impacto en el exterior”, prosiguió el director.

Los jóvenes, líderes del futuro

En esta misma línea, la directora del programa de Salud y ODS de ESADE, Eva Jané-Llopis, afirmó que uno de los grandes retos en el sector privado, pero también en el público, es “maximizar el impacto positivo y minimizar el impacto negativo”. Desde la escuela de negocios ya se trabaja en este sentido para preparar a “los líderes del futuro” porque la innovación social y el desarrollo forman parte de su ADN, añadió la también miembro de la Plataforma Multifactor de la Comisión Europea sobre los ODS. “No es tan fácil como nos gustaría, pero se pueden hacer muchas cosas a nivel individual -explicó-, pequeños cambios cotidianos sin ni siquiera levantarse del sofá, como los que aparecen en la conocida ‘Guía del perezoso para cambiar el mundo’, pueden tener un impacto muy importante”, agregó.

Las universidades, espacios de creación y transmisión de conocimiento, juegan un papel decisivo para alcanzar estos objetivos, como explicó el secretario ejecutivo de la Associació Catalana d’Universitats Públiques (ACUP), Josep Maria Vilalta, quien considera que las universidades pueden ser “foros de debate, espacios de encuentro neutros”, alejados del partidismo e ideología de algunos gobiernos  y de los intereses puramente económicos de algunas empresas.

Vilalta hizo autocrítica al considerar que las universidades han estado durante mucho tiempo encerradas, viendo el mundo desde su atalaya de conocimiento. Eso ha cambiado por una presión externa, de la sociedad, pero también interna. “Cada vez hay más profesores que creen que no nos podemos limitar a publicar ‘papers’, trabajos que usamos para clasificar las universidades;  la investigación ha de tener un impacto real en las personas”, afirmó con un claro tono optimista. “Los alumnos cada vez tienen un compromiso social más fuerte”, añadió.

Lejos de entender esta hoja de ruta como una traba para sus negocios, las empresas deben ver estos objetivos como una oportunidad, según la directora general del Cercle d’Economia, Marta Angerri.  “La empresa debe evaluar la estrategia de su negocio e intentar  integrar estos objetivos en su estrategia. Sueña extrañísimo y parece dificilísimo, pero ya no es una opción. Es un reto que la empresa debe adoptar porque planeta solo tenemos uno y si no hacemos un esfuerzo no tendremos otro”, afirmó la también presidenta de la Comissió Agenda 2030 de Foment del Treball Nacional. “Si en el siglo XX se puso de relevancia la Responsabilidad social corporativa o empresarial como algo que tenía sentido casi disgregada del motor de la empresa –continuó-, los ODS es la mejor manera de que la empresa realmente sea responsable socialmente”.

De los ODM a los ODS

La secretaria de Internacional y Cooperación de Comisiones Obreras Catalunya, Michela Albarello, celebró la transformación de los llamados Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM), centrados en conseguir el desarrollo de los países más desfavorecidos, en los ODS fijados por la Agenda 2030 a través del consenso. “Ya no es tanto un tema de cooperación como algo más global”, dijo Albarello, quien también aplaudió la aparición del concepto trabajo digno en esta hoja de ruta: “No se habla solamente de trabajo, que es un derecho y un valor para las personas, sino de la creación de trabajo con condiciones dignas, el respeto a los derechos laborales, el diálogo social y garantía de la protección social”.

“Los ODM tenían una visión norte-sur, de país desarrollado a país en vías de desarrollo… El paradigma ha cambiado y sabemos que hay muchos nortes dentro del sur y al revés”, añadió el director general de Cooperació al Desenvolupament de la Generalitat de Catalunya, Manel Vila. En su intervención también subrayó el compromiso de la administración catalana para destinar el 0,7%  del PIB a la asistencia oficial para el desarrollo en el 2030, si bien recordó que esta acción no es suficiente. “Pedimos ayuda a los estados, administraciones, tercer sector, empresas, universidades… para conseguir los objetivos; superando la idea de que solo las oenegés se dedican a la cooperación. Hoy nadie discute que las universidades y los sindicatos, por ejemplo, también son agentes de cooperación”.