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infraestructura a renovar

Acuerdo para prorrogar dos años la vida de los restaurantes del Port Olímpic hasta su reforma

Ayuntamiento, restauradores y vecinos pactan la continuidad para evitar que la zona quede temporalmente en desuso

Durante el paréntesis se abrirá un concurso para nuevas concesiones y se espera iniciar las obras sobre el 2022

Patricia Castán

Zona de restauración del Port Olímpic.

Zona de restauración del Port Olímpic. / ALBERT BERTRAN

Apenas un año después de anunciar a bombo y platillo la renovación integral del Port Olímpic, los retrasos burocráticos que conlleva el traspaso de la gestión de la Generalitat al Ayuntamiento de Barcelona han hecho inviables los planes originales de iniciar obras a final de año. Y ante el riesgo de que sea peor el remedio que la enfermedad (dejar buena parte de la zona sin actividad comercial y con despidos), todas las partes han firmado un acuerdo consensuado que prorroga como mínimo durante dos años la actividad de los restaurantes del Moll de Gregal a partir de la fecha en que habrían finalizado las concesiones, en abril del 2020.

Este retraso era casi previsible a tenor de que la transformación del Port Olímpic afecta tanto a la infraestructura portuaria como a sus usos e incluye doblar hasta los 48.000 cuadrados su espacio de uso público. El objetivo, según los planes presentados por la alcaldesa Colau y los afectados en febrero del 2018, es borrar el rastro de los usos imperantes de ocio nocturno y turismo, relevados por potenciar la náutica, el deporte y la divulgación marina. En ese marco, la gastronomía seguía teniendo cabida como reclamo ciudadano, aunque las concesiones de locales de ocio y restaurantes caducan justo dentro de un año.

La perspectiva de que la actividad de restauración se extinguiera sin que las obras tengan aún fecha (a corto plazo) ha llevado a los distintos actores de la mesa de seguimiento del nuevo Port Olímpic (desde vecinos a operadores, Gremi de Restauració de Barcelona, ayuntamiento y grupos municipales) a trabajar en un pacto que evitase la parálisis de una parte del puerto y conllevase la pérdida de muchos puestos de trabajo, destacan desde el gremio.

Continuidad y concurso

El resultado consensuado el pasado martes pasa por establecer un periodo transitorio de continuidad de la actividad de los restaurantes de Gregal y del de Marina (donde se sitúan el Club de Patí de Vela y almacenes) para que puedan seguir funcionando hasta que se inicien las obras de los muelles (previstas en un plazo mínimo de dos años) y se hayan adjudicado las nuevas concesiones a los operadores elegidos. De ese modo, nadie de los actuales empresarios aguantará la afectación de las obras si no ha de tener continuidad. El consistorio abrirá un concurso público al respecto.

Para el presidente de la Associació de Veïns de la Vila Olímpica, Jordi Giró, entidad que ha batallado contra las molestias de ese ocio nocturno, lo acordado supone evitar un problema mayor como habría sido "vaciar de contenido la zona" mientras se rediseña su futuro, mucho más marinero y ciudadano. El portavoz vecinal cree que el futuro Port beneficiará al conjunto de los barceloneses como punto de encuentro y también actividad profesional.

Desde la patronal de la restauració, su director Roger Pallarols, alaba la seguridad jurídica que este documento otorga a los operadores, a la vez que demuestra que el sector sigue dispuesto a negociar con el ayuntamiento y alcanzar puntos comunes con los vecinos, como ha sido el caso. Lo han suscrito desde la concejala de Urbanismo, Janet Sanz, a casi la totalidad de los grupos de la oposición.

Lo que no tiene vuelta atrás es el final de los 24 locales con actividad nocturna del Moll de Mestral que estos años, según Giró, "ha hecho la vida imposible al barrio" y que desaparecerá la próxima primavera. No obstante, aboga por abrir un debate amplio sobre los usos del litoral, para no liquidar -por ejemplo- toda la actividad nocturna del vecino Front Marítim de la Barceloneta, sino "esponjarlos" en distintos puntos.

Futuro marinero e incertidumbre en el Front Marítim

Los pilares del futuro Port Olímpic son una actividad mucho más volcada en el mar. Además de solventar sus problemas estructurales en el dique de abrigo, se reestructurará la zona de amarres y se potenciarán los negocios y usos vinculados a la náutica. Los 39 millones de euros previstos en mejoras pasan entre otros puntos por la comercialización de 33. 800 metros cuadrados de locales. Ese futuro marinero coincide con el que se quiere primar en la zona de la Nova Bocana, en plena eclosión de actividad náutica y donde en breve levantarán la persiana también nuevos restaurantes. Por contra, el ayuntamiento sigue sin aclarar el futuro del llamado Front Marítim de la Barcelona, entre el Hotel Arts y el Hospital del Mar, cuyas concesiones acaban este verano, aunque entre los operadores confían en un pacto de al menos un año de prórroga avalado por el Gobierno central, ya que es de titularidad estatal aunque con concesión al consistorio.