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TRAS UN PROCESO PARTICIPATIVO

Barcelona prepara tres nuevas supermanzanas

El consistorio prepara 'superillas' en la Dreta de l'Eixample, la Esquerra de l'Eixample y Sant Gervasi de Cassoles

La transformación de estos ámbitos persigue principalmente combatir la falta de verde y la sobreocupación de las aceras

Luis Benavides

Simulación de como podría ser la futura supermanzana de Girona. 

Simulación de como podría ser la futura supermanzana de Girona.  / AJUNTAMENT DE BARCELONA

El actual gobierno municipal quiere dejar encarriladas otras tres supermanzanas en los barrios Dreta de l’Eixample, la Esquerra de l’Eixample y Sant Gervasi de Cassoles. Los respectivos procesos participativos para consensuar con el vecindario y definir los planes de acción para implantar este programa municipal el próximo mandato ya han terminado. Para la teniente de alcalde de Urbanismo del ayuntamiento de Barcelona, Janet Sanz, mejorar la calidad de vida en la ciudad requiere una inversión de la jerarquía en la vía pública. Es decir, poner en el centro a los vecinos y restar importancia a los coches, hasta ahora elemento vertebrador de la ciudad.

Las tres nuevas supermanzanas, que supone la reurbanización de algunas vías para ganar terreno al tráfico, se sumarán a las cinco experiencias ya en marcha en los barrios de Poblenou, Horta, Les Corts, Hostafrancs y Sant Antoni. “Pasó de ser una cosa puntual a algo estructural”, subraya la teniente de alcalde, quien recuerda que otras actuaciones como la pacificación de la calle Gran de Sant Andreu y la reforma de la avenida Meridiana siguen la misma lógica. 

Reurbanización completa de la calle de Girona

Una de las tres nuevas supermanzanas estará ubicada en el entorno de la calle de Girona, entre la ronda de Sant Pere y la calle de Còrsega y la calle de Roger de Llúria i el paseo de Sant Joan. El objetivo de esta transformación es combatir la falta de verde (una de las más bajas de la ciudad, con solo 0,59 metros cuadrados por habitante), la falta de itinerarios rectilíneos y la sobreocupación de las aceras con motos y terrazas. Los dos últimos, detallan fuentes del ayuntamiento, dificultan la movilidad de los vecinos.

Técnicos del ayuntamiento y un grupo impulsor -formado por vecinos, entidades, comerciantes y equipamientos del barrio- han trabajado en una propuesta para mejorar la habitabilidad y los índices de verde y biodiversidad, y potenciar los ejes cívicos verticales y horizontales. La pacificación de la calle de Girona, donde actualmente hay dictada una suspensión de licencias para determinar las actividades que se podrán implantar teniendo en cuenta su futura transformación, jugará un papel decisivo en la transformación de la zona.

‘Germanetes’ y su entorno

El ayuntamiento también estudia implantar el programa municipal de las supermanzanas en un ámbito de la Esquerra de l’Eixample comprendido entre las calles de Vilamarí y Comte d’Urgell y la Gran Via de les Corts Catalanes y la avenida de Roma. Las problemáticas en esta zona, con el reivindicado espacio ‘Germanetes’ como pieza central, son similares a las de la calle de Girona. A saber: falta de verde, falta de espacios de ocio, sobreocupación de las aceras… En este sentido, la supermanzana permitiría ganar hasta 37.706 metros cuadrados de espacio público con la pacificación de una serie de calles: Consell de Cent, Llançà, Rocafort, Comte Borrell y Casanovas. De esta manera se persigue disuadir el uso del vehículo privado y fomentar modos de transporte más sostenibles como la bicicleta o el transporte público en el área. 

Los molestos atajos de Sant Gervasi

El programa de las supermanzanas también llegará al distrito de Sarrià-Sant Gervasi, concretamente al ámbito del barrio de Sant Gervasi de Cassoles delimitado por las calles de Balmes, Mandri, Bonanova y ronda del General Mitre. Una de las problemáticas principales en este punto de la ciudad son los atajos de coches de paso que atraviesan el barrio para acceder a las escuelas de Sarrià. El primero, de la ronda General Mitre a la ronda de Dalt por la calle de Sant Gervasi de Cassoles, principalmente para acceder a las escuelas de Sarrià. El segundo, de la ronda de Dalt hasta la calle de Balmes pasando por la calle de Castanyer. Ambos atajos registran a diario una media de paso de 2.500 vehículos, con los inconvenientes que eso supone a los vecinos y comercios instalados en estas vías, y la reodenación del tráfico debería reducir este volumen. 

Si las cinco primeras supermanzanas sirvieron para entregar a los peatones el espacio equivalente a 10 manzanas, con estas tres nuevas actuaciones el gobierno municipal calcula que se podrían recuperar unas 16, que sumarían unos 160.000 metros cuadrados. A principios del 2020 se podrían inicar los respectivos procesos de licitación.

Sant Antoni, proceso ejemplar

La supermanzana del Poblenou, la auténtica prueba piloto, comenzó con mal pie. La pacificación de esa zona y la consecuente reordenación de la circulación generaron inconvenientes principalmente a establecimientos comerciales y empresas de la zona, que mostraron músculo en diferentes manifestaciones. Se sentían aislados, como en una especie de burbuja en la jungla de asfalto que sigue siendo Barcelona. Faltó consenso, y el ayuntamiento aprendió la lección.

El gobierno de Ada Colau siguió erre que erre extendiendo el programa ‘Superilles’, convencido de las bondades de estas células urbanas, y durante su mandato ha replicado esa experiencia en otros barrios. Eso sí, con procesos de participación, de la mano de actores locales. Esta nueva manera de rediseñar el espacio público es, en palabras de la teniente de alcaldía de Urbanismo, “una nueva manera de intervenir, quizá algo más lenta pero más contundente”. Sanz hace referencia al largo proceso de estudio y deliberación que hay detrás de todas estas transformaciones. En este sentido, el propio consistorio reconoce que la supermanzana ejemplar es la de Sant Antoni, con algunas actuaciones en ejecución y otras en proyecto, largamente trabajadas por asociaciones de vecinos, ampas y comerciantes.

“La pacificación del entorno del mercado se veía de manera positiva por todo el vecindario”, recuerda Xavier Cavaller, miembro de Fem Sant Antoni, una plataforma ciudadana que defiende la transformación del llamado ‘supercruce’ de Borrell y Tamarit en algo así como la plaza mayor del barrio, “una actuación prioritaria a corto plazo”, según fuentes municipales. “Para conseguir eso todavía falta mucho verde, árboles que den sombra e inviten a la estancia, y también una mejor señalización. Los vehículos deberían circular a 10 kilómetros por hora como máximo por esta plataforma única, pero algunos superan la velocidad y supone un peligro”, añade el portavoz de la plataforma vecinal, una de las entidades que ha participado en el diseño de esta ‘supermanzana’.

El gobierno municipal espera que los grupos motores constituidos sigan trabajando en las tres nuevas supermanzanas hasta septiembre, cuando se podrían encargar los proyectos concretos; y licitar tres o cuatro meses después. “Esto encajaría con el impulso de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE) permanente –entra en vigor el 1 de enero del 2020- que permitirá reducir en unos 125.000 los vehículos que circularán por la ciudad”, recuerda la teniente de alcalde de Urbanismo.

¿Y si cambia el color político en el Ayuntamiento de Barcelona tras las elecciones? “Obviamente no hay nada inamovible y Barcelona en Comú es la fuerza política que garantiza que todo esto se hará efectivo”, explica Sanz, quien también considera que hay un trabajo en el territorio muy consistente. “La ciudad nos está pidiendo que tiremos adelante medidas valientes -continúa Sanz-, que pongan en el centro la salud, porque no podemos esperar menos, porque la vida debe ganar a los problemas de salud que genera la contaminación y debemos garantizar que el espacio público sea un espacio de vida”, añade la teniente de alcaldía.