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Con cinco órdenes de búsqueda

Prisión para un estafador multirreincidente de Barcelona

En la mayoría de casos su estafa consistía en la compraventa de vehículos de segunda mano

Mossos de Nou Barris le pillaron cuando estaba en un autocar, probablemente, huyendo

El Periódico

Un agente de los Mossos d’Esquadra.

Un agente de los Mossos d’Esquadra.

Agentes de los Mossos de la comisaría de Nou Barris han detenido a un estafador multirreincidente, de 39 años y nacionalidad española, que acumulaba cinco órdenes judiciales de búsqueda y detención emitidas por diferentes juzgados . Los agentes le sorprendieron el pasado domingo en el interior de un autocar, que detuvieron el fin de identificarlo y al comprobar que se trataba de la persona que estaban buscando.

El detenido, al que le constan hasta 16 detenciones desde el 2010, llevaba maletas de viaje y documentación para probablemente salir de territorio nacional. Para cometer las estafas y engaños, simulaba tener un elevado poder adquisitivo, iba bien vestido, tenía grandes habilidades comunicativas y, para darse más credibilidad, había publicado en las redes sociales un currículo falso por si las posibles víctimas buscaban información relacionada con él. Se calcula que podría haber estafado alrededor de un centenar de víctimas.

En la mayoría de los casos su estafa consistía en la compraventa de vehículos de segunda mano utilizando técnicas diferentes para cometer el engaño: primero comenzó con el engaño del sobre vacío, después con cheques bancarios falsos y finalmente, haciendo transferencias de dinero con su móvil a la víctima y enviándole un justificante falso de esta transferencia por lo que el dinero nunca llegaban.

Coches de segunda mano

El estafador engañaba aquellas personas que estaban interesadas en vender o adquirir un coche de segunda mano. En el caso de la técnica del sobre vacío, su forma de actuar consistía, primero, en hacer ver que se interesaba por la compra de un coche de segunda mano. Entonces contactaba con la víctima que vendía su coche para formalizar la operación, y como comprobante de haber abonado el precio estipulado, mostraba a la víctima un recibo emitido por el cajero automático donde, presuntamente, el estafador había abonado el importe. En realidad el ingreso no se efectuaba.

Cuando la víctima se daba cuenta que el ingreso no se había llevado a cabo el estafador alegaba problemas de la entidad bancaria y siempre daba excusas para volver a quedar. Mientras tanto, contactaba con una nueva víctima para venderle el vehículo que acababa de adquirir de forma fraudulenta.

Si bien su especialización eran los coches, también se le relaciona con otros tipos de estafa, como la deuda de 6.000 eutos que dejó por la estancia en un hotel de lujo en Barcelona, el acceso a un portal de citas en las que utilizó sus habilidades comunicativas para pedir dinero a una chica y no devolverlos a él nunca, o el engaño al departamento de recursos humanos de una gestoría, donde trabajaba y desde donde sustraía sellos y documentación de terceros que posteriormente utilizaba para cometer los hechos delictivos.