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BARCELONEANDO

Hay nobleza en la marihuana

El Hash Marihuana & Hemp Museum acoge una muestra sobre las mujeres y el cánnabis por la que desfilan personajes como la Reina del Hachís, la Princesa de la Hierba y más

Mauricio Bernal

Un aspecto de la exposición.

Un aspecto de la exposición. / MARTÍ FRADERA

Hay nobleza en la marihuana, afirmación que nada tiene que ver con los atributos éticos o morales de la planta. Resulta que en el submundo del cánnabis hay reinas y princesas reconocidas como tales, la Reina del Hachís, por ejemplo, o la Princesa de la Hierba, o la Reina de la Marihuana Medicinal de Los Ángeles, o la Grande Dame del Cánnabis, título que en Versalles no pasaría por nobiliario, pero en Versalles para estas cosas no había indulgencia. Habla de esta realidad la exposición actualmente en marcha en el Hash Marihuana & Hemp Museum de Barcelona ‘We are Mary Jane’, que repasa el papel de la mujer en el mundo del cánnabis a la vez que se hace eco de un clamor que suscriben por igual reinas y princesas: el futuro de la marihuana, dicen, debe ser femenino.

El museo reivindica la necesidad de "visibilizar" a las mujeres del sector

Una manera de entender cómo puede ser femenino el futuro de un cultivo –es verdad: no es cualquier cultivo– es echar un vistazo a la biografía de esta nobleza. Se da por sentado que es representativa de una manera particular de relacionarse con la hierba. La Reina del Hachís, por ejemplo: su nombre en el documento de identidad es Mila Jansen, es de Liverpool pero ha vivido la mayor parte del tiempo en Ámsterdam y hace un año publicó su autobiografía, ‘Cómo me convertí en la reina del hachís’. En un mundo dominado por los hombres, Jansen fue precursora de los 'coffee shops' en su ciudad de adopción, inventora del revolucionario método Pollinator para producir hachís de alta calidad (la razón, de hecho, de su título nobiliario), propietaria del temático Hemp Hotel y personaje que se ha granjeado un sobrado respeto en el sector. Cuando le preguntan por qué se convirtió en una mujer de negocios del cánnabis, responde que sus hijos comían tres veces al día, y que tenía que alimentarlos.

Rosalinde Doewanda Bierings, modelo del proyecto fotográfico de la italiana Maria Cavali que forma parte de la exposición. / MARTÍ FRADERA

La Princesa de la Hierba es canadiense, se llama Jodie Emery y hasta hace poco formaba una armoniosa pareja con otro activista del cánnabis, Mark Emery –el Príncipe de la Hierba–. Desde las filas del Partido Verde de la Columbia Británica y del Partido de la Marihuana de la Columbia Británica, de las páginas de la revista ‘Cannabis Culture Magazine’ y del canal de televisión ‘Pot TV’ (Tele Hierba) ha promovido la legalización del cánnabis en Canadá, de momento sin éxito. Ha abierto dispensarios de semillas y se los han cerrado, y ha sido detenida por ello. Su cuenta de twitter es una continua proclama en favor de la legalización. En términos cannábicos, está a favor de "un mercado libre en el que todo el mundo pueda participar y en el que los mejores cultivadores y proveedores de servicios sean los que se lleven el gato al agua".

Un título cannábico

Y luego está la Grande Dame del Cánnabis, Michka Seeliger-Chatelain, francesa, sobre cuyo título nobiliario subraya el portal Sensi Seeds su carácter "honorario", y que le ha sido concedido "por la comunidad cannábica"; una defensora del uso medicinal de las plantas psicoactivas que ha escrito varios libros al respecto, y acaso una de las pocas mujeres que puede decir que una variedad de marihuana lleva su nombre (Michka). O bien la conocida como Dr. Dina, Reina de la Marihuana Medicinal de Los Ángeles, pionera de la lucha por la legalización de la marihuana medicinal en California. Sobre el trabajo y el pensamiento de estas damas de la marihuana versa la exposición en el museo barcelonés, que reivindica la necesidad de "visibilizar" a las mujeres del sector, al parecer tan invisibles en este como en otros mundos.

La Reina del Hachís debe su título a haber inventado un método para producir hachís de alta calidad

¿Dónde encaja aquello del futuro femenino de la hierba? Que lo diga Alicia Castillo, activista, cultivadora y autora de dos libros sobre la cultura del cánnabis aún sin título nobiliario. "Veo dos futuros: uno masculino, con el objetivo de sacar todo tipo de provecho comercial de la planta, transformarla en una comodidad, y en el que los productos obtenidos sean vendidos a precios elevados, incluso con propaganda engañosa. El otro, femenino, con la intención de aprender a cultivarla de acuerdo a las necesidades personales, reconocer las propiedades de cada variedad, descubrir la forma de utilizarla, en cada caso de acuerdo con las necesidades del paciente, en una relación directa con la planta y sin que medie el dinero". Es una cita suya que reproduce la muestra. Habría que preguntar a la nobleza masculina lo que opina al respecto. 

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