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Denuncia del Colectivo Ronda

Aparece el primer caso de un trabajador del metro en activo enfermo por amianto

El empleado, que reparaba ruedas de vagones en los talleres de TMB, fue apartado de su puesto

El Hospital de Can Ruti detectó que padecía abestosis cuando se visitó por escupir sangre

Óscar Hernández

Primer caso de un trabajador del metro de Barcelona en activo afectado por asbestosis. / RICARD CUGAT (VÍDEO: EFE)

El primer caso de un trabajador del metro en activo afectado por asbestosis, grave enfermedad pulmonar causada por una exposición al amianto, se ha dado a conocer con nombres y apellidos. Pese a que Transports de Barcelona (TMB) niega que haya ningún trabajador enfermo (sólo admite 22 casos de manifestaciones pleurales pero ninguno de enfermedad pulmonar), la empresa tenía supuestamente constancia de este caso al menos desde que en noviembre pasado fuera detectado en un control exhaustivo a personas en riesgo por su exposición al amianto en los talleres. Y el mismo afectado informó a la médico de la empresa hace tres años cuando tosió sangre y fue enviado a Can Ruti. 

El empleado enfermo es Rafael Rubio Almansa de 63 años que trabaja como operario de mantenimiento de los trenes en los talleres de TMB. Entró en la empresa en 1978. Este trabajador se encargaba de reparar las ruedas de los convoyes con un torno y solía trabajar en el foso donde los mecánicos revisan los trenes. Hasta ahora sólo se había detectado amianto en la pintura bituminosa que cubre los bajos de los convoyes, pero no en las ruedas.

Toser sangre

El propio Rubio ha explicado en el despacho de abogados Colectiu Ronda, que le representa, que comenzó a toser sangre en el 2015 y acudió al Hospital de Can Ruti, en Badalona, donde el neumólogo le confirmó que tenía asbestosis y que sólo podía haberla contraído si había estado expuesto al amianto. El trabajador ha dicho que lo comunicó a la médico que tenía asignada en TMB y que esta realizó unos trámites para que le buscaran otro destino con una menor exposición a materiales de riesgo.

«Siempre he trabajado en los talleres, torneando ruedas, y dentro del foso, debajo de los convoyes –ha relatado Rubio–. No había ni aspiración del polvo ni ventiladores hasta el año 2002 que empezaron a tomarse medidas. En las cocheras de Vilapicina, donde yo estaba, se quitaron la mantas de amianto que había pese a que servían para prevenir incendios. Ahora ya se trabaja con mascarillas y guantes, pero antes no».

Desde hace 70 años

Jaume Cortés, abogado del Colectiu Ronda, que lleva el caso de Rubio y representa también «a  los ocho sindicatos del Comité de Empresa de TMB», ha dicho que «desde 1940 las empresas tenían la obligación de identificar el amianto en los centros de trabajo y Metro de Barcelona está haciendo en el 2019 el inventario». También ha criticado a esta empresa pública «por negar las evidencias» sobre los afectados por amianto.

De hecho, tras conocerse la nueva denuncia pública, un portavoz TMB ha negado a este diario que Rubio esté enfermo de asbestosis. Y luego en un comunicado ha añadido: «El caso expuesto en una rueda informativa corresponde a uno de los trabajadores del area de Mantenimiento y Proyectos a quien en el examen médico se han encontrado alteraciones de este tipo [manifestaciones pleurales]».

La empresa insiste en que no ha detectado «ningún caso de asbestosis ni de enfermedad grave relacionada con el amianto». Sin embargo, los sindicatos sostienen que los trabajadores ya tienen constancia de un fallecido, un exempleado enfermo de cáncer y ahora este tercer caso, el primero en activo (aunque con jornada reducida por su prejubilación) y que da la cara. Todos son o eran empleados de los talleres del suburbano. 

Informes de tres neumólogos

El abogado Cortés ha insistido en que hay dos neumólogos, uno del Hospital de Can Ruti y otro privado, que han diagnosticado la enfermedad a Rubio. «Pido a TMB que deje de decir que no hay afectados porque además no pueden saberlo porque vulnerarían los derechos a la privacidad de la información médica de estas personas», ha afirmado. «Dos neumólogos – ha añadido– dicen que Rubio tiene asbestosis y un neumólogo, el designado por TMB, dice que es probable. Ya está bien de negar que hay afectados». 

En un comunicado oficial, TMB afirma que desde noviembre del 2018 se han sometido a examen médico con un TAC de alta resolución 715 de los más de mil trabajadores previstos. «Hasta el 4 de marzo se han comprobado 22 casos de manifestaciones pleurales en los que se ha documentado su posible relación con la exposición del amianto», indica. «Ninguna de estas afectaciones se puede considerar una patología grave y ninguna ha requerido tratamiento médico», añade. Fuentes de la empresa reconocen que uno de estos casos es el de Rubio, quien asegura haber perdido la mitad de la capacidad pulmonar.

Mil controles con TAC

La empresa de transportes sostiene que va a seguir con los controles del resto de los trabajadores durante este año hasta llegar al millar de expuestos al amianto.  En un principio se vinculó esta sustancia a elementos constructivos y, últimamente, también a la pintura de los bajos de los convoyes de las líneas 1 y 3.

Esta última detección de la peligrosa pintura, cuya manipulación también puede liberar fibras de amianto, que son las que producen cáncer de pulmón, ha provocado que TMB encargue la compra 42 trenes por un importe de 447 millones de euros que sustituirán a los contaminados.

Otras actuación prevista es la retirada de las planchas de fibrocemento, que también contienen amianto, en el techo de la estación de Verneda, de la línea 2, que se efectuará esta primavera. También hay amianto en algunos pasillos de enlace de estaciones como el que une los andenes de las líneas 1 y 3 en la estación de Catalunya, cuyos carteles de advertencia, para evitar que los trabajadores perforen esas paredes,  han preocupado a algunos viajeros. 

Los trabajadores piden asistir a la reuniones sobre el amianto y recibir información

Los trabajadores del metro barcelonés están dispuestos a convocar nuevas huelgas hasta que les permitan participar en las reuniones de trabajo que TMB realiza para afrontar la crisis del amianto. Lamentan que muchos ciudadanos no hubieran entendido que ese fue el motivo del paro durante el último Mobile y amenazan con nuevas huelgas si no se les escucha y se les  informa.

«La empresa negó en 1989 que hubiera puestos de trabajo en contacto con el amianto  y en el 2000 que no había elementos con amianto», denunció ayer Oscar Sánchez, del comité de empresa.

Sánchez reclamó la dimisión de Enric Cañas, consejero delegado de TMB, o de Mercedes Vidal, concejala de Movilidad y presidenta de esta empresa pública.