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BARCELONEANDO

Pasteles para perros

Aquí las mascotas se dan más caprichos que Pancho, el perro de la lotería. Hay 'dognuts', tartas con forma de hueso, hasta pizzas. Snouts es una pastelería canina. Este mes abre su segunda tienda en Barcelona

Ana Sánchez

Lucy del Vacchio, la dueña de la pastelería canina Snouts, da a probar un dognut a una tocaya chihuahua.   

Lucy del Vacchio, la dueña de la pastelería canina Snouts, da a probar un dognut a una tocaya chihuahua.    / RICARD CUGAT

Los clientes se vuelven locos al entrar en esta pastelería. Se abalanzan a la dependienta con más rapidez que un madridista pasa página a esta temporada. Se les cae la baba al ver los donuts igual que a Homer Simpson. A alguno se le ha escapado el pis de la emoción.

Lucy debe de ser la única dependienta a la que no le importa que sus clientes le pongan cara de perro. “Exacto”, se ríe ella. Tiene garantizado al menos un “guau” por compra. Esta es una pastelería canina: Snouts (Lepant, 339). Le han encargado tartas hasta para la fiesta de coronación de una perra. “La van a hacer emperatriz”, detalla.

Aquí las mascotas se pueden dar más caprichos que Pancho, el perro de la lotería. Hay un carrito lleno de dognuts (donuts perrunos), dognetesgalletas con forma de hueso, y megamuffins con más querencia por Instagram que las magdalenas de Carmena. Hay hasta hamburguesas pizzas caninas. Se da por hecho que no tienen perritos calientes por puro decoro.

Muffins, pizzas y hambuguesas para perros de Snouts. / RICARD CUGAT

“Cómo tira cuando sabe que viene para acá”, resopla la dueña de Kira. La perra entra con ansia de yonqui directa a la dependienta. Se sienta, le da la pata, aúlla suplicante. “Como si no le diera de comer”, menea la cabeza su dueña. "Saben que siempre acaba cayendo algo", dice Lucy.  

Kira se sube al mostrador de Snouts en busca de una chuche de Lucy. / RICARD CUGAT

Lucy del Vacchio, 35 años, te recibe con sonrisa de anfitriona y confianza familiar. Cinco minutos con ella y dirías que tiene más trabajo que Ferreras en una crisis de Gobierno. Y en casa la esperan dos perros, un gato, un conejo, dos hijos y un marido. Se formó como repostera creativa. Ahora es la Escribà de los perros.

Cada vez hay más gente que le monta fiestas de cumpleaños al perro, dice Lucy. Ella vende tartas, gorritos, pajaritas y hasta bolsas de regalo para los perros invitados 

Abrió esta pastelería canina en Barcelona hace ya cinco años. Solo hay otra en todo el país, en Madrid. “Cuando dije que me iba a dedicar a esto, todo el mundo me miraba… ‘¿Tú estás loca o qué? ¿Te vas a ganar la vida haciendo galletas para perros?’”. Pues sí, se gana la vida. De hecho, este mes abrirá una segunda pastelería para perros en El Clot. En las dos tiendas tendrá una sala para organizar fiestas para mascotas. “Haremos eventos y también charlas con profesionales”, adelanta.

“Las bolsitas esas se piden un montón”, Lucy señala unas bolsas con galletitas de varias formas. “Souvenires”, indica un cartelito. Son para regalar a los invitados de los perros cumpleañeros. También vende pasteles con forma de huella, de hueso, personalizados. Invitaciones donde se ven a dos carlinos con más cara de fiesta que Pocholo, cookies con forma de número, gorritos, guirnaldas, globos con huellas, hasta pajaritas y corbatas. “Aparte del pastel y el gorrito, suelen coger galletas, dognuts muffins para poner en la mesa para los invitados –explica Lucy-. Cada vez hay más gente que le hace fiesta al perro”. No hay más que darse un paseo por Instagram. Millones de perros posan delante de tartas con paciencia de influencer.

Dos perros se relamen frente a su tarta de cumpleaños de Snouts. / INSTAGRAM (@snoutsreposteriacanina)

Las mascotas se humanizan al ritmo que su industria hace boom. Ya hay hasta tele canina (www.dogtv.com) y apps para ligar (Social Animals). Además de pastelería, los perros de Barcelona tienen bar (EntreDogs Café), club social (Barkcelona), sastrería (Caninetto), aquapark (Perros al agua), incluso pueden practicar doga (dog + yoga) y comprarse una cinta de correr en el Pancho’s gym de Sant Cugat.  

"Ingredientes de calidad humana"

Es imposible resistirse: pruebas una galleta. “Están hechas con ingredientes de calidad humana”, te tranquiliza Lucy. Esta es de plátano y crema de cacahuete.  “Guau”, das la razón a los perros adictos. Está tan rica que repites. “Comen mejor que nosotros”, asegura Lucy. Y parece que se ha corrido la voz. “Una vez –recuerda la repostera- entraron unas abuelas cogidas del brazo. ‘Hola, venimos de la Val d’Aran, porque nos han dicho que esto lo podemos comer nosotras”. 

Snacks y repostería 100% natural”, garantiza en su web. Aquí no hay que temer por las caries. Es una pastelería sin dulces. “No ponemos ni sal, ni azúcar, ni mantequilla, ni leche”, explica Lucy. ¿Y cómo lo hace? “Magia”, se ríe.

Hoy hay galletas de plátano, canela y miel, manzana, algarroba con naranja, espinacas con manzana. “Tienen un 50-60% de fruta o verdura –detalla la repostera- y una base integral de calidad humana, lleva aceite de oliva”. No solo es hacer algo bonito a la vista, apunta. “Mi premisa es que le siente bien al animal”. Las recetas se hicieron con nutricionista. “Cada producto tiene unas propiedades en función de los ingredientes que lleva”, detalla. “La canela y la miel –por ejemplo- son antibacterianas”.

Le acaban de encargar una tarta para una fiesta de coronación de una perra. Lucy ha visto hasta mascotas con las uñas pintadas

Sus clientes de cuatro patas hasta han comido las uvas en Fin de Año. Lucy hizo packs de 12 bolitas de bizcocho. Para Sant Jordi habrá dracs, rosas y muffins con senyera, adelanta. ¿Lo más extraño que le han pedido? “Hicimos un hueso de 7 kilos para una empresa de publicidad”, recuerda. Aunque gana uno de sus últimos encargos: un pastel con una corona calcada a la de la reina de Inglaterra. Es para una fiesta de coronación de una perra. “Sí, lo que oyes”. Lucy ya no se sorprende. Ha visto hasta mascotas con las uñas pintadas.

¿La tarta más emotiva? “Para un perro policía que habían adoptado -Lucy enseña el brazo con los pelos de punta-. Vino la chica llorando. Lo tenían que eutanasiar al día siguiente. Quería que nuestro pastel fuera lo último que se comiera”.