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LAS PELÍCULAS DEL MANDATO

¡Bienvenido, Míster Mobile!

Colau no participa en el besamanos del Rey pero nunca falta al del rey Hofmann

Combatir la huelga del metro del 2016 resultó traumático para la antigua activista

Toni Sust

Colau y Hoffman, en febrero del 2018 en el Saló de Cent.

Colau y Hoffman, en febrero del 2018 en el Saló de Cent. / EFE / MARTA PÉREZ

“A la gente decepcionada porque yo ‘antes estaba del otro lado’ me gustaría explicarle que el día que decidí dar el paso y presentarme como candidata a la alcaldía lo hice muy consciente de que iba a tener que enfrentarme a todo tipo de límites y contradicciones”.

Esto escribía Ada Colau en uno de sus mensajes en las redes sociales en febrero del 2016, durante la primera edición del Mobile World Congress que vivió como alcaldesa. Fue también la ruptura más traumática entre su pasado como activista y su presente como políticaNunca antes se había encontrado al otro lado de la pancarta en una huelga. Y, sin duda, nunca antes había salido a exhibir los salarios de los trabajadores del metro para justificar que se les negara un aumento. No fueron días fáciles para la exportavoz de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca.

Una reunión tensa

El que debió de ser su primer contacto con la feria tecnológica ya siendo política se produjo unos meses antes, el 30 de mayo del 2015, cuando, recién ganadas las municipales, se presentó en la sede del Mobile World Centre, en el Portal de l’Àngel, para defender la causa de los trabajadores subcontratados por Telefónica que reclamaban mejoras laborales. En la foto se la ve tomar el micro, con una camiseta que reza ‘La revolta de les escales’, símbolo de los trabajadores de la empresa que protestaban.

Colau, dando apoyo a trabajadores subcontratados por Telefónica, en mayo del 2015 / Acn

Tan solo dos días después, Colau acudía al acto en el que los grupos firmaron la apuesta por la continuidad de la feria tecnológica en Barcelona. Fue el primer acto oficial al que asistió tras ganar las elecciones. Lo convocó Trias, que según un colaborador de Colau lo hizo sin necesidad, quemando sus últimos cartuchos como alcalde en funciones: “La reunión fue rara, más que tensa”. Una concejala de la oposición recuerda aquella firma conjunta: “Había mucha tensión por si Colau se presentaba con la camiseta de las ‘escales’ (la de la protesta de Telefónica). Al final llegó tarde y muy seria. Apareció sin la camiseta y todos respiramos”.

El mismo colaborador de la alcaldesa niega la mayor: “No es verdad que Colau tuviera reticencias sobre el Mobile. Es algo que se ha instalado periodísticamente, pero no es así”. Lo que es indudable es que unos meses antes ella decía de la cita que generaba «grandes beneficios pero solo para unas pocas manos». “Hay que redistribuir el beneficio. Mejorar y ampliar su impacto económico en toda la ciudad”, advertía.

No parece que casi cuatro años después el reparto monetario haya cambiado. Sí, ahora se organiza la Mobile Week, por la que se programan actos en distintos barrios bajo el manto general de la reflexión sobre el impacto de las tecnologías. “Una cosa es hablar de las cosas desde fuera y otra es conocerlas de cerca”, subraya una persona vinculada a la organización del Mobile sobre la adaptación de Colau.

Primera edición, Primera huelga

La edición del 2016 fue también la primera que registró una huelga de metro en los días del año en los que Míster Marshall –la analogía con la película de Berlanga es de cajón y se hace 2.345 veces cada día desde que la feria tiene lugar en la ciudad- viene a Barcelona. Que hubiera una huelga de metro en la capital catalana en esos días indignó a mucha gente, con la oposición al frente, que alertó del riesgo de que se enfadara el amigo americano, el verdadero Míster Marshall de este caso, que es Míster Hoffman, John Hoffman, el consejero delegado de la GSMA, que organiza el Mobile. La segunda huelga en plena feria se ha producido este año, pero ha pasado mucho más desapercibida.

En el 2016, Hoffman fue rotundo: “Estoy decepcionado”. Palabras que provocaron temblores y la agitación del fantasma de que la feria se buscaría una nueva sede. Esa congoja algo enfermiza que nunca ha desaparecido. ¿Y si se van?

Colau hizo lo que pudo para contentar a Hoffman. Asumió ella misma la negociación, la acabó rompiendo e incluso se mostró de acuerdo con la contratación de autocares para suplir la falta de transporte, algo que la izquierda obrera, cuando existía, no hubiera digerido. La guinda llegó un domingo, cuando compareció junto con la concejala de Movilidad, Mercedes Vidal, para explicitar que el sueldo más frecuente de los empleados del metro era de 33.000 euros al año, y el más bajo, de 29.000. Una manera clara de decir que sus reclamaciones no estaban justificadas. Al parecer, fue idea de un alguien de Transports Metropolitans de Barcelona al que se hizo caso para lamentarlo posteriormente.

El verdadero rey

Se da el caso de que el Mobile se ha convertido en los últimos años en un escenario de rebelión, pero no con la feria tecnológica, sino con Felipe VI. Colau no participa en el besamanos del Rey, pero nadie se ausenta del besamanos de Hoffman, que aquí es el verdadero rey, el que puede llevarse el Mobile de Barcelona. Quizá lo importante es que en Barcelona no hace frío. Y por eso el amigo americano no se va nunca. 

Y la semana que viene: 'Las amistades peligrosas'. Pacto y ruptura de Colau con el PSC y su relación con ERC y el resto de grupos.

'Bienvenido, Míster Marshall' (1953)

La película de Luis García Berlanga se ha asociado desde que llegó con el Mobile World Congress, si bien su argumento rebaja la similitud. En la película, un pueblo castellano espera la visita de una delegación americana de la que anhela beneficios, pero al final esta pasa sin detenerse. Los americanos sí se han quedado en Barcelona.