Ir a contenido

ANUNCIO MUNICIPAL

Barcelona rectifica y anuncia que expropiará las casitas de Encarnació

El concejal Badia anuncia la instalación de una escuela infantil y vivienda pública en el terreno de la encina bicentenaria

El edil de Gràcia no revela el coste de la operación y afurna que la compra a los dueños no ha sido posible

Toni Sust

Asamblea de los vecinos que protestan por la posible demolición de dos casas y la encina en Gràcia, en noviembre.

Asamblea de los vecinos que protestan por la posible demolición de dos casas y la encina en Gràcia, en noviembre. / FERRRAN NADEU

El concejal de Gràcia, Eloi Badia, ha anunciado este viernes que el ayuntamiento expropiará las casitas de la calle de Encarnació que iban a ser derribadas para la construcción de pisos de alquiler y que se encuentran en un terreno en el que hay una encina bicentenaria. Cuando iban a talarla, en noviembre pasado, un grupo de vecinos se convirtió en asamblea para impedirlo. Una vez se haya producido la expropiación, ha proseguido el concejal, se instalará allí una escuela infantil y vivienda pública, al margen de un espacio verde.

La solución alcanzada es, pues, una compra forzada que en un primer momento el consistorio desestimó por considerar que no estaba justificado detener la adquisición e invertir en la compra. "La política municipal no es comprar a precio de vivienda para construir equipamientos", dijo Badia en noviembre. El concejal no ha querido precisar cuánto costará la expropiación y ha asegurado que el precio es “viable y razonable”.

Los promotores de la obra, que prevé 28 pisos, son miembros de la familia que reside en las casas desde hace décadas. Obtuvieron la licencia preceptiva para derribar las viviendas y talar los árboles –algunos cayeron antes de que la obra fuera detenida- sin que al consistorio le pareciera nada relevante. Cuando los vecinos protestaron, ya constituidos en el colectivo Salvem l’alzina, el ayuntamiento se puso en contacto con los promotores, que les informaron de que hacían los pisos para algunos de los miembros de la familia en tanto que otros serían alquilados.

Como no había venta prevista, no cabía que el gobierno de Ada Colau recurriera al ejercicio del derecho de tanteo y retracto. Badia dio por perdida la posibilidad de instalar equipamientos en las parcelas, que están en los números 13, 15 y 17 de la calle de Encarnació, en el barrio de la Vila de Gràcia. Pero el concejal encontró de repente un punto de apoyo para suspender la licencia de obras ya concedida: la catalogación de la encina.

Reunión con los vecinos

Pero este viernes, tras reunirse con los vecinos del barrio, que hace tiempo que abogan por una expropiación de las casas, Badia ha anunciado que esa es la vía que emprenderá el consistorio. Para culminarla, ha explicado, será necesaria una modificación del Plan General Metropolitano, que según sus cálculos podría votarse en el pleno municipal de abril, y que requerirá por lo tanto el apoyo de algunos grupos de la oposición.

La operación no será inmediata, ha precisado Badia. Una vez la MPGM reciba el plácet del plenario municipal, en caso de que lo reciba, claro está, el itinerario llevaría a una votación final en otoño próximo, tras el cual se produciría la expropiación. El concejal ha subrayado el hecho de que Gràcia apenas dispone de vivienda pública, especialmente en el núcleo histórico, la Vila de Gràcia, para justificar la decisión de expropiar. El argumento es defendido por las entidades del barrio, que ya de entrada advirtieron que en su opinión no influía más o menos el hecho de que el promotor fuera un fondo de inversión extranjero o una familia local. 

El colectivo Salvem l'Alzina emitió un comunicado para celebrar el acuerdo alcanzado con Badía sobre la decisión de intentar expropiar, pero no todo es optimismo. Los vecinos quieren que la propiedad retire la demanda judicial que presentó para que se desaloje a quienes estén dentro de las viviendas, que generó una orden de desahucio abierta, que podría cumplirse en cualquier momento.

La propiedad

La familia explica que pidió y obtuvo la licencia sostiene que inicialmente previó mantener las dos casas y construir un tercer inmueble, y que fue el ayuntamiento el que la instó a derribar las existentes y hacer un nuevo proyecto. También alertó del riesgo de que los vecinos entren y salgan de las casas por su estado actual, por lo que ha pedido un desalojo de la finca, que ha sido solicitado por un juez. Badia se muestra partidario de que exista una mediación y cree que con “una simple mediación de Mossos” se puede alcanzar una solución de forma más fácil sin tener que recurrir al desalojo. 

Por lo pronto, los vecinos se han organizado para tratar de evitar un desalojo de la finca, y grupos de activistas se concentran de madrugada para alertar de una posible visita de los mossos. Un portavoz dela propiedad declinó hacer por ahora declaraciones sobre el anuncio de Badia.


Colau intenta de nuevo aprobar la funeraria municipal

Ada Colau volverá a someter la funeraria municipal a votación en el pleno de febrero. Uno de los propósitos que el gobierno de Colau se marcó y que no ha logrado que prospere por la falta de apoyos es la creación de una funeraria pública que proporcione un servicio inferior a la tarifa actual, que se cifra en más de 6.000 euros de media. Colau desistió antes del verano de 2018, a la vista de que se antojaba imposible lograr los votos necesarios. El PSC cerró las puertas a un acuerdo. Con ERC se había pactado una fórmula barata que debía ponerse en práctica en verano, con entierros a 1.800 euros, pero no llegó a pasar. Según un comunicado del consistorio, la funeraria pública ofrecería tres precios: la tarifa más baja sería de 2.380 euros; la media, de 3.475 euros, y la más alta de 4.700 euros. ERC y el PSC, cuyo apoyo es imprescindible para que la iniciativa prospere, han mostrado su sorpresa por que el tema reaparezca. El gobierno lo atribuye a que la mayoría de los votantes de los grupos están a favor de la funeraria pública. Así que suena a un intento de retratar a los que por ahora no están por la labor de apoyar la propuesta.