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DESIGUALDAD A LA BAJA

El 52% de los barceloneses reside en un barrio con una renta media

La Renta Familiar Disponible Bruta crece en Barcelona en el 2017 un 2,9% y se sitúa en 21.890 euros anuales per cápita

Ciutat Meridiana

Ciutat Meridiana / periodico

Luis Benavides

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Más de la mitad de los residentes (52%) en Barcelona vive en un barrio de renta media, según el último Informe de la Distribución Territorial de la Renta Familiar Disponible presentado por el Ayuntamiento. Esta situación no se daba desde el 2009, por lo que el gobierno de Ada Colau entiende que la clase media de la capital catalana recupera un poco el terreno perdido entre el 2009 y el 2011.

El informe, basado en datos del 2017, revela que la renta familiar disponible bruta media en Barcelona se sitúa en 21.890 euros, un 2,9% por encima de la estimada en el 2016. Teniendo en cuenta este indicador, el 16,7% de las rendas estarían por encima (lo que consideran clase alta y muy alta) y el 30,4%, por debajo (clase baja y muy baja).  Gerardo Pisarello, primer teniente de alcalde de Barcelona,  ha explicado que cuando llegaron al Gobierno municipal estaban “bastante preocupados” porque veían un crecimiento de las desigualdades en la ciudad” y que ahora, cuatro años más tarde, pueden decir que “la tijera de la desigualdad se está cerrando en la ciudad de Barcelona”.

Pisarello destaca la mejora de este indicador en barrios "muy expuestos a la vulnerabilidad" como Torre Baró, Vallbona, Ciutat Meridiana y Porta, donde "las desigualdades han disminuido" como resultado de varios factores encabezados por la caída del paro, por debajo del 10%, una cifra catalagoda por la mano derecha de Ada Colau como "bastante importante en el contexto europeo", y una ligera mejora de los salarios. 

Si bien el crecimiento económico sostenido ha tenido un reflejo en el mercado de trabajo, con una tasa de paro en Barcelona por debajo de la catalana (12,6%) y española (16,6%), el consistorio reconoce que la mejora cuantitativa es tan incuestionables como el hecho que la ocupación ha sufrido "un giro negativo" en los últimos años en términos de "devaluación monetaria, parcialidad o precariedad". Respecto a la mejora de los salarios, la Oficina Municipal de Dades del Ayuntamiento ha detectado un repunte al alza del 3,7% en términos nominales: "La devaluación salarial en términos reales que sufrieron los asalariados de Barcelona desde 2010 se frenó en el 2014, cuando la actividad económica comenzó a remontar. Desde entonces, los salarios medios han evolucionado al alza".

Una de las sorpresas del informe es el salto al alza que registra la franja salarial más baja,  con un incremento del salario de un 6,5%  respecto al que tenía en el 2010. Lo que no cambia, admite el consistorio, son los perfiles predominantes en estas franjas salariales inferiores. A saber: mujeres, notable presencia de jóvenes, extranjeros y trabajadoras con poca o nula calificación académica.

Los frutos de la inversión social

Los planes de desarrollo económico local, las ayudas para la población más vulnerable y el Pla de Barris, impulsados por el Gobierno municipal en el 2016, también pueden estar detrás de estos resultados según el teniente de alcalde: "Modestamente, creo que también está teniendo un efecto el hecho que Barcelona es la ciudad de todo el Estado que más ha aumentado su inversión social. Sabíamos que tarde o temprano eso se notaría".

Pisarello, que se presentará a las primarias de Barcelona en Comú para optar a la plaza que el partido tendrá en la candidatura conjunta de Podemos e Izquierda Unida a las elecciones europeas, que se celebran el mismo día que las municipales, el próximo 26 de mayo, ha subrayado que estos resultados demuestran que "existen alternativas a las políticas neoliberales que se estaban planteando" en la última década y que "no estaban funcionado ni en Barcelona ni en el conjunto de Europa".  "Hoy estamos demostrando que existen alternativas a esas políticas -ha añadido- y que tienen efecto concreto en la vida de la gente”.

El teniente de alcalde ha aprovechado su intervención tras la presentación del informe en el Saló de Cent del Ayuntamiento para, en una evidente clave electoral, referirse al "auge de la extrema derecha y los populismos en Europa". Pisarello ha declarado que mantener cohesionados los barrios es un "elemento fundamental para la seguridad y para mantener una democracia de calidad". "Garantizar la seguridad en los barrios también pasa por la posibilidad de tener trabajo, de sentirse acompañado por la Administración y por la posibilidad de que haya programas sociales valientes", ha añadido Pisarello, en una alusión directa al último barómetro y sobre todo a las declaraciones de algunos grupos municipales que critican la gestión del gobierno de Colau en materia de seguridad ciudadana.   

Las distancia de los extremos

El informe también revela que por segundo año consecutivo se continúan reduciendo las desigualdades entre barrios al recortarse la distancia de los extremos. Estos son, Pedralbes y Ciudad Meridiana, que sigue siendo el 'farolillo rojo' en la lista de los 73 barrios de Barcelona en cuanto a renta familiar disponible se refiere. En concreto, la renta por cápita en el barrio del distrito de Sarrià-Sant Gervasi (unos 54.000 euros) es 6,4 veces superior a la media en Ciutat Meridiana (8.450). 

Si bien los datos indican una mejora generalizada -siete barrios cambian de tramo de renta, todos al alza-, los valores recogidos en el último informe todavía quedan lejos de los del 2007. "Queda mucho trabajo por hacer, estamos viviendo unos momentos muy difíciles en el conjunto de Europa; pero es una muy buena noticia que Barcelona, como la ciudad con más inversión social, pueda comenzar a ver algunos frutos relacionados con estas políticas", ha añadido Pisarello.

El problema de la vivienda sigue siendo una de las asignaturas pendientes de la ciudad, y en este punto el teniente de alcalde aparca el discurso autocomplaciente. “Evidentemente existen problemas que para la población son graves, como el problema de la vivienda, pero desgraciadamente como ciudad no tenemos todos los instrumentos”, ha lamentado Pisarello. “Podemos multiplicar la inversión social, podemos multiplicar las ayudas a las familias, pero mientras no regulemos el precio del alquiler, mientras no hagamos una intervención más valiente en todo lo referente a garantizar el acceso a la vivienda, será muy difícil que el problema de fondo, que es la vulnerabilidad, se pueda resolver”, ha añadido.