Ir a contenido

EL FRENTE DE LA VIVIENDA

Dos protestas vecinales contra promociones en Gràcia se aferran a una encina y un plátano

Residentes en el entorno de Astúries reclaman replantear unos pisos públicos

El consistorio planea catalogar un árbol en Encarnació para salvar unas casas

Toni Sust

El interior de manzana donde está previsto un edificio de pisos públicos, con el platano en el centro de la imagen.

El interior de manzana donde está previsto un edificio de pisos públicos, con el platano en el centro de la imagen. / JUAN CAMILO MORENO

En Barcelona, en la Vila de Gràcia, un grupo de vecinos presiona al ayuntamiento para que no se  construyan unos pisos. Afirman que la promoción prevista perjudicará a su entorno y que las obras amenazan la existencia de un árbol con más de un siglo de existencia.

En realidad, existen dos grupos de vecinos y dos promociones previstas y dos árboles. En un caso, en la calle de Encarnació, el consistorio está haciendo todo lo que puede para salvar una encina bicentenaria y detener la construcción de los pisos. En el segundo caso, el árbol es un platano centenario y el ayuntamiento es el promotor de las viviendas, previstas como pisos públicos de alquiler asequible. El conflicto lo delata: en Gràcia no sobra un metro cuadrado.

28 pisos proyectados

El primer caso es el de las casas de la calle de Encarnació, situadas en los números 15 y 17 de la vía. Ha generado desde hace meses una protesta vecinal intensa que persigue impedir la demolición de dos viviendas para la construcción de 28 pisos. El proyecto entrañaba la tala de una encina bicentenaria que está en el jardín, y por ahí empezó a frenarse el asunto. El consistorio habló con los promotores y subrayó que eran todos de una familia, que no tenían dinero para mantener el edificio en su estado actual y que no querían construir para vender, sino para alquilar, lo que de entrada impedía echar mano de la estrategia de una adquisición municipal.

A la vista de que no se podía detener legalmente la operación inmobiliaria, la encina centró el caso y se negoció con la propiedad replantear la operación inmobiliaria para salvarla. Pero la semana pasada el consistorio anunció un plan, ya que no puede catalogar las viviendas: catalogar el árbol. Una vez la encina esté catalogada, anunció el concejal de Gràcia, Eloi Badia, el pasado viernes, se podrá retirar de forma retroactiva la licencia de obras que se concedió para que se pudieran erigir los 28 pisos. Según ha admitido el propio gobierno de Ada Colau, esos pisos estaban previstos ya hace un año sin que se encendiera entonces alarma alguna ni se cuestionara la licencia otorgada hasta que los vecinos elevaron la voz.

La base para retirarla, precisó Badia, serán los artículos 9 y 10 de la ley de espacios naturales de Catalunya. En conversación con este diario, el concejal da por hecho que esa decisión no tendrá consecuencias legales, que está blindada y que se corresponde con decisiones anteriores tomadas en otros espacios. Cuenta Badia que ahora los promotores de Encarnació trabajan en un nuevo diseño que permita salvar la encina y las fachadas, lo que obligaría a reducir el número de viviendas previstas.

De la encina al platano de Astúries

La catalogación de la encina está prevista para el pleno de febrero o marzo, a dos meses de las elecciones municipales. Para entonces, si la previsión no se tuerce, ya se habrá producido la modificación del Plan General Metropolitano que permitirá al consistorio construir 15 pisos públicos en la calle del Àngel, en el interior de manzana de la calle de Astúries. Hace décadas que estaba previsto alargar dos calles de esa zona: la del Àngel, que llegará hasta Astúries, y, en una iniciativa que ya no prosperará, la Rambla del Prat para que, perforando un trecho considerable, llegara hasta Torrent de l’Olla.

En tiempos del alcalde Xavier Trias se optó por minimizar la afectación que existía desde 1976, y se confirmó la llegada prevista de Àngel hasta Astúries. En octubre pasado, el gobierno de Colau, buscando lugares en los que lograr vivienda pública, modificó el PGM de nuevo para prever tres edificios en la zona en los que erigir vivienda pública. Uno en el citado interior de manzana. Otro en la cercana Travessia de Sant Antoni, en un inmueble que albergaba un burdel, proyecto que los vecinos no discuten. El tercero está previsto en la calle de Jaén, prevé ocho viviendas y despierta rechazo de algún residente cercano y de la residencia de artistas Jiwar, que tiene un jardín en el solar.

Planta baja + tres pisos

La protesta vecinal es más sorda y minoritaria que en el caso de la Encarnació. Los vecinos del interior de manzana de Astúries empezaron por protestar contra el hecho de que la modificación del PGM fuera considerada puntual –lo que permitía no abrir un periodo de exposición pública- en lugar de sustancial. Al final sí hubo exposición, pero sin cambios.

Los vecinos echan mano de varios argumentos para oponerse al proyecto. Consideran que la obra dañaría el tejido urbanístico propio de Gràcia de ese interior de manzana. Apelan a la conservación del plátano, dicen que no sobreviviría a la obra e incluso proponen catalogarlo. Que viendo el caso de la encina de Encarnació no era mal plan para frenar la obra, pero no ha funcionado.

Badia: “No vendrá de un metro"

Asimismo, argumentan que la altura prevista para el nuevo edificio es un problema por dos razones. La primera razón, que el bloque, dicen, dejaría el interior de manzana sin luz y ventilación. La segunda, que supone romper con la legalidad vigente, que a un privado solo le permitiría levantar planta baja más un piso. Por último, subrayan que el inmueble amenaza la continuidad de una escuela infantil, que tiene el árbol en su jardín.

Pero el concejal Badia, que en el caso de Encarnació ve sentido a la lucha vecinal, considera que no la tiene en el caso de Astúries. “Es un problema de altura del edificio”, afirma. Y explica que sí, el consistorio puede hacer más plantas que un privado por el interés general del proyecto. “Si hacemos solo planta baja más un piso sólo se podrían construir cuatro viviendas y no sería rentable, y utilizamos dinero público”. También precisa que el árbol está fuera de peligro, como el colegio. Y asegura que si eso no fuera así, hay tiempo para modificar los detalles de la distancia: “No vendrá de un metro”.

Encina 1, plátano 0

Badia, que recibirá el miércoles a los vecinos de Astúries, prevé que el pleno del viernes certifique la previsión municipal y se justifica afirmando que en Gràcia no hay apenas vivienda pública y que no será él quién disminuya su planificación. Sostiene que el árbol no tiene un pedigrí considerable y rechaza levantar los pisos en otros emplazamientos: los vecinos proponen un inmueble vacío de Astúries, lo que en principio demuestra que no les mueve el miedo a convivir con nuevos vecinos pobres. E indican la posibilidad de que las viviendas previstas en la calle de Jaén se hagan en otro solar contiguo, donde una empresa está empezando a construir viviendas. Y Badia replica que si hay otros lugares donde erigir pisos públicos deben ser aprovechados. Pero no como alternativa a los ya elegidos.

Entretanto, los expertos en árboles piden que cese la demagogia: afirman que la encina tiene un valor relativo y el plátano, algo menor.