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El problema de la seguridad

Los otros policías: vigilantes de zona azul, agentes cívicos, 'seguratas' y hasta vecinos

El elevado coste de los vigilantes funcionarios públicos provoca la aparición de otros perfiles similares

Óscar Hernández

Un policía local de Santa Coloma de Gramenet, en una calle del municipio.

Un policía local de Santa Coloma de Gramenet, en una calle del municipio. / Ferran Nadeu

La recuperación de los serenos en Santa Coloma de Gramenet parece una propuesta original pero tiene muchas coincidencias con otras figuras similares como las de los vigilantes de zona azul, que controlan el aparcamiento en la vía pública pero que a su vez pueden actuar como auxiliares de la Guardia Urbana, o la de los agentes cívicos, que también han implementado varios municipios del área metropolitana, como Sant Cugat del Vallès, y que suelen patrullar sus calles para detectar incidentes

De todas formas, aunque en el caso de Santa Coloma estos nuevos empleados parecen más orientados a la seguridad, especialmente la nocturna, su puesta en marcha es mucho más económica y rápida que la de ampliar la plantilla de la Policía Local, cuyos agentes cobran bastante más como en cualquier otro cuerpo de seguridad y requieren obligatoriamente superar un curso de un año (1.800 horas) en la Escola de Policía. La otra alternativa es la del vigilante de seguridad, que aunque requiere una formación mucho menor, su coste se dispara al incluir el beneficio que se lleva su empresa.

Patrullas vecinales

Mención aparte merece otra solución, recientemente aplicada en Dosrius (Maresme) donde los vecinos de las urbanizaciones de la montaña han organizado patrullas nocturnas en las que grupos de voluntarios toman nota de las matrículas de vehículos sospechosos que entran en la zona para pasárselas a los Mossos d’Esquadra. Su sola presencia ha provocado que los robos en las casas aisladas de Dosrius hayan caído en picado desde su implantación hace unas semanas. Sin embargo el uso de vecinos para funciones policiales es arriesgado y controvertido. “Además de no tener formación podrían enfrentarse a un delito de detención ilegal si intentan retener a alguien. Esa  labor deben realizarla policías profesionales”, explica Nacho Álvarez, del Sindicat Mossos d’Esquadra (SME).

Residentes de otros municipios, como Sant Cugat del Vallès, han contratado vigilancia privada nocturna para patrullar su barrio, como Can Trabal o Montmany. Y en La Floresta, también en Sant Cugat, que sufre robos desde hace semanas en las casas colindantes a las vías de Ferrocarrils, los vecinos están inscritos en un grupo de watsap y se envían mensajes ante cualquier alarma disparada o movimiento sospechoso. “La idea de Santa Coloma, la de recuperar los serenos y además dar empleo a personas mayores, es muy interesante y la voy a proponer en el próximo pleno municipal. Ya no tendrán la excusa de la dificultad de convocar nuevas plazas de policías locales”, ha explicado Alfredo Cernuda, vecino de Sant Cugat especialmente afectado pues el mismo fue asaltado y golpeado junto a su mujer por una banda de ladrones dentro de su casa, a pocos metros de la estación de Valldoreix.