Ir a contenido

las previsiones

Los precios de venta de vivienda subirán a menor ritmo y el alquiler se estabilizará este 2019 en Barcelona

El ayuntamiento agudiza su (lenta) apuesta por la vivienda protegida en un año marcado por la política

Patricia Castán

Bloque de 114 pisos en la Marina adquirido por el ayuntamiento para hacer vivienda social.

Bloque de 114 pisos en la Marina adquirido por el ayuntamiento para hacer vivienda social.

Cuando parecía que los barceloneses habían empezado a interiorizar las bondades del alquiler (a la fuerza durante la crisis), llegó la reactivación económica, y con ella la inmobiliaria, el consiguiente aumento de precios y la reapertura del grifo hipotecario que vuelve a decantar la balanza de los que opinan que en una ciudad cara como Barcelona más vale hacerse con algo de propiedad que "tirar el dinero". Un pensamiento aún más resucitado cuando la media de los nuevos contratos de alquiler en el tercer trimestre en la ciudad (según las fianzas registradas en el Incasol) alcanzó los 948,8 euros al mes de renta mientras retrocedía la oferta. ¿Cómo pinta la cosa para este año en la capital catalana?

Los analistas y los grandes portales inmobiliarios vaticinan estabilidad en los alquileres (Idealista, con la mayor oferta, destaca que los precios anunciados han bajado un 1% este 2018 y certifica el final de las subidas), mientras se habla de incrementos suaves en los precios de ventas. Tras auges incluso de dos dígitos en los últimos años, los precios echan el freno y el entorno político (empezando por las elecciones municipales) y el previsible aumento de los tipos de interés complican la previsión de ventas y precios, mantienen desde Fotocasa.

¿Es buen momento en Barcelona para comprar, para cambiar de vivienda?, se preguntan muchos ciudadanos. En el reciente foro Inmonext organizado por Idealista, los diversos expertos coincidieron en sus ponencia en que el entorno económico era favorable al sector -en general- pese a que los salarios no han subido al ritmo de la vivienda. El mercado de segunda mano y la rehabilitación se han convertido en las grandes bazas de una ciudad con una capacidad muy limitada de ganar obra nueva como la capital catalana. En la calle "hay una sensación de insuficiente oferta y precios incontrolados", apuntó Juan Velayos, CEO de la promotora Neinor Homes, quien reclamó un marco estable para planificar la vivienda por encima de las políticas electorales.

Cabalgando hacia máximos

Casi 400 euros por metro cuadrado nos separan de momento de los precios máximos que marcó este portal inmobiliario en el 2007. Pero el acceso a la vivienda se ha hecho tan complicado para la población con menos recursos que se ha convertido en gran tema preelectoral. En el mismo foro pudieron verse dos visiones de la realidad. El gerente de Vivienda del Ayuntamiento de Barcelona y experto en políticas públicas de vivienda, Javier Burón, apuntó que dos tercios de la oferta del mercado apuntan "al cambio de domicilio y a las rentas medio-altas y altas". Para quienes dan el salto a su primer hogar o tienen rentas bajas el panorama es tan desolador y deficitario en pisos protegidos (solo el 1,5%) que el consistorio ha impulsado "con sangre, sudor y lágrimas" mediante 72 promociones (12 acabadas) que representarán 4.600 pisos, con recursos esencialmente municipales.

Asumiendo que la tarea es lenta y compleja, ve en Barcelona un "laboratorio" que ha logrado medidas como destinar el 30% en nuevas promociones a pisos sociales, pero aú batalla para limitar alquileres y lograr que la vivienda protegida tenga este carácter indefinidamente, ante las críticas del sector.

Todo lo contrario defendió el candidato a la alcaldía Manuel Valls, que cree que esa obligación frenará la construcción y pide pactos para políticas sociales y crecimiento "hacia arriba", en barrios mejor conectados, además de potenciar aún más la colaboración público privada.