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CRISIS DE GOBERNANZA

Disputa en la Acadèmia de Belles Arts

El plenario de la Acadèmia de Belles Arts reprueba al presidente, que se niega a dejar el cargo, y la oposición pide a la Conselleria de Justícia que intervenga

Natàlia Farré

Intrior de la Reial Acadèmia de Belles Arts Sant Jordi.

Intrior de la Reial Acadèmia de Belles Arts Sant Jordi. / ALBERT BERTRAN

Un plenario que vota por mayoría la destitución del presidente. Y un presidente que no contempla marchar. Así está la dirección de una de las instituciones con más abolengo: la Reial Acadèmia de Belles Arts Sant Jordi. Sus miembros han perdido la confianza en su responsable, pero este, Joan Antoni Solans, se niega a dimitir por una "lectura partidista y de mala fe", según los opositores, de los estatutos. Estos solo contemplan la marcha del presidente: por fin de mandato, muerte o renuncia. A este último punto se acoge Solans para aferrarse a la silla. La renuncia es un acto voluntario y él no tiene la voluntad de irse. Los opositores no lo ven igual: "Renuncia es sinónimo de dimisión. Y si los que te han nombrado te piden la dimisión, estás obligado dimitir: quien te ha dado la autoridad te la está sacando, te está retirando la confianza", afirma uno de los miembros de la Acadèmia contrario a la gestión del actual presidente.

Así que después de que se votara en una sesión extraordinaria del plenario, el pasado 21 de noviembre, la marcha de Solans por mayoría (13 votos a favor y siete, incluido el de Solans, en contra) y este se negara a abandonar el cargo, la parte opositora ha elevado el problema a la Conselleria de Justícia, departamento del que depende la gestión del centro. En una carta enviada el pasado 27 de diciembre a la ‘consellera’ Ester Capella, los que están en desacuerdo con la situación actual  (entre los que figuran Francesc Fontbona, Bonaventura Bassegoda, Mireia Freixa, Pilar Vélez, Josep Bracons, Enric Satué, Jordi Pericot y Daniel Giralt-Miracle, entre otros) informan de "las malas prácticas" que se están produciendo en la Acadèmia y piden que se tome cartas en el asunto: "No puede ser que una institución de derecho público no aplique sus propias normas", sostienen los firmantes.

 

Interior de la Reial Acadèmia de Belles Arts Sant Jordi. / ALBERT BERTRAN

Historia centenaria

Eso significa que no puede ser que el presidente no cumpla con lo acordado en el plenario (dimitir), y que nombre dos miembros para ocupar dos vacantes en la junta de gobierno sin pasar por votación. Hay más, como la decisión "discrecional", según el escrito, de Solans de prescindir de la conservadora del museo de la institución, también en contra de lo acordado por el plenario y de "una manera absolutista".

La 'conselleria' afirma haber recibido la carta y estar "estudiando la situación" para ver "qué margen de actuación tiene". Mientras, la Acadèmia sigue funcionando por inercia, aunque con un buen número de sus miembros "desconcertados". "Es una situación inédita, que no se había dado en sus más de 150 años de historia", afirman. Esperan que la ‘conselleria’ resuelva algo en breve, pues la institución no merece tal desaguisado. No en vano atesora el primer museo de arte creado en Catalunya, un archivo que es una joya y por sus aulas han pasado artistas como Pablo Picasso, Marià Fortuny y Joan Miró. Además, tiene su sede en un edificio icónico: la Llotja. 

Temas: Museos Arte