Ir a contenido

EL CONFLICTO DE LA VENTA CALLEJERA

El fracaso del dispositivo de Navidad perpetúa el 'top manta' en Barcelona

La Guardia Urbana y los Mossos afirman que la alerta yihadista impidió actuar durante las fiestas

Un informe del ayuntamiento concluye que la policía catalana tiene la competencia en el subsuelo de la plaza de Catalunya

Guillem Sànchez

Manteros en el centro de Barcelona / ALBERT BERTRAN (VÍDEO: ASLI YARIMOGLU)

El dispositivo conjunto de la Guardia Urbana y de los Mossos d’Esquadra para acabar en Navidad con el 'top manta' en la plaza de Catalunya, una zona de venta ambulante ilegal que se ha descontrolado desde hace meses en el centro de Barcelona, ha resultado insuficiente. Los ciudadanos han hecho las compras este año esquivando las mantas de productos falsificados, o deteniéndose ante estas para comprarlos. Y si las aceras han estado vacías en algún momento era porque los vendedores se concentraban en la estación del subsuelo.

Fuentes de ambos cuerpos policiales aluden a la alerta yihadista, que avisó del riesgo de un atentado en Barcelona entre el 25 y el 26 de diciembre, para justificar porque no resultó posible aplicarlo tal y como se previó en el mes de diciembre. Entonces se reunieron responsables del Ayuntamiento de Barcelona, de los Mossos d’Esquadra, de Renfe y de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) y acordaron activar un operativo consistente en impedir a primera hora que los manteros se instalaran en la zona desembarcando para ello diversas unidades policiales, también antidisturbios, que rodearan la plaza. Esta medida, además, tenía que haberse alargado "indefinidamente", subrayan fuentes municipales. Pero, tras la amenaza yihadista, "no íbamos a estar persiguiendo manteros en lugar de proteger la ciudad", razonan.

Partida de tenis competencial

El fracaso del dispositivo, atribuible o no a la alerta yihadista, ha reabierto un debate competencial en el vestíbulo subterráneo de la plaza de Catalunya, concretamente en la zona del intercambiador de trenes y de metro, un lugar en el que los manteros se refugian de los enclenques operativos policiales de los últimos meses. Según un informe encargado por el Ayuntamiento a sus servicios jurídicos, al cual ha tenido acceso EL PERIÓDICO, se trata de una zona cuya competencia pertenece a los Mossos y, así lo entiende el consistorio, debería ser la policía catalana quien tomara la iniciativa en este lugar. Los Mossos, por el contrario, recuerdan que la competencia sobre el control de esta actividad en Barcelona pertenece siempre a la Urbana, sin importar si las 'mantas' están en la superficie de la plaza o bajo esta. En el desacuerdo subyace la eterna petición de más colaboración por parte del Ayuntamiento a los Mossos. "Es solo una cuestión de recursos disponibles, faltan muchos efectivos y debemos priorizar", responden los segundos.

La foto que nadie quiere

Asoma también otro problema, político. Si no hay efectivos para impedir que se instalen, sacarlos de allí puede dar lugar a imágenes de enfrentamientos con los manteros, "que graban con sus teléfonos móviles cada actuación y cuentan con entidades que los asesoran y después lo difunden por las redes sociales", recuerda Jordi Rodríguez, portavoz del SAPOL. ¿Quién carga con la desagradable fotografía de un policía cargando contra un mantero senegalés?

Los agentes de la Guardia Urbana sospechan que el Ayuntamiento de Barcelona no está dispuesto a hacerlo. "La actuación represiva no gusta a la ciudadanía, que olvida la resistencia violenta de los vendedores en algunos casos. Da la impresión de que al equipo de Colau, aunque no necesariamente a la alcaldesa, le interesa poco actuar contra los manteros. Los agentes sienten que si se meten en un berenjenal acabarán recibiendo ellos", trata de resumir un mando del cuerpo municipal. Y la 'conselleria' de Interior, por su parte, no tiene ninguna prisa por asumir otra crisis de orden público, esta vez, derivada del 'top manta'. La sospecha que se ha extendido es que atajar el problema, incrustado en el Port Vell desde hace años y desde hace meses en la plaza de Catalunya, ya no es una prioridad para nadie.

"Sin permisividad"

Desde el ayuntamiento lo niegan: "No es verdad que exista permisividad". El 'top manta', recuerdan, es un problema "complejo" que policialmente debe abordarse "desde la proporcionalidad" y con la colaboración -demasiado testimonial hasta la fecha- de los Mossos. El equipo de Colau, consciente del drama migratorio que esconden la mayoría de manteros, ha llevado a cabo en los últimos años diversas iniciativas en lugar de limitarse a perseguirlos policialmente. Estas han servido para dar una salida laboral a algunos vendedores pero no para contener el fenómeno. Y la ciudad parece haberse resignado a tolerar una actividad ilegal.

Lo único que se hace en la plaza de Catalunya es un "simple pastoreo", aseguran fuentes de la Urbana. "Los manteros nos ven llegar y se meten en el vestíbulo -el que ahora aviva el debate competencial- y si presionamos en el intercambiador, entran a la zona de andenes. Las intervenciones de material que se han hecho en estos operativos han sido muy pobres y casi siempre fardos de vendedores recién llegados que se asustan y echan a correr sin recogerlos", añaden. "A los andenes hace tiempo que no bajamos por la seguridad de los viajeros del metro y de los propios manteros", replican desde el Ayuntamiento. Cuando la policía sí los perseguía hasta el metro, a menudo los vendedores saltaban al túnel, o se producía algún lanzamiento de piedras de la vía contra agentes. Además, durante la estampida se corría el riesgo de que arrollaran involuntariamente a usuarios.

El titubeo de las administraciones ha provocado que "entre los policías aumente el miedo a ser captados por una fotografía descontextualizada", explica un agente. "Tampoco las directrices sobre cómo aplicar la normativa de la venta ambulante ilegal parecen estar claras", matiza un sargento. "Prevalece un 'dejar hacer' para evitar males mayores", concluyen ambos. 

"Desde que existen las redes sociales nuestro trabajo está más fiscalizado. Eso no es malo. Queremos una Unitat Deontològica d’Afers Interns (UDAI) que haga cuanto pueda para detectar a los que no trabajan bien porque estos nos manchan a todos. Pero es demasiado fácil que se nos acabe juzgando [desde el exterior] por una imagen sacada de contexto", razona otra agente. Juicios sociales sin apenas información contrastada como el de la perra Sota -el can abatido por un agente después de que el animal le mordiera- condicionan cada vez más a los agentes.

Todos estos factores en suma explican por qué, al contrario de lo previsto, el 'top manta' ha recibido otra moratoria durante la Navidad.  

Temas: Top manta