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INTEGRACIÓN DE LAS ZONAS 1 Y 2

Primer día laborable con la tarifa plana del transporte metropolitano

Los viajes desde 36 municipios tendrán el precio de la primera corona

Luis Benavides

Marc Amaro, usuario habitual de Ferrocarrils, valida su billete en la estación de Sant Cugat, esta mañana 

Marc Amaro, usuario habitual de Ferrocarrils, valida su billete en la estación de Sant Cugat, esta mañana  / JUAN CAMILO MORENO

La nueva tarifa plana de transporte público para los 36 municipios de la gran Barcelona que entró en vigor ayer, 1 de enero del 2019, supone un importante ahorro en la compra de los billetes para los usuarios que se mueven habitualmente entre la primera y la segunda corona metropolitana. Es el caso de Marc Amaro, de 46 años. “Suelo venir un par de veces a la semana a Sant Cugat del Vallès desde Barcelona para visitar a mi madre. En la estación de Provença he comprado esta mañana una T-10 por 10,20 euros cuando antes pagaba 20,10 euros”, explica Amaro en el vestíbulo de la estación de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC) de Sant Cugat. “Sabía de la tarifa plana porque se ha hablado bastante en los últimos meses. Ya era hora”, apostilla este promotor musical.  

La medida, aprobada por el Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB) el pasado mes de octubre del 2018, supone la integración tarifaria de los 18 municipios de la zona 2 en la zona 1. En otras palabras, los desplazamientos que tengan origen y destino en las estaciones ferroviarias y paradas de autobús de la conurbación de Barcelona se pueden hacer desde este martes con billetes títulos de una zona.

Para las dos zonas se ha fijado el precio de la primera corona tarifaria, lo que para el bolsillo supone un ahorro del 50% por la compra de la T-10 y del 26% en el caso de la T-Trimestre, T-Jove y T-Mes. “¿Y con la zona 3? Los de la segunda corona que nos desplazamos habitualmente a municipios de la tercera  seguiremos comprando dos tarjetas diferentes. Lo ideal sería implantar ya la T-Mobilitat, que la cargas y vas gastando en función de los desplazamientos que haces”, apunta Xavier Bellot, de 50 años, antes de comprar una tarjeta en la máquina expendedoras de la estación de Ferrocarril de Sant Cugat.

Xavier Bellot compra un billete en una de las máquinas expendedoras de Ferrocarrills / juan camilo moreno

Esta tarifa plana afecta a 3,2 millones de personas, las que viven en la conurbación metropolitana, pero entre los beneficiarios destacan los miles de estudiantes de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) que ahora podrán ir desde Barcelona a Bellaterra y volver pagando bastante menos. Los alumnos notarán la rebaja a partir del próximo 7 de enero, cuando se reinicien las clases, advierte Joan Josep Carmona, de 62 años, en una desértica estación Universitat Autònoma. “Esta tarifa plana es una reivindicación casi histórica del colectivo universitario y seguro que celebran esta medida”, añade este profesor del Departamento de Matemáticas de la UAB.

Más viajeros

Carmona cree que la unificación tarifaria fomentará el uso del transporte público. “La universidad fomenta el uso del transporte público y realiza campañas de concienciación para que los alumnos compartan vehículo –continúa el profesor-, pero el abaratamiento de los títulos de transporte seguro que ayuda mucho”.

Joan Josep Carmona, usuario de Ferrocarills, esta mañana en la estación Universitat Autònoma / JUAN CAMILO MORENO

Sobre el papel, la tarifa plana sumará en la lucha de las administraciones locales y supramunicipales como ayuntamientos y AMB para incentivar el uso del transporte público, así como otras alternativas limpias. Fuentes de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM) calculan que este abaratamiento en el transporte para los desplazamientos entre las zonas 1 y 2 va a suponer un incremento de 4,6 millones de viajes nuevos, un 10% de los 50 millones actuales.

La unificación de precios no supone una modificación el actual modelo de zonas. La segunda zona seguirá existiendo y los 18 municipios que la integran deberán ahora pagar el Tributo Metropolitano de la AMB como ya están haciendo los de la zona uno. Así, los municipios de Badia del Vallès, Barberà del Vallès, Begues, Castellbisbal, Cerdanyola del Vallès, Cervelló, Corbera de Llobregat, Molins de Rei, Pallejà, La Palma de Cervelló, El Papiol, Ripollet, Sant Andreu de la Barca, Sant Climent de Llobregat, Sant Cugat del Vallès, Sant Vicenç dels Horts, Santa Coloma de Cervelló y Torrelles de Llobregat pasarán a tener el precio de la zona uno, pese a estar en la zona dos, y deberán pagar este tributo, que se calcula basándose en un porcentaje del IBI de cada inmueble.

Sant Cugat, con reservas

El Ayuntamiento de Sant Cugat, aunque satisfecho por la tarifa plana, ha presentado alegaciones a la fórmula del cálculo de este tributo porque considera que puede generar diferencias entre los vecinos de su municipio. Con todo, algunos medios locales han calculado que los ‘santcugatencs’ con una propiedad pagarían una media de 218 euros anuales a través del nuevo Tributo Metropolitano. 

“El problema es que el IBI de Sant Cugat ya es elevado, y al final seremos los que más pagaremos”, explica Josep C. Vergés, presidente de la Associació de Veïns Sant Cugat Centre. La integración tarifaria en la primera corona es valorada, eso sí, favorablemente por el representante de la entidad vecinal. “De alguna manera, lo que nos ahorramos viajando a la zona 1 lo acabaremos pagando en el IBI. Pero sí, en conjunto, para los que viajan a menudo a Barcelona y otros municipios de la zona 1 es positivo”, puntualiza Vergés, quien echa de menos una política de transporte público a nivel comarcal, del Vallès, para solucionar o cuanto menos minimizar algunos desajustes con municipios vecinos: “Los de Sant Cugat vamos a menudo a Terrassa por los especialistas médicos de la Mútua y la universidad, pero tendremos que seguir pagando como si fueran dos zonas porque está en la tercera corona”.