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LAS PERSPECTIVAS DEL NUEVO AÑO

Barcelona en el 2019: abierto por elecciones

Colau ha dejado numerosas carpetas abiertas para el cuatrimestre preelectoral

Ernest Alós

Colau, en el pleno del pasado octubre.

Colau, en el pleno del pasado octubre. / EFE

Mayo del 2019. Elecciones municipales. No se agota  con ellas la agenda de lo que debe suceder durante este año en Barcelona, y en otras tantas ciudades dónde no estarà solo en juego el Gobierno municipal sino también aquello que el independentismo llama ‘refrendar el mandato’ del 2017.  Están sobre la mesa los proyectos que el gobierno de Ada Colau ha dejado pendientes para los próximos cuatro meses y que prosperarán o no en función de si la oposición municipal los utiliza o no como rehenes electorales para mostrar a una alcaldesa impotente e inoperante. Tendremos los proyectos que deben rematarse, o no, por el consistorio que salga de las nuevas elecciones. Y no nos olvidemos de los fenómenos que no obedecen a la dinàmica institucional, y que se dibujarán como crisis catastróficas o éxitos de gestión (evolución del turismo, rebrote o no de la hidra de los narcopisos, recrudecimiento de la pinza vecinicida de los alojamientos turísticos y las operaciones de fondos de inversión sobre el precio de los alquilares) en función de quién y cómo quiera esgrimirlos en los comicios de mayo. O sea, bàsicamente, hablamos de elecciones.

Para empezar: los últimos meses ya han dejado clara una dinámica. Gestos de aproximación entre Comuns y ERC para pavimentar un futuro gobierno municipal en el que Ernest Maragall pueda elegir socio sin quedar prisionero del resto del independentismo si los resultados de las encuestas se confirman o en el que Barcelona en Comú tenga un socio viable, si logra darles un giro a los sondeos electorales (si de lo que se trata en un panorama atomizado es de tenir socios viables, quien lo lleva peor es Manuel Valls). La parrilla de candidatos, a todo eso, casi està completa, a falta de la confirmación o no de Jaume Collboni y de que el PDECat, y el dedo de Puigdemont desde Waterloo, decidan qué hacer con su candidata Neus Munté y su candidato a candidato Ferran Mascarell.

Repasemos las carpetas que Colau teóricamentea dejado para la recta final de su mandato.  La principal, prorrogar los presupuestos o aprobarlos inesperadamente a cambio de apoyar los de la Generalitat. La respuesta, al lado del parque de las fieras.

Da la impresión de que Colau ha dejado demasiadas bazas para jugar en el cuatrimestre preelectoral, la mayoría de ellas al albur de lo que decidan sus contrincantes electorales

Con presupuestos o no, tocarà exhibir proyectos, anteproyectos, reservas de espacio e inicios de obra, además de las primeras casas prefabricadas de emergencia o las primeras operaciones amparadas en el 30% de vivienda social, para mostrar que las promesas de hacer de la vivienda social la gran apuesta de Colau no se quedaron en el aire. Difícil que los números salgan.

Sigamos con más proyectos inmediatos sobre los que la oposición tiene margen para concedir crédito a Colau o para maniatarla en los próximos tres meses y dejar las decisiones para el próximo mandato. Rematar el plan de la Sagrada Família decidiendo si debería ampliarse más allà de la calle Mallorca, en plena ofensiva vecinal que utiliza como argumentos en contra de la escalinata frontal los informes que la Administración tardofranquista le hizo a Núñez para justificar los edificios de vivienda que construyó frente a la futura fachada del templo.  Aprobar el plan para reformar la Modelo presentado a finales de año (vivienda, conservar una galeria íntegramente y el resto en parte, convertidas en esqueleto de un parque, vivienda social, un instituto escuela...) Desbloquear la normativa que permita ampliar los servicios de bicicleta y moto de alquiler, però con topes de licencias. Aprobar un modelo de Via Laietana que restrinja el trafico. Decidir en qué condiciones se renovarà la concesión del complejo Palo Alto. Recabar el apoyo para aprobar la reforma del 22@ aumentando el espacio para vivienda social. Retirarle la capilla de la Misericòrdia al Macba para ampliar el CAP Raval Nord. Parece que, por inoperancia, por la parálisis institucional y política inducida por el ‘procés’, por la insuficiencia de la mayoría de Colau, por su falta de capacidad de dialogo para ampliarla o por el obstruccionismo de la oposición, han quedado demasiadas manos que jugar en tiempo preelectoral. La lógica llevaria a augurar que todo quedará para el próximo mandato (como el tranvia) y que difícilmente se le concederá a la alcaldesa apuntarse un pleno (aunque en todos y cada uno de estos temas, ERC aparece como el socio menos reticente a echar una mano).

Mientras, la alcaldesa tiene en su mano la opción de aplicar la ordenanza de terrazas con la interpretación restrictiva de Ciutat Vella en el resto de ciudad, abriendo otro flanco más, o aplacar la mano dura de Gala Pin en este distrito. Deberá cruzar los dedos también para que la transición al nuevo servicio de Bicing, con una difícil coexistència de lo viejo y el nuevo, mientras se arrancan las estaciones de uno y se instalan las del otro, no colapse el servicio. O para que el parque de las Glòries, esa mitad de la plaza que debe inaugurarse en marzo, pinte más o menos bien. En manos más de los Mossos que de el Ayuntamiento está seguir atajando las redes de narcopisos y evitar que los brotes en Sant Antoni, el Poble-sec y la Ribera se extiendan.  Todo esto en el primer cuatrimestre. Pensar en los dos siguientes, eso ya es política ficción.