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Actuación cuestionada

El Ayuntamiento quiere formar a los urbanos para controlar perros

La teniente de alcaldía Janet Sanz promete a las entidades animalistas revisar los protocolos de actuación

Fuentes municipales confirman que el animal mordió el brazo del agente

Ernest Alós

El perro, tras ser abatido por un urbano.

El perro, tras ser abatido por un urbano.

Este miércoles, después de que un agente de la Guardia Urbana matase de un tiro al perro de una persona sin techo que le mordió y de la consiguiente movilización de las entidades animalistas, la alcaldesa de Barcelona lanzó dos mensajes: la confianza en que el policía actuó en defensa propia y el lamento por la muerte del animal, por lo que si fuese necesario se revisarían los protocolos a seguir en casos como este. Tras una avalancha de críticas en las redes, cuestionando la versión policial, los tenientes de alcalde Gerardo Pisarello y Janet Sanz han puesto hoy el énfasis en la segunda parte del discurso: el primero ha pedido "testigos directos" de la muerte del perro y la segunda se ha reunido con las entidades que forman la Comisión de Bienestar Animal de Barcelona para calmar los ánimos.

En el transcurso de la reunión, Sanz ha considerado la muerte del animal "una situación excepcional" ante la que el ayuntamiento está "consternado", por lo que llevará a cabo una investigación lo más completa posible para estar plenamente convencidos de que no había otra alternativa al desenlace de los hechos, a la que se incorporará un perito veterinario.

Sanz ha admitido que en caso de peligrar la integridad física de los viandantes o del propio agente, este puede hacer uso de su arma, pero que también deben respetarse los derechos de los animales, por lo que será necesario "formar al cuerpo de la Guardia Urbana" en otros métodos de control de animales fuera del control de sus propietarios.     

Mientras los animalistas sostienen que el perro solo ladró al policía, reaccionando a la actitud violenta de los agentes contra su dueño, fuentes municipales reiteran la versión policial, según la cual los policías acudieron ante la presencia de un perro suelto, pidieron que su dueño lo atase y durante la discusión el animal se lanzó sobre el policía y le mordió el brazo, desgarrando la manga del uniforme y dejando una erosión en el brazo, que recoge el parte médico. Sin embargo, las heridas más graves (un golpe en la frente y una fractura dental) las sufrió el agente cuando el dueño del perro, tras la muerte de este, le golpeó en la cabeza con un patinete.

Pisarello pidió la colaboración ciudadana para aclarar lo sucedido: "Necesitamos testigos directos de la gente que haya asistido a los hechos. Se debe investigar a fondo y, si hace falta, cambiar los protocolos. El objetivo es que no vuelva a ocurrir".

En este sentido, el concejal ha asegurado que el agente que disparó contra el perro "no tenía antecedentes de agresividad ni de ningún tipo", y ha insistido en que las imágenes de lo ocurrido son muy duras porque Barcelona es una ciudad que ama a los animales.

 Posible delito contra los animales

Por su parte, la comisión de protección de los derechos de los animales del Colegio de la Abogacía de Barcelona (Icab) ha pedido a la Guardia Urbana que investigue los hechos. En un comunicado, reclama que se aclaraen las circunstancias de la muerte después de que el cuerpo policial barcelonés haya dado "contradictorias versiones" sobre lo ocurrido.

Desde esta comisión reclaman que si se demuestra que se ha matado el perro sin una causa justificada supondría un delito contra los animales, tipificado en el artículo 377 del Código Penal, con abuso de autoridad, puesto que participó presuntamente un agente del citado cuerpo.