LA LARGA PRECAMPAÑA

Ferran Mascarell, el alcaldable misterioso

El delegado del Govern en Madrid anunciará el lunes que se presenta a las municipales

"Seré el candidato de quien desee considerarme como tal", afirma el exconseller

El delegado del Govern en Madrid, Ferran Mascarell, en una imagen del año pasado.

El delegado del Govern en Madrid, Ferran Mascarell, en una imagen del año pasado. / EFE / ANDREU DALMAU

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Toni Sust

Ferran Mascarell confirmará el próximo lunes que se presenta a la alcaldía de Barcelona. Por ahora, poco más se sabe del asunto. Se conoce que hace meses que su nombre circula como el del alcaldable preferido por Carles Puigdemont para las elecciones municipales en la capital catalana, aunque a estas alturas eso ya no está tan claro. Preguntado por este diario, el delegado del Govern en Madrid ha mantenido este jueves el misterio: “Seré el candidato de quien desee considerarme como tal”. O sea que igual va por libre.

En mayo, el exconseller de Cultura defendió una candidatura soberanista unitaria en Barcelona, que justificó esencialmente por la necesidad de frenar a Ciudadanos con un proyecto que sumara los 21 concejales que fijan la mayoría absoluta. De otro modo, advirtió, el candidato más votado sería alcalde si sus rivales no sumasen esa cifra: así se convirtió Ada Colau en alcaldesa y así podría lograrlo Manuel Valls, dio a entender sin citarlo.

Mascarell propuso aquella lista conjunta en el Ateneu Barcelonès, y aunque se intuía el plácet de Puigdemont también parecía bendecido por los principales dirigentes de la antigua Convergència: aquel día, en primera fila le escuchaban Artur Mas y Neus Munté, que entonces ya era la alcaldable oficial del PDECat, tras ganar unas primarias a Carles Agustí. De hecho, una de las incógnitas que debe despejarse es la de si Munté acaba siendo cabeza de lista, y de qué lista, o se presenta como segunda o tercera de una lista en la que también podría figurar Joaquim Forn, en prisión por el ‘procés’, bien como cabeza de lista simbólico o cerrando la lista. A bote pronto, la idea de que el PDECat y la Crida de Puigdemont no compartan candidatura se antoja grotesca, pero nada sorprende ya excesivamente en el planeta político catalán.

En agosto, Mascarell dio un paso más: su entorno confirmó que estaba dispuesto a presentarse a la alcaldía como candidato de una plataforma independentista, y aunque se entendió que contaba con la bendición de Puigdemont, en los meses siguientes la lista de presuntos tanteados por el expresidente fue creciendo, incluyendo nombres que de entrada chocaron y que no aceptaron el envite, entre los que figuran los de los periodistas Antoni Bassas y Jordi Basté y el de Josep Guardiola.

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El acto de Graupera

De momento, el único vínculo del entrenador del Manchester City con las municipales es que acudió a un acto de otra galaxia, la de las primarias que postula el tertuliano y filósofo Jordi Graupera, que no ha logrado, por ahora, su objetivo de que el PDECat y ERC se sumen a su fiesta. Los republicanos siguen convencidos de que solos obtendrán un mejor resultado, o eso argumentan para rechazar una candidatura conjunta con los exconvergentes. Tras decapitar a Alfred Bosch y situar a Ernest Maragall como candidato, ERC sigue primera en las encuestas –aunque eso le pasa casi siempre últimamente y no siempre con final feliz- y parece encaminada por la aritmética a un pacto con Barcelona en Comú, con Colau o Maragall al frente de la alcaldía en función de quien quede primero.