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Relevo republicano en el ayuntamiento

Alfred Bosch cruza la plaza

El todavía presidente de ERC en el ayuntamiento vivirá esta semana su último pleno municipal

Entró en política de la mano de Junqueras y por él aceptó renunciar a su sueño de ser alcalde

Toni Sust

Bosch, el pasado  miércoles en la calle de la Carabassa, en Ciutat Vella.

Bosch, el pasado  miércoles en la calle de la Carabassa, en Ciutat Vella.

Hace siete años, Alfred Bosch, que entonces tenía 50, daba clases de Historia de África en la Universitat Pompeu Fabra y tenía "todos los apuntes preparados para empezar una nueva novela". Ha escrito 17 libros, de ellos, diez novelas. Pero aquellos apuntes, que debían convertirse en la undécima, siguen en el cajón. Porque Bosch cambió de vida en el 2011, cuando Oriol Junqueras le propuso implicarse en política como el nuevo hombre de ERC en el Congreso de los Diputados. Y así lo hizo: “Todo este camino lo he hecho con Junqueras y si lo sigo haciendo será con él. En ningún momento me tomo a la ligera sus recomendaciones”.

“Todo este camino lo he hecho con Junqueras y si lo sigo haciendo será con él", dice sobre su carrera política

Para convertirse en el jefe de filas de los republicanos en Madrid, Bosch le ganó unas elecciones primarias al también republicano Joan Ridao. "He ganado tres primarias. No he perdido ninguna", se ufana. Por eso resulta algo grotesco que acabara perdiendo la plaza de alcaldable en Barcelona, que atesoraba desde el 2015, y que reeditó para las municipales del 2019. ¿Y no pierden las primarias todo su sentido cuando no se respeta su resultado?  "Hay que buscar el equilibrio: ni un partido autocrático ni un partido sin dirección", replica huyendo del conflicto.

No se esconde: él hará lo que diga Junqueras, hoy encarcelado. "Lo visito a menudo. Le he escrito tres o cuatro cartas". Fue en un encuentro con Junqueras en la cárcel de Lledoners, el pasado 10 de septiembre, cuando aceptó tirar la toalla: "Se puso sobre la mesa si yo sería o no candidato. Al final la decisión fue que no". Ese día no se habló de contrapartidas: “No hablamos de ninguna salida, de ninguna perspectiva de futuro. Fue después, en otra reunión, el 18 de septiembre, cuando Junqueras me dijo: ‘Exteriors queda vacío. Tú hablas idiomas, has viajado por el mundo, y a mí me interesaría que estuvieras allí’”.

Por eso ahora Bosch se dispone a cruzar la plaza de Sant Jaume. El actual 'conseller' de Exteriors, Ernest Maragall, el hermano del alcalde olímpico, el socialista que se hizo independentista, será el candidato de ERC a la alcaldía de Barcelona en las elecciones del próximo 26 de mayo. Las encuestas le otorgan opciones reales de acceder al cargo que ya ostentó su hermano Pasqual. También se las daban a Bosch.

Al servicio de Barcelona 92

En una fecha cercana por determinar, Bosch pasará a ser 'conseller'. Antes, vivirá su último pleno municipal en el Ayuntamiento de Barcelona. Será el próximo viernes. Ya tiene ganas de despedirse. De cerrar se segunda etapa política. La que más le ha apasionado: "En Madrid estuve muy bien. Las relaciones fueron muy cordiales. Es una gran ciudad, me gusta. Pero trabajar para Barcelona es de las mejores cosas que me han pasado".

Para los Juegos Olímpicos de Barcelona 92 asumió su primer trabajo serio: "Trabajé para la candidatura y la organización. Empecé en 1984. Primero era el niño de los recados. Recortaba artículos, hacía el resumen de la prensa. Había un despacho pequeñísimo montado donde ahora está el Área Metropolitana de Barcelona. Mi jefe era Josep Miquel Abad. Todavía tenemos una amistad fortísima. Acabé de secretario general del comité operativo”. Después vivió, "siempre menos de un año", en Chicago, Londres, Rio de Janeiro, Curitiba, Johannesburgo, Pretoria, Ciudad del Cabo, Burdeos.

Del Eixample a Ciutat Vella

Segundo de cinco hermanos, cree que nació en la Clínica Quirón, pero no está del todo seguro. De niño vivió en la Esquerra del Eixample, en Gran Via con Comte Borrell. Cuando se emancipó, se instaló en un piso de Sant Antoni. Y después, en los 80, apostó por Ciutat Vella: "Algunos de mis amigos me decían que estaba loco". Primero vivió en un piso del paseo de Escudellers y luego en la calle Ample, donde sigue. "Estoy muy contento de ver el latido del corazón de Barcelona". ¿Imagina la Barcelona enmurallada de hace unos siglos? "Cada día. En alguna de mis novelas me recreo en cómo sería el olor. La gente vivía con animales: asnos, perros, gatos, vacas. El sistema higiénico no era el actual. Al puerto llegaban galeras: se decía que se olían antes de que pudieran ser avistadas. 300 tíos atados, haciéndoselo todo encima, con el rancho derramándose por el suelo”.

Su primer trabajo 'serio' fue para la candidatura y la organización de Barcelona 92, a la orden de Josep Miquel Abad

Vivió en Madrid el inicio del ‘procés’ independentista: "Veíamos en directo como Cameron convocaba un referéndum de independencia en Escocia para ganarlo. Rajoy lo podría haber ganado. Esta falta de inteligencia es crónica en la política española. Se nota mucho el peso del nacionalismo español. Es una fuerza motriz constante". A Bosch no le convence la distinción que el presidente francés, Emmanuel Macron, hace entre el patriotismo, que defiende, y el nacionalismo, que denigra: “Cuando quieres dejar a alguien bien hablas de patriotismo, cuando quieres dejarlo mal, de nacionalismo. Es como lo de los turistas y los visitantes. Los turistas siempre son los demás. Los nacionalistas siempre son los demás”.

No acaba de comprar la idea de que el mundo vaya a peor, por las victorias de extremistas en Brasil y en Italia, por el auge de Le Pen en Francia, por que Vox saque la cabeza: "Nuestros abuelos se mataban por la calle. Tenemos que ser justos y valorar cómo hemos avanzado".

De los políticos presos por el ‘procés’ aventura que ganarán protagonismo: "Creo que a medida que avance el juicio se valorará más su papel. Gente que no es independentista observa el valor de decir: ‘Me planto. No me voy, Me enfrento con mi futuro, con mi destino. Son valores que cotizan, que entroncan con valores cristianos, que es algo que ya lleva el ‘junquerismo’".

De los políticos presos vaticina que se valorará más su papel cuando empiece el juicio

Aunque se diría lo contrario, niega que él y la alcaldesa, Ada Colau, sean enemigos: "Hemos sido rivales políticos, de manera muy intensa. Al principio, no. Pactamos muchas cosas. Pero llegó un momento en el que empecé a ver que la cosa no iba como esperaba, en vivienda, en lucha contra la pobreza". Dice que mantendría de nuevo su rechazo al proyecto del tranvía, con algún matiz en las formas –"Quizá lo podría haber hecho de otra forma"-, por no dar tanto beneficio al operador privado: "Es inimaginable hacer una autopista con dinero público e invitar a una empresa a cobrar peaje".

Contárselo a los hijos

"La relación personal con Colau es buena. El día que le comuniqué que no sería candidato estuvimos hablando largo y tendido". ¿Y fue duro comunicárselo a su hija, de 16 años, y a su hijo, de 19? "Le dediqué el tiempo que me pareció que pedían. Ella me pregunto que haría y le pareció bien. Él está más politizado". El hijo quiso saber:

-¿Tú querías dejarlo?

-No, yo tenía un sueño, lo sabes. Pero en la vida no siempre haces lo que quieres.

-¿Tú estás bien?

-Sí.

-Entonces estoy tranquilo.