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en 38 de 109 ferrocarriles

TMB detecta amianto en un tercio de los vagones analizados de la L-1 y la L-3 del metro de Barcelona

La empresa metropolitana sostiene que no existe riesgo de contaminación para los pasajeros

Óscar Hernández

Uno de los vagones de metro analizados por TMB.

Uno de los vagones de metro analizados por TMB. / ALBA JAUMANDREU

Transports Metropolitans de Barcelona (TMB) ha detectado la presencia del cancerígeno amianto en la pintura de los bajos de 38 de los 109 vagones analizados desde que hace un mes se detectara este componente en la misma zona de los vagones de la red de Madrid. Sin embargo, los responsables de la compañía barcelonesa sostienen que no hay riesgo ni para los trabajadores ni para los usuarios.

En dos líneas

La sustancia cancerígena se encuentra en la pintura bituminosa antirruido que cubre la parte inferior del chasis de los vagones de las series 2.000, 3.000 y 4.000, todas ellas destinadas a las lineas 1 y 3 (roja y verde, respectivamente). TMB insiste en que todos los trenes donde se ha detectado están en estas dos líneas. En total son 38 vagones de un total de 109. Aun queda otro centenar por comprobar. De hecho el número de vagones sospechosos, en los que se podría haber usado la pintura con amianto, son 210. Se calcula que en una semana finalizarán los análisis en los convoyes que quedan por mirar.

Uno de los vagones de metro analizados. / ALBA JAUMANDREU

Enric Cañas, consejero delegado de TMB, ha asegurado en rueda de prensa que los trenes con la pintura contaminada seguirán circulando durante los próximos tres años, aunque los vagones serán marcados para que no se realice en ellos ninguna labor de mantenimiento que pueda conllevar el desprendimiento accidental de la sustancia.

Después se efectuará la sutitución de los vagones afectados por convoyes de nueva fabricación. La compra de los nuevos trenes ya estaba prevista en el contrato programa y no se puede acelerar más "porque la adquisición de las nuevas unidades debe cumplir unos tiempos, de concurso y de fabricación", ha explicado. La retirada de los convoyes coincidirá con el fin de su vida útil, estimada en unos 35 años, ya que se trata de trenes fabricados en los años 80.

"La pintura que contiene amianto es muy espesa y actúa como aislante. Para que se desprendan trozos y por tanto pueda contaminar tiene que haber una voluntad de romperla", ha explicado Miquel Mira, médico y responsable de Salud de TMB.  

Control del aire

Los responsables del metro barcelonés han insistido en que los numerosos controles de la calidad del aire que se han hecho tanto en las estaciones y pasillos como en los túneles no han detectado presencia alguna de amianto, por lo que los pasajeros y trabajadores, afirman, pueden estar tranquilos.  "Hay muchos fantasmas" sobre la calidad del aire en el suburbano barcelonés cuando hay estudios europeos recientes que indican que los niveles de presencia de fibras son tan bajos que es casi mas salubre estar en el metro que en la calle", ha afirmado Marc Grau,  director de Red de Metro.

También han insistido en que no ha habido ningún caso de contaminación de ningún trabajador y que la única demanda presentada contra la compañía está pendiente de confirmación por la justicia que la causa del tumor del afectado esté relacionada con el amianto presente en los vagones. Sin embargo, han explicado que 185 trabajadores del metro están sometidos a un programa de vigilancia médica, además de otros 89 ya jubilados.

La dirección del metro ha reconocido que la investigación en la pintura que cubre los bajos de los vagones de las líneas 1 y 3, y que tiene como funciones reducir el ruido y evitar la corrosión, comenzó este verano, después que la empresa explotadora del metro de Madrid detectara este componente en sus vehículos.

Paredes y techos

Hasta ahora, TMB buscaba y censaba el amianto presente en las instalaciones, ya sea en elementos de construcción como también en cuadros eléctricos, ya que desde 1987 está presente en el Registo de Empresas con Riesgo de Amianto (RERA).

En los últimos años se han retirado unos 3.000 metros cuadrados de amianto en elementos constructivos, afirma la empresa de transportes. En los casos en que no se ha podido retirar esas paredes y techos realizados con fibrocemento, por su complejidad, como ha ocurrido en la estación de metro de La Verneda, se opta por su vigilancia y encapsulamiento, es decir por recubrir la zona contaminada para evitar que se desprendan las sustancias cancerígenas. La eliminación de piezas con amianto, igual que ocurre con las que tienen uralita, sólo pueden realizarla empresas especializadas y con medidas de protección.  

Los trabajdores del metro piden el control médico de toda la plantilla

Los trabajadores del metro quieren que los controles de salud para confirmar que no están afectados por la contaminación de amianto se extiendan a la totalidad de la plantilla y no solo a los 185 empleados y 89 jubilados previstos. Consideran que de una forma u otra todos los empleados actuales (unos 2.000) han estado expuestos a la liberación de partículas si se hubiese producido. Así lo ha explicado a este diario Aitor García, presidente del Comité de Empresa del Metro, que esta semana se reunirá de nuevo con TMB para analizar las medidas tomadas. "Nosotros valoramos positivamente las medidas, pero este amianto que ahora se ha detectado en la pintura debería haberse identificado mucho antes, en el 2002, cuando se prohibió su uso. Se han perdido muchos años", ha añadido García.