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EL NEGOCIO DE LA VIVIENDA

Primera demanda colectiva de anfitriones contra Airbnb

102 particulares sancionados por el Ayuntamiento de Barcelona por alquilar su piso sin licencia abren una vía judicial contra la autodenominada plataforma colaborativa

Carles Cols

El anuncio de la plataforma ACABA, que recuerda por el tono a los de la propia Airbnb, firma a la que han denunciado. / ACABA

Tras intentos fallidos en otras ciudades del mundo, Nueva York, por ejemplo, ha sido aceptada a trámite por primera vez una demanda colectiva contra Airbnb. Ha sucedido, cómo no, en Barcelona, el Verdún inmobiliario a efectos de la batalla que libra esta plataforma autodenominada colaborativa contra los gobiernos muncipales de aquí y de allá. Los demandantes (lo que son las cosas) son exanfitriones de Airbnb, gente que alquiló ocasionalmente su piso, o incluso que simplemente lo publicitó y no llegó a tener visitas, y a los que el Ayuntamiento de Barcelona ha expedientado con sanciones de 30.000 y 60.000 euros. Lo hicieron sin la licencia de piso turístico correspondiente, así que ley en mano, el ayuntamiento puede hacer lo que hace, pero ellos consideran que Airbnb les condujo por el mal camino, les indujo a “incumplir la ley en beneficio propio a a sabiendas de la ilicitud”.

De momento, la demanda colectiva la firman 102 afectados. Se han puesto un nombre que, según y como, será recuerrente en los meses venideros: Afectados por el Conflicto entre el Ayuntamiento de Barcelona y Airbnb. En siglas, ACABA. Lo interesante es que el nombre lo dice todo. Se consideran víctimas colaterales de este Verdún entre el colauismo y la plataforma. Como víctimas civiles de un bombardeo. Las multas de 30.000 y 60.000 son reales, no una fake new. El propio ayuntamiento reconoce que así es, que la normativa se lo permite. Sed lex dura lex.

Entre 30.000 y 60.000 euros de multa por anunciarse sin licencia en Airbnb. El ayuntamiento admite que así es. 'Dura lex sed lex', dice

De momento, la demanda aún solo gatea. La ha admitido a trámite un juzgado mercantil, que ha considerado razonable la primera petición de ACABA, que se le facilite la lista completa de personas sancionadas por publicitar su vivienda en Airbnb. El propósito de disponer de esa información es, según Dylan Tarín y Neal Shanahan (portavoces y abogados de ACABA) localizar a más víctimas de esta guerra. Hasta ahora, 5.077 usuarios de la plataforma han sido sancionados por el ayuntamiento. Según Tarín y Shanahan, puede que unos 1.000 se ajusten al perfil de víctimas reales. Es decir, aseguran que las puertas de la asociación no están abiertas a profesionales del apartamento turístico, aquellos que alquilan su vivienda la mayor parte del año. Bajo el paraguas de la demanda solo caben quienes lo han hecho esporádicamente.

Un ejemplo extremo (dicen que real) es el de un muchacho que tenía los padres de vacaciones y que, pillo él, pretendió alquilar el piso un fin de semana para sacarse unos euros. Nadie respondió al anuncio, salvo el ayuntamiento, que lo guardó como prueba y tramitó la sanción: 30.000 euros.

Fue en julio del 2016 cuando los servicios municipales iniciaron ese fuego indiscriminado. Algunos afectados, tras el susto inicial, optaron por saldar la deuda con la administración porque ofrecía una rebaja del 50% por pronto pago. Otros, sencillamente, dicen que no les alcanza ni para pagar esa mitad. Las casuísticas son muy variadas. Hay parejas separadas en la que la que una mitad de la naranja alquila el piso y la otra mitad recibe la multa.

Salir a bolsa

En opinión de ACABA, la falta de rigor del ayuntamiento es de pelos de punta. Un portavoz municipal recuerda al respecto que, así es, la simple publicación del anuncio puede iniciar un expediente de sanción. A veces se completa el trámite con la visita de un inspector, todo un azar, porque si quien abre la puerta es el turista, el dueño del piso puede darse ya por expedientado.

Lo dicho, la demanda va aún en pañales, gatea, pero una demanda colectiva  de varios centenares de denunciantes incomoda a cualquier empresa que cotice en bolsa, futuro que Airbnb, por cierto, acaricia desde hace meses.

La respuesta de Arbnb España ante la demanda es de traca. Para cualquier queja, llamen a Arirbnb en Irlanda

La respuesta del ayuntamiento es la que ya se ha comentado. No se esconce. Más o menos, como en las más gore batallas medievales, con catapultas ha lanzado los cadávares de los llamados anfitriones por encima de los muros de Airbnb. La reacción de la empresa es la habitual en estos casos, vamos, la de una gran corporación, ya sea tabaquera o una como contra la que luchaba Erin Brockovich. El buenrrollismo de los anuncios nada tiene que ver con el lenguaje epistolar que emplea Airbnb cuando la llevan al juzgado. Solo ha respondido una vez por carta a ACABA, con motivo de la demanda. Arnaldo Muñoz, general manager para España y Portugal de Airbnb Marketing Services, considera que que este es un conflicto que solo atañe al ayuntamiento y a los expedientados y añade que, llegado el caso, “para toda reclamación”, lo que tienen que hacer los demandantes es dirigirse a las oficinas de Airbnb en Irlanda.

¿Qué puede ocurrir a partir de ahora? Con la lista en la mano, ACABA puede en primer lugar dar mayor volumen a la demanda colectiva. La asociación asegura que realiza un riguroso examen previo a cualqiier candidato para garantizar que el alquiler fue ocasional. Llegado el caso, hasta preguntan a los vecinos y en las tiendas del barrio. Eso dicen. Una oveja negra en la demanda sería letal para los intereses del resto.

Con esa lista ampliada tocará avanzar en la batalla contra Airbnb, pero tampoco descarta ACABA abrir otro frente contra el propio Ayuntamiento de Barcelona por los defectos de forma en las mutas impuestas y por mala praxis. Según Shanahan, no hubo ningún paréntesis de tiempo entre un aviso preventivo al anfitrión para que retirara el anuncio y la imposición de la sanción.

De la demanda merece la pena incluso la letra pequeña. En primer lugar, porque recuerda que Airbnb, tras pactar con el Ayuntamiento de Barcelona la retirada de anuncios sin licencia en mayo del 2018, pasó a  denominar “malos actores” a quienes hasta entonces habían sido parte de su sustento económico. El mundo de los eufemismo, ya se sabe, es infinito. En segundo lugar sorprende lo que ocurría entre bambalinas. Algunos afectados dicen que se pusieron en contacto con la compañía para saber qué ocurría con las reservas que ya tenían tramitadas. “Las cuentas de anfitriones no se desactivarán aunque los anuncios se eliminen y no afectará a las reservas existentes”. 

Temas: Airbnb Turismo