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acampada con polémica

El desalojo de la acampada de Sant Jaume distancia la CUP del Govern

Los anticapitalistas reclaman la dimisión del 'conseller' Buch y Arran ataca también al 'president' Torra

El Periódico

Los Mossos desalojan la acampada de la plaza Sant Jaume.

Los Mossos desalojan la acampada de la plaza Sant Jaume. / ALBERT BERTRAN

Las costuras que unen a las diferentes sensibilidades del mundo independentista han vuelto a resquebrajarse este miércoles con el desalojo por parte de los Mossos de la acampada soberanista de la plaza de Sant Jaume de Barcelona. Por mucho que la policía autonómica haya intentado ofrecer un tono conciliador al afirmar que no era un desalojo, sino que solo se desmontaban las tiendas de campaña por seguridad y los participantes se podían quedar allí, algunos sectores del bloque secesionista lo han interpretado como una afrenta en toda regla, hasta el punto que partidos como la CUP han reclamado la dimisión del 'conseller' de Interior, Miquel Buch. 

Natàlia Sànchez Dipp, diputada anticapitalista en el Parlament, ha sido de las primeras en reaccionar con toda la contundencia. La dirigente 'cupaire' ha pedido el cese de Buch por desalojar una "acampada no violenta" y también ha apuntado directamente a Quim Torra. Según Sànchez Dipp, los llamamientos a la movilización efectuados por el 'president' se contradicen de lleno con el desmantelamiento de la acampada de Sant Jaume. Por esa razón, la también 'cupaire' Mireia Boya se ha sumado en las redes sociales a las peticiones para que la gente acuda ya este mediodía a la zona de la acampada.

Y más dura aún ha sido Arran. A través de Twitter, la organización juvenil afín a la CUP ha censurado el desalojo y ha atacado directamente al jefe del Govern y a su 'conseller'. "Vaya mierda de Govern efectivo que os está quedando, ¿eh?", les ha espetado.

Operativo sin incidentes

Medio centenar de antidisturbios y siete furgones ocuparon la plaza a las 9 horas de la mañana y procedieron en primer lugar a rodear la acampada, perimetrada con vallas previamente. Después, desmontaron las tiendas y las apilaron junto a los sacos y otros objetos de los manifestantes, antes de meterlos en un camión de limpieza para sacarlos de la zona. El argumento fue que podía haber material peligroso que ponía en riesgo la seguridad del Palau de la Generalitat. Fuentes próximas a la Conselleria Interior explicaron a este diario que el detonante del desalojo fue que esta noche pasada "sólo había dos personas durmiendo en el campamento y una decena de tiendas estaban vacías".

"Si las tiendas están vacías y apenas hay manifestantes en la plaza, ellos no pueden garantizar que alguien ajeno al grupo entrase en una de ellas y dejara un artefacto", indicaron las mismas fuentes. Esta disminución de manifestantes que vigilaran su propia zona de acampada en los últimos días preocupaba a los expertos en seguridad, sobre todo en una situación de alerta terrorista 4, en una escala de 5.

Según el director general de los Mossos, Andreu Joan Martínez, el desalojo se ha desarrollado sin incidentes, con "colaboración" por parte de los acampados, que tendrán a su disposición los enseres retirados de la acampada en la comisaría del barrio de Sants. Martínez abundó en que ha argumentado que no es lo mismo "un espacio abierto que garantice la visibilidad y evite la creación que un espacio oculto que genere realmente un riesgo de seguridad" donde se puedan introducir elementos peligrosos.

Temor del ayuntamiento

El teniente de alcaldía de Derechos de la Ciudadanía de Barcelona, Jaume Asens, reconoció el martes que al ayuntamiento le preocupaba que la acampada independentista en la plaza Sant Jaume "se haga con tiempos indefinidos". La concentración, además, iba a coincidir con la manifestación que asociaciones de policías y guardias civiles han convocado para el próximo sábado con el propósito de rendir "homenaje" a los agentes que actuaron en Barcelona para impedir el referéndum del 1-O.La respuesta de los colectivos independentistas ha sido convocar una concentración para el mismo sábado a las siete de la mañana, horas antes de la prevista por los sindicatos policiales. El objetivo es siempre ocupar el espacio y evitar la concentración españolista ante uno de los símbolos del autogobierno catalán, como es el Palau de la Generalitat.

La 'Acampada per la Llibertat' comenzó el 11 de septiembre y sus miembros anunciaron que no se irían hasta hacerse efectiva la república: aunque se apartaron durante el fin de semana de los actos de La Mercè,por el uso intensivo que del espacio se hace en esos días, con decenas de actos programados.Una vez finalizadas las fiestas, durante las cuales se redujo la protesta a tres carpas informativas y se apartaron a un lado de la plaza, los acampados volvieron a situar sus tiendas en medio de Sant Jaume e incluso aumentaron la superficie ocupada