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PUNTO NEGRO EN PLENA COLLSEROLA

Una plaza de Les Planes ostenta el título de la más sucia de Barcelona

Un gran contenedor de obras provoca que se acumulen residuos en La Tulipa y los jabalís los esparcen

Jordi Jon Pardo

Foto cedida por Manuela, vecina de la plaza de La Tulipa, en Les Planes, con basura esparcida.

Foto cedida por Manuela, vecina de la plaza de La Tulipa, en Les Planes, con basura esparcida.

Una pequeña plaza del barrio de Les Planes, la de La Tulipa, integrada en el parque de Collserola, ostenta el lamentable título de albergar la mayor concentración de basuras de la ciudad de Barcelona, el lugar más sucio de los 865 puntos más críticos contabilizados en Barcelona durante el 2017.

A la sucia plaza de La Tulipa se puede llegar caminando en 20 minutos desde la estación de Ferrocarrils de Les Planes o directamente con el bus del barrio 128 de Vallvidrera. "Aquí no hay turistas. Los únicos que nos visitan son los jabalís cuando anochece"», comenta un vecino del barrio, que achaca la degeneración de la plaza a un contenedor de obra que contamina el perímetro y a la invasión descontrolada de estos gorrinos salvajes.

‘La bañera'

El contenedor, al que los habituales de la zona denominan La bañera,  lleva "más de cinco años" causando estragos en el vecindario y se ha ido trasladando de sitio a medida que surgían las quejas y problemas. En el 2015 estaba junto a una colina y los residuos acababan precipitándose por la orografía de la cordillera litoral, por lo que se decidió colocarla en el centro de la plaza hace dos años, enfrente de la floristería de Manuela Sosa, la vecina más afectada por los incidentes que provoca esta gran papelera de trastos, que se ha convertido en el vertedero septentrional de la cara oculta de la ciudad.

Las condiciones de la plaza están precedidas por una sucesión de hechos, que se resumen a partir de una colección de lógicas deducibles y conocidas por todo el barrio: los vecinos y trabajadores tiran grandes cantidades de basura, los chatarreros la sacan para inspeccionarla y los jabalís se encargan de esparcirla.

 «Los servicios de limpieza la recogen cuando se desborda, pero el daño ya está hecho», explica Ramón, un obrero de la zona que suele verter materiales de construcción y que ha visto cómo se ha agravado la situación en los últimos años, formándose un conglomerado de restos en el terreno periurbano que ha derivado en un problema recalcitrante para los hogares aledaños.

Amianto, gasolina y aceite

La reconstrucción de los hechos se enturbia al repasar la lista de los residuos, algunos contaminantes y combustibles, que podrían causar una catástrofe en una zona de más de 8.000 hectáreas verdes.  «Hay restos de amianto, mezclas de gasolina y aceites en la plaza», cuenta Manuela.

Alrededor de la plaza, cuelgan carteles en las farolas advirtiendo de que se trata de una «zona de alto riesgo de incendios». «Las campañas de prevención de incendios del barrio se limitan a un folleto en el buzón antes del verano», explica la propietaria, que achaca el peligro al uso indebido del contenedor por ser gratuito para los particulares y al constante flujo de personas que vienen a rebuscar entre los desperdicios en busca de algún trasto con valor.

El ayuntamiento sostiene que la práctica totalidad de incidencias abiertas por contenedores desbordados en la plaza de La Tulipa proviene de servicios municipales, que hacen un seguimiento con visitas y limpiezas de tres veces por semana. Sin embargo, los vecinos niegan que la situación haya mejorado desde que fuese distinguida el pasado abril como la más sucia,  en mitad de una zona boscosa y de una gran riqueza forestal y animal.

Temas: Basura

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