29 feb 2020

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FALTA DE PERSONAL

El Gòtic se opone a que el ayuntamiento cambie a varios trabajadores sociales

El consistorio planea el traslado de al menos cuatro profesionales a nuevos centros

Varias entidades ven peligrar el bienestar social de uno de los barrios más vulnerables

Felipe Valenzuela

Actividad con personas mayores en el centro Llar la Mercé, en el Gòtic.

Actividad con personas mayores en el centro Llar la Mercé, en el Gòtic. / FERRAN NADEU

El Ayuntamiento de Barcelona prepara el traslado de varios trabajadores sociales del Gòtic a nuevos centros encargados de agilizar el papeleo para conseguir el grado de dependencia. Los vecinos y entidades del barrio aseguran que la decisión del consistorio les quitará a cuatro de los siete que tienen, poniendo en peligro la continuidad de muchos proyectos de envergadura social, programas que a lo largo de 25 años han conseguido pacificar a un barrio con un alto nivel de vulnerabilidad.

Estos nuevos centros son un "refuerzo municipal" que pretende agilizar las solicitudes de grado de dependencia y trabajar en la elaboración de los Programas Individuales de Atención -modelos de trabajos creados a partir de las necesidades médicas y sociales del individuo-. El municipio argumenta que los programas puestos en marcha no se verán afectados por el traslado de los trabajadores ya que "se tendrá en cuenta la carga de trabajo y la voluntad de movilidad sin dejar sin servicio a la ciudadanía". Pero esta respuesta no satisfacer a los vecinos afectados que ya recogen firmas en contra de los traslados.

"No daremos abasto –asegura Mercè Giner, encargada de La Llar Mercè, un centro enfocado en la prevención y acompañamiento de personas mayores con dificultades sociales, económicas y de salud-. No tendremos manos para preocuparnos del acompañamiento y de la detección de casos de riesgo. Nos veremos obligados a centrarnos solo en lo urgente".

Un papel clave

El ayuntamiento asegura que la cifra de cuánto personal perderá cada centro social todavía es un misterio pero los vecinos claman tener fuentes oficiales que les confirman que los elegidos son cuatro. "¿Tres podrán hacer el trabajo de siete?", se preguntan. "Su papel es fundamental y en este caso no solo importa la cantidad sino su relación con los vecinos del barrio", asegura Giner.

La importancia del rol de los trabajadores yace, de manera general, en las relaciones formales e informales ya que crean una red con los vecinos mientras trabajan mano a mano con las entidades de la zona, a la vez que detectan situaciones de riesgo antes de que se conviertan en casos de urgencia o dependencia grave.

"Son como una cremallera: cogen las necesidades del barrio y las unen con las entidades",señala Giner. Los trabajadores se centran en individuos cuyas preocupaciones básicas (higiene, salud, nutrición) se muestran a priori dejadas de lado, ya sean personas mayores o menores de edad. En el Gòtic viven solas más de 2.000 personas mayores de 85 años y es uno de los barrios con más absentismo escolar. "Por ejemplo, si realizan una visita social tal vez se encuentran con que el vecino no está en unas condiciones visiblemente positivas  Entonces contactan con nosotros", añade.

Pacificación del barrio

"Sin los trabajadores sociales mucha gente se queda tirada -asegura Joan Badía, vecino del barrio que lleva 20 años con la iniciativa social Aprenem Junts-. Tenemos unos 60 usuarios en programas de formación e inserción laboral y sin ellos todos esos proyectos se perderán".

Algunos llevan más de dos décadas trabajando mano a mano con los vecinos del Gòtic. "Tenemos una red de trabajo muy buena", asegura Teresa Cajà, de la Associació de Comerciants del carre Avinyó. "Nosotros trabajamos a partir de sus aportes, si nos los quitan no podremos saber qué necesitan los vecinos más vulnerables", afirma la presidenta de la entidad que colabora con prácticas y formaciones para personas con estudios incompletos.

Proyecto estrella

La creación de estos cuatro centros es una de las reformas estrella de la teniente de alcalde de Derechos Sociales, Laia Ortiz. Los centros se distribuirán en cuatro sectores: uno para Gràcia y Eixample -en funcionamiento desde junio-; otro para Ciutat Vella, Sants-Montjuïc, Les Corts y Sarrià-Sant Gervasi; un tercero que cubre Horta-Guinardó y Nou Barris, y un cuarto para Sant Andreu y Sant Martí. Incorporará 35 nuevos trabajadores pero moverá a 40, queja principal de los vecinos a la que se suma esta especie de "centralización" de las oficinas que se alejarán de los barrios. "No quitarán el hecho de que el problema lo tenemos aquí y ahora", asegura Giner. 

La salida de estos trabajadores, según los vecinos, es un impedimento más para preservar las relaciones vecinales del barrio. "Necesitamos un servicio social fuerte para poder generar proyectos que nos permitan mantener aquí a los vecinos y evitar que el Gòtic se convierta en un parque temático", claman.