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sector clave

Barcelona recupera viajeros pero de menor nivel adquisitivo

El ayuntamiento defiende la remontada, con un auge de extranjeros frente a la caída de españoles

La hostelería alerta de la pérdida de facturación y reclama relanzar la marca de ciudad

Patricia Castán

Turistas en la Rambla.

Turistas en la Rambla. / ALBERT BERTRAN

Barcelona parece tener reglas del juego propias, con resultados turísticos que no siempre van en la sintonía del resto. Se salvó del pinchazo de la crisis económica gracias a su tirón internacional y tras los vaivenes del 2017 compite con otras grandes ciudades que en los últimos tiempos han resultado más 'amables' para el viajero, como Lisboa. A resultas de tantos factores coyunturales, el sector vaticinaba un verano menos triunfal de lo habitual, como así ha sido. Aunque lo llamativo es la disparidad en las cifras que aportan unas y otras fuentes. Mientras que para el ayuntamiento se ha consolidado la recuperación del turismo en la ciudad, para las patronales de hoteles y restaurantes es un verano de descensos de facturación y, sobre todo, que avanza hacia un "arriesgado modelo de turismo 'low cost'". Habrá que esperar a los datos de agosto para dictar sentencia.

El balance municipal se basa en los datos más pormenorizados del INE que reciben los ayuntamientos. Según Agustí Colom, concejal de Turismo, en julio la cifra de viajeros alojados en hoteles ha crecido un 1,8% respecto al 2017, aunque las pernoctaciones han caído un 1,3% porque las estancias medias son algo más cortas. La situación política puede haber influido, admite, en la distinta evolución por procedencias.  Los extranjeros aumentan un 4,1%, mientras que los viajeros españoles bajan un 8,83%. Pero destaca que el paulatino incremento de otras ofertas de alojamiento (de los pisos turísticos a los albergues) hace complicada una valoración precisa.  El edil enfatiza también que los datos de Barcelona son mejores que los del resto de Catalunya, en ligero descenso.

En este sentido, el ayuntamiento es optimista con los datos de procedencias importantes (por su alto gasto, en comparación con otras) como Estados Unidos, que con 108.000 viajeros habría subido en torno a un 25% respecto al mismo periodo del año anterior. Otra nacionalidad en auge este verano sería la china, con un crecimiento del 11%. La lectura del equipo Colau discrepa también en cuanto a la capacidad económica del visitante. "Los alojados en cinco estrellas hasta julio han sido 466.000, frente a los 444.000 del año pasado", insiste.

Trinchera crítica

La película no tiene nada que ver con la que narran los hoteleros, con estadística propia de ocupación e ingresos, según explica Manel Casals, director del Gremi d'Hotels de Barcelona. No se puede decir que la capital catalana haya pinchado con un 83% de ocupación (y un millar de habitaciones nuevas más que hace un año), pero la cifra está por detrás del 2017. Y "en agosto siempre es algo más baja", precisa. Lo más doloroso para el sector es que para atraer viajeros se ha tenido que bajar precios, con una caída del 10% en la facturación de julio y similares previsiones para el mes que se acaba de cerrar. "La media del año será peor y nos preocupa mucho, sobre todo en lo referente a la reputación de Barcelona y su tolerancia con la ilegalidad". Cita a manteros, pisos ilegales y playas tomadas por vendedores de mojitos, que la postulan como "un destino barato con un viajero de cada vez menor poder adquisitivo y sin que los políticos pongan orden ni inviertan en promoción".

La situación ha sido más delicada aún para el sector del lujo, con muchos hoteles al 50% en distintos momentos, explican desde distintos establecimientos, tanto abiertos en los últimos tiempos como consolidados. En la actualidd, pueden encontrarse algunos alojamientos de cinco estrellas incluso por unos 130 euros.

Los datos son parecidos a los que aporta la patronal de los pisos turísticos en la ciudad, Apartur, donde apuntan hasta un 10% menos de facturación. Les preocupa la afectación que tenga en los ingresos de "las familias" -los particulares- que redondean su economía con esta actividad. 

Restaurantes tocados

También el director del Gremi de Restauració, Roger Pallarols, es rotundo al afirmar que para la restauración local ha sido "el peor verano de los últimos 15 años", lo que "pone en riesgo la viabilidad del sector, su fuerza en creación de empleo y en la economía local". Diversos grandes operadores consultados coinciden en la percepción de un viajero de menor poder adquisitivo y que va con bolsas del súper a hoteles o apartamentos. 

Pallarols arremete contra la "errática política del gobierno de Colau con cero empatía hacia la actividad económica" y se queja de la persecución a la restauración mientras sigue "el descontrol en el espacio público". Como los hoteleros, piden un golpe de timón para reconducir la marca Barcelona y que la tasa turística se destine, como inicialmente germinó, para la promoción de un turismo mejor.