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sector clave

Barcelona: menos turistas españoles y cada vez más estadounidenses

Las mejores conexiones aéreas transoceánicas y la situación política varían los perfiles de visitantes

El viajero sigue poniendo nota muy alta a la ciudad, aunque la mitad se quejan de la saturación en los iconos

Patricia Castán

Visitantes en un Bus Turístic de Barcelona.

Visitantes en un Bus Turístic de Barcelona. / RICARD CUGAT

Durante los años de crisis, fue el tirón de Barcelona a nivel internacional lo que mantuvo al sector turístico en auge mientras que ciudades como Madrid -con más cuota de turismo nacional- sufrían una caída de viajeros. Pero la recuperación económica no ha devuelto el peso de los viajeros españoles a la capital catalana, sino todo lo contrario. En el 2017 el porcentaje de españoles que visitaron la ciudad siguió cayendo (un 5,3%), mientras alzaba el vuelo otro mercado clave, el estadounidense. Una tónica que según diversos operadores se mantiene en los últimos meses.

Esta semana el consejo general de Turismo de Barcelona ha aprobado su memoria anual del 2017, un informe que oficializa la actividad en la ciudad. Analizar los datos turísticos es siempre complejo porque varían en función de si proceden del Instituto Nacional de Estadística (INE), el Idescat o de las encuestas del informe Perfil y hábitos de los turistas en Barcelona 2017. Por poner un ejemplo, según el INE Barcelona ganó un 2,6% de viajeros (en todo tipo de establecimiento hotelero, de pensiones a lujo), mientras que según el consorcio turístico perdió un 2% (en base a hoteles con estrellas). No obstante, la serie de Turismo de Barcelona es la que habitualmente trasciende y resulta más relevante para las comparaciones. 

Si en algo coinciden el organismo de promoción turística de la ciudad (muchas veces con datos recopilados a través de los hoteles) y las respuestas de los viajeros (alojados, no excursionistas de un día), es en constatar que el porcentaje de viajeros españoles sigue bajando en la ciudad. Supone aún la nacionalidad más numerosa, pero en curva descendente desde la crisis y también por efecto del 'procés polític', según fuentes del sector. La memoria de Turismo de Barcelona lo situó en un 20,4% del total de viajeros alojados en hoteles en el 2017, muy lejos del 27,7% del 2010 o del casi 31% del 2005. Y eso sin tener en cuenta el 51,2% del 1990, cuando la capital catalana apenas figuraba en el mapa internacional turístico.

Si uno atiende a la encuesta a los turistas (con una muestra de 6.000 personas), los españoles siguen siendo mayoría pero solo representarían a un 13,2% de los viajeros. Excluyendo a los propios catalanes que viajan a Barcelona, la cifra total de turistas del resto de España cae al 12,7%. No hay cifras comparables de lo que va de año, pero en el Gremi d'Hotels de Barcelona aseguran que la dinámica se mantiene.

Norteamericanos rentables

Otro hecho coincidente y destacable en las distintas bases de datos es el incremento de estadounidenses, que en los datos oficiales se convierte en segunda nacionalidad más voluminosa (9,4%, casi 840.000), tras años en los que británicos o franceses se le avanzaban en el podio, y pese al atentado de agosto y los conflictos políticos del último trimestre. Los viajeros de EEUU crecieron la friolera de un 10,6% el año pasado, y según hoteleros consultados por este diario el auge se mantiene. La razón clave apuntada por el consorcio es que la irrupción de nuevas conexiones directas entre Barcelona y grandes ciudades norteamericanas como Nueva York, Miami o San Francisco ha multiplicado sus visitas. Aerolíneas como Norwegian, que con aviones nuevos ofrece tarifas a menos de 200 euros por trayecto (sin necesidad de adquirir la ida y vuelta) han sido detonantes.

Que crezcan en volumen estos viajeros lejanos implica también que en el 2017 se disparase la llegada de turistas que venían por primera vez a la ciudad. Fueron un 51,3%, casi seis puntos por encima del 2016, tras varios años en que predominaban los repetidores, dada la alta afluencia de europeos de escapadas frecuentes. Lo bueno es que el turista estadounidense es uno de los que más dinero dejan en la ciudad. Lo 'malo' es que a más visitante novel, más afluencia de público suele haber en las zonas de visita típica y tópica. 

Frente a estos incrementos, perdieron gas británicos, franceses, italianos y alemanes (en este orden en el ránking de visitas).  Por encima del 5% de caída, con un abrupto 10% en el caso de los alemanes. La buena noticia (también en las cajas registradoras) fue la recuperación del turismo ruso, que creció un 18,4% según el mismo informe. El Gremi d'Hotels destaca que este ascenso se mantiene claramente este 2018. 

Afinando en el capítulo de españoles (con datos sobre alojados en hoteles), los visitantes madrileños están a la cabeza (casi 430.000, muchos por motivos profesionales), seguidos por andaluces y vascos.

Radiografía del viajero

La estadística final del año pasado perfila a un visitante que en un 82,7% de los casos llega en avión (con un récord de 47 millones de pasajeros en El Prat), con un incremento también de llegados en tren (8,6%), frente al retroceso del coche. Como ya advirtió la patronal hotelera, crece sin tregua el porcentaje de viajeros vacacionales (64,5%, ocho puntos por encima del 2016), mientras el profesional -más rentable y con un uso menos intensivo de la ciudad sigue en retroceso.   

Para profundizar en el comportamiento de los turistas sí hay que echar mano esencialmente de la encuesta de hábitos. El gasto medio en el destino bajó el año pasado a los 329 euros por persona, porque las estancias fueron algo más cortas (de una media de 4,9 noches, según los viajeros, y menor en hoteles). Comer y beber se lleva el mayor pellizco (157,3 euros), seguidos por las compras (82,4). 

Curiosamente, la mitad de viajeros se quejan de que hay demasiada gente en las visitas turísticas. Pero aunque esta cifra sube respecto al 2016, es más baja que en el 2015. Para el turismo general, además, Barcelona no es una ciudad cara. De hecho 'solo' el 31,5% creen que sus precios son demasiado elevados en relación a la calidad, frente al 51,4% que opina lo contrario.

Y aunque el 2017 estuvo marcado por los brotes turismofóbicos, los que vienen son generosos al calificar a la ciudad catalana. Le vuelven a otorgar un 8,8 sobre 10, con la oferta arquitectónica (9,3) a la cabeza, seguida por la cultural.

¿Cómo se sitúa la capital catalana en el contexto de un mundo cada vez más viajero? En la clasificación europea ocupa el sexto puesto en volumen de pernoctaciones hoteleras (en esta histórica comparativa no se contabilizan ni pisos turísticos ni albergues y demás), con 18,8 millones, por detrás de Londres (92,4 millones), París (la mitad), Berlín, Roma y Madrid. En el apartado de pernoctaciones solo de viajeros internacionales, Barcelona es quinta tras Londres, París, Roma y Praga.

El saldo del 2017 es meritorio en tanto que fue un año complicado para la ciudad, pero no puede ocultar la caída de ingresos generados por el turista, del precio del alojamiento e incluso de la demanda de los productos y servicios de Turismo de Barcelona. Incluso su estrella, el Bus Turístic, perdió un 12% de usuarios. No obstante, el consorcio cerró el ejercicio con beneficios.

Opciones de alojamiento más diversificadas

A la hora de alojarse, los últimos datos de la encuesta de hábitos señalan que la mitad de viajeros eligen hoteles (sobre todo los de más de 45 y por motivos profesionales), mientras que un 18% optaron por pisos turísticos (menos que en el 2016) y creció la opción de  hotales y albergues (14,8%). Sin olvidar que un 14,5% duermen en casa de amigos o familiares.

En cifras oficiales de la memoria anual de Turismo de Barcelona, los hoteles albergaron a 8,9 millones de turistas, con un saldo de 18,8 millones de pernoctaciones (noches de alojamiento) , mientras que los pisos de uso turístico sumaron 2,3 millones de usuarios, con un cómputo de 8,5 millones de pernoctaciones, un negocio tremendo para el sector más doméstico del alojamiento, aunque con cifras por debajo de otros años. Pensiones y hostales también llegaron los 706.000 alojados.

Solamente los datos hoteleros cuentan con histórico estadístico. Y la gráfica muestra que el año pasado fue el primero en que Barcelona bajó tanto en viajeros como en pernoctaciones desde el 2009. La ocupación hotelera también cayó ligeramente, en cuanto a habitaciones fue en torno al 81%, pero respecto al número de plazas fue del 72,2%. No obstante, hay que recordar que la ciudad sigue ganando camas pese al plan especial urbanístico de alojamientos turísticos (PEUAT), ya que durante unos años se seguirán abriendo establecimientos que tenían licencia previa a la ordenación. En el 2017 se llegó a más de 72.000 plazas en 420 hoteles

El repertorio actualizado a 1 de enero de este año se completa con 6.383 plazas en 288 pensiones y hostales; 765 en 12 bloques de apartamentos turísticos; 58.911 camas en 9.657 viviendas de uso turístico; y 9.713 en 129 albergues. Obviamente, el Eixample lidera la oferta de plazas, aunque sea Ciutat Vella quien ostente los lugares más visitados citados por los encuestados (la Rambla, que visitan el 75,7%, y el Gòtic).

Un listado que completan en la parte alta la Sagrada Família, el puerto-Port Olímpic-Port Vell y Maremàgnum, el paseo de Gràcia, las playas, el Arc de Triomf, Montjuïc, el barrio de Gràcia, el Raval y el Born. 

Temas: Turismo