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GUERRA EN EL TRANSPORTE TERRESTRE

Huelga de 48 horas: la penúltima batalla del taxi

Los taxistas inician dos días de paro en defensa de la norma metropolitana tumbada por Fomento que limita las licencias de alquiler con conductor

El Gobierno busca apoyo para delegar la regulación de estas licencias de vehículos con conductor a las autonomías

Carlos Márquez Daniel

La parada de taxis, hoy vacía en la T2 del aeropuerto.

La parada de taxis, hoy vacía en la T2 del aeropuerto. / DANNY CAMINAL

Solo cuando surge un enemigo mucho mayor que los malos conocidos, las partes enfrentadas son capaces (o eso aparentan) de unirse. Eso es precisamente lo que ha pasado en el taxi metropolitano de Barcelona en los últimos años, desde la aparición, o más bien dicho, desde el 'boom' de las VTC, las licencias de alquiler de vehículos con conductor. Los sindicatos se peleaban entre ellos. Y entonces llegaron Uber Cabify. Los taxistas vuelven a parar el miércoles -lo harán durante 48 horas- para demostrar su rechazo unánime al crecimiento de esta competencia que consideran "desleal e ilegal". Ahora arremeten contra Fomento, pero quizás pronto lo hagan contra la Generalitat. [Sigue las últimas noticias de la huelga de taxis en Barcelona en directo.]

El Gobierno de Pedro Sánchez, en boca del secretario de Estado de Infraestructuras, Transporte y Vivienda, Pedro Saura, ha anunciado este martes su intención de buscar apoyo parlamentario para transferir las competencias sobre la regulación de este gremio creciente a las Comunidades Autónomas. La propuesta llega después de que el Área Metropolitana de Barcelona (AMB) fuera pionera en la aprobación, en junio, de una normativa que pretendía poner coto a las VTC, que en la capital catalana, líder en congresos y puntal turístico mundial, se han disparado de la mano de las aplicaciones (multinacionales) Cabify y Uber. Y llega también después de que Fomento y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) recurrieran al alimón ese documento alegando que se inmiscuya en asuntos de Estado. Pidieron al juez, y así se hizo, la suspensión "urgente" de la aplicación del reglamento, que, grosso modo, creaba una suerte de licencia al margen de la estatal, y mucho más restrictiva, atendiendo las demandas del taxi. Para muchos esta era una normativa predestinada al fracaso

Mani y acampada

El caso es que mientras la cosa política sigue en marea baja, los taxistas tienen el cabreo en marea muy alta. Y es por eso que han decidido parar durante dos días. Primero eran solo seis horas, pero es tal el enojo y las ganas de ruido, que no saldrán a la calle entre las 6.00 horas del miércoles hasta las 6.00 del viernes. Solo atenderán urgencias hospitalarias, como suelen hacer en estas convocatorias. También tienen prevista una manifestación para el miércoles que empezará en Arc de Triomf y que terminará en la calle de Mallorca, frente a la Delegación del Gobierno, que estará debidamente blindada por la Policía Nacional. Los taxistas, que han demostrado no detenerse ante nada, no descartan incluso acampar. El clima desde luego acompaña.

Al margen del intento de Sánchez de recabar apoyos para sacarse de encima el problema de las VTC y que sean las autonomías las que lidien con este problema, el Ministerio de Fomento ha citado también para el miércoles a técnicos del AMB y del Ayuntamiento de Barcelona para hablar del controvertido reglamento metropolitano. En fechas próximas, también se reunirá con las asociaciones del taxi y las VTC

La de este miércoles y jueves promete ser la penúltima batalla del taxi contra Uber y Cabify. Porque esto va para largo y porque, si las autonomías terminan por quedarse con las competencias para regular el asunto, la presión, por lo de tener más cerca a los que deciden, se multiplicará. 

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