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ENCLAVE EN EL PUNTO DE MIRA

El Raval alza la voz contra los narcopisos, la gentrificación y los desahucios

Más de 80 organizaciones afincadas en el barrio piden en un manifiesto unidad de acción y que no se use el conflicto como arma electoral

Movimientos sociales de Ciutat Vella y de toda la ciudad se alían contra el desalojo del Ágora Juan Andrés, espacio de resistencia, okupado y recuperado por los vecinos

Helena López / Barcelona

Firmantes del Compromiso por un barrio libre del tráfico de drogas.

Firmantes del Compromiso por un barrio libre del tráfico de drogas. / DANNY CAMINAL

La máxima "el barrio se defiende" ha estado muy presente este lunes en las calles del Raval de Barcelona, en múltiples formas y con todos los matices de un enclave tan poliédrico como este. La práctica totalidad del rico tejido asociativo del lugar -e incluso de bastante más allá- ha elegido esta calurosa mañana de julio para reivindicar la dignidad de un barrio luchador.

Primero ha sido el turno de la presentación de la campaña ¡El Ágora no se toca!, en el emblemático solar en la confluencia de las calles de Riereta y Aurora, okupado en el 2014 para recordar la figura de Juan Andrés Benítez, fallecido en la misma calle un año antes. Acto que han descrito como "de denuncia y de resistencia" y en el que han mostrado su apoyo al espacio -denunciado por la propiedad con la intención de desalojarlo- de decenas de entidades. De la comunidad de Espalter, 6 a Acció Raval. De la Casa de la Solidaritat al Sindicato Mantero. De los jóvenes raperos del colectivo La Llama al Front d'Alliberament Gai de Catalunya. Del colectivo Putas Libertarias del Raval a Títeres desde Abajo, que han destacado cómo el Ágora -"espacio de construcción de poder popular"- fue el espacio desde el que se forjó la defensa de los artistas, detenidos tras una actuación en el Carnaval de Madrid, en la capital catalana.

Aspecto del Ágora Juan Andrés, hace unos días. /FERRAN SENDRA

Acto seguido -un acto ha acabado a las 11.55 y el otro ha empezado a las 12.00-, y a escasos metros, en la antigua Escola Massana, en la calle de L'Hospital, la Fundació Tot Raval ha presentado el Compromiso comunitario por un barrio libro de tráfico de drogas, firmado por 80 organizaciones afincadas en el barrio, de la Asociación de Comerciantes de la Boqueria a la Fundació Surt. Del MACBA y el CCCB a Arrels Fundació. De Amics de la Rambla a Diàlegs de Dona. De la Fundació Ibn Batuta a la ampa del Miquel Tarradell. Del Consell Islàmic Cultural de Catalunya al Conservatori del Liceu. Un manifiesto que empieza con una llamada a la "unidad de acción del vecindario, colectivos y organizaciones e instituciones que aman al barrio" para seguir tejiendo complicidades que les permitan hacer frente a la problemática del tráfico de droga. "Exigimos a los responsables políticos del ayuntamiento, la Generalitat y el Gobierno que se coordinen para desarrollar una actuación efectiva", prosigue el manifiesto antes de subrayar un punto que consideran crucial: que se deje el Raval fuera de la confrontación política partidista. "No hagan un uso electoralista de esta situación", ha insistido Enric Canet, portavoz del Casal dels Infants, durante la presentación, en la que también se ha pedido el apoyo de los medios de comunicación para "presentar las realidades positivas (a parte de las negativas), del barrio, velando para evitar que el estigma negativo se instale entre la ciudadanía".

"Un barrio extraordinario"

"No hay que caer en la trampa de decir que el barrio está peor ahora que antes. No lo está. El barrio ha mejorado mucho. Ya no es un gueto, pero a este barrio siempre ha habido algo que lo ha estigmatizado. Cuando no ha sido la prostitución, ha sido la pederastia. No queremos que el tráfico de droga sirva para volver a estigmatizarlo", ha reivindicado Canet, siempre conciliador. "El Raval ha sido, es y será un barrio extraordinario y luchador. Su riqueza humana, su diversidad, su convivencia cultural y religiosa y su creatividad son modelo para muchas grandes ciudades con centros urbanos sometidos a una gran presión humana, comercial y urbanística", señala también el texto impulsado por Tot Raval, que reivindica "un esfuerzo por parte de las instituciones y los propietarios para poner en alquiler social el mayor número posible de pisos y locales vacíos del Raval". "Combatir los narcopisos y luchar contra la gentrificación que genera la expulsión de los vecinos forma parte del mismo compromiso con el barrio y con la ciudad", señala también el compromiso. Punto que bien podría formar parte del manifiesto del Raval Rebelde presentado solo un rato antes en defensa del Ágora Juan Andrés.

Pese a las muchas diferencias entre los impulsores, y sobre todo entre algunos de los firmantes, de un comunicado y el otro, sus reivindicaciones tienen mucho en común. De hecho, hay entidades que firman ambos manifiestos, como Servei Civil Internacional (SCI). "Ante los problemas que sufrimos los vecinos del Raval de manera cotidiana -hacinamiento, especulación, pobreza, soledad, desahucios, narcopisos, presión turística, sobreocupación de viviendas, expulsión de vecinos...-, el Àgora es un recinto seguro, verde, agradable, accesible y abierto. No entiende de razas ni de confesiones religiosas, es plural, no admite el sexismo ni la homofobia, es autónomo y autogestionado", reza el manifiesto del Raval libertario, cuya presentación tenía mucho de fiesta. Celebraban que son muchos -"muchas"- los que no están dispuestos a dejar perder un espacio comunitario "que si fuera por el mercado sería un solar insalubre o un hotel". El acto ha servido también para convocar la manifestación que organizan para este jueves a las 19.30 horas en el gato de la Rambla del Raval, que culminará a las nueve en el Ágora, con el pregón de las fiestas alternativas del barrio, a cargo de la que fuera pregonera de la última Mercè, Marina Garcés.

Más ayuda también para los consumidores   

El último punto del Compromiso comunitario por un barrio libre de tráfico de drogas pide a todas las administraciones competentes "un refuerzo de los recursos para atender a las personas consumidoras y su situación de extrema vulnerabilidad", fomentando procesos de cuidado, acompañamiento, inclusión y convivencia, "para evitar que las organizaciones criminales se aprovechen de su situación". Petición que es también una de las destacadas en colectivos vecinales del Raval Rebelde como Acció Raval, del que salieron propuestas ya adoptadas por el consistorio como la ampliación del horario de apertura de la sala de venopunción Baluard, que en verano abre las 24 horas.

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