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¿En qué anda Manel Armengol?

El fotógrafo, que hizo famosa una imagen de una carga policial en la Barcelona de la Transición, expone en la sala Ana Mas Projects

Ramón de España

Carga policial en el paseo de Sant Joan de Barcelona, el 1 de febrero de 1976.

Carga policial en el paseo de Sant Joan de Barcelona, el 1 de febrero de 1976. / MANEL ARMENGOL

Manel Armengol (Badalona, 1949) es el autor de una de las fotografías más conocidas y admiradas de la Transición. Todos la hemos visto alguna vez, aunque muchos no se hayan fijado jamás en el nombre del fotógrafo: a principios de 1976, en el Passeig de Sant Joan, la policía reprime a porrazos -o, peor aún, a culatazos de fusil- a unos manifestantes; tirado en el suelo y protegiéndose las manos con la cabeza, un señor mayor parece preguntarse, una vez más, en qué asco de país vive. La foto dio la vuelta al mundo y logró que en todo el planeta supieran cómo se las gastaba el régimen franquista en su fase crepuscular.

Armengol expone ahora en Ana Mas Projects -trasládate a L'Hospitalet como hice yo, estimado vecino del Eixample, que no lo lamentarás- las fotos que hizo en Nueva York en 1977 y 1978, cuando ejercía de corresponsal de la recientemente difunta revista Interviú. Las imágenes de la galería no fueron tomadas con la intención de ser publicadas, sino por el mero placer del fotógrafo como cazador de instantes (con permiso de Rafael Argullol, que acuñó el término en uno de sus libros).

A mí me retrotrajeron 'ipso facto' a mi primera visita a Nueva York, en 1980, poco antes de que asesinaran a John Lennon. En esa época previa al eficaz e implacable alcalde-bate de béisbol Rudy Giuliani, Nueva York era un caos fascinante a nivel creativo, aunque ligeramente irrespirable a nivel social. El ayuntamiento estaba en bancarrota, las calles trufadas de basura y de perturbados mentales que hablaban a gritos, los vagones del metro cubiertos de grafitis convertidos en atracción turística para ocultar la evidencia de que no había dinero para limpiarlos….Mientras en el interior del mítico club CBGB tocaba lo mejor de la nueva ola neoyorquina -Blondie, Talking Heads, Television, Ramones-, en el exterior había que esquivar a los navajeros y pasar por encima de los borrachos dormidos (o muertos) en la acera, pues el Bowery era entonces un barrio sin ley.

La maravilla de un mundo horrible

Las fotos de Armengol reflejan de maravilla ese mundo horrible y atractivo a la vez, el de una ciudad cuya ruina fomentaba la llegada de talentos procedentes de todo el país, no como ahora, que Manhattan es un remanso de paz, pero solo los millonarios pueden permitirse vivir allí. Yo ya venía de casa metido en el mundo que retrató Armengol gracias a la novela que estaba leyendo esos días, 'The city when it rains' (1991), de Thomas H. Cook, cuyo protagonista, David Corman, es un fotógrafo callejero, émulo del gran Weegee, que cuela sus imágenes en los tabloides de vez en cuando, mientras espera el desahucio y que su ex mujer le quite la custodia de su hija por pelagatos.

También Armengol fue desahuciado de su apartamento en La Pedrera en los años 80, aunque, afortunadamente para todos, el Arxiu Nacional de Catalunya se hizo con sus más de 150.000 fotos. Un accidente nunca muy bien explicado lo crujió literalmente y le impidió después hasta cargar con el propio equipo. Se dice que se trasladó a una cabaña de 24 metros cuadrados que tenía en Tiana y que ahí se quedó para los restos. Cambió a las personas en movimiento por la arquitectura y los paisajes -'El jardí dels guerrers', libro sobre las esculturas de la Pedrera de noche, o los dos volúmenes dedicados a Islandia, son obras de gran mérito- y, como él mismo dijo, pasó de cazar imágenes a pescarlas.

Mirada privilegiada

Manel Armengol sigue teniendo una mirada privilegiada, aunque ya no pueda (o no quiera) posarla sobre los seres humanos que hacen de su exposición en Ana Mas Projects un retrato completísimo de una ciudad y una época que ya no existen, cuando la cámara del artista aplicaba el mismo tratamiento a Andy Warhol que a un derelicto humano del Bowery (con o sin la preceptiva petaca de Thunderbird, matarratas etílico muy apreciado por quienes tenían prisa por diñarla). Como todas las informaciones sobre el señor Armengol que he encontrado en la red acaban con su desahucio y traslado a la cabaña de Tiana, voy a tener que convertirme en el David Corman de 'The city when it rains', sustituyendo a la mujer que se arroja al vacío abrazada a una muñeca por el artista del que nadie me sabe dar razón. Continuará.

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